¿merece la pena un beneficio así?

Facturar 350M para ganar el 3%: el drama de las 'startups' que queman todo su negocio

¿Tiene lógica que una empresa facture cientos de millones de euros si 'solo' va a tener un beneficio del 3%? En realidad sí, pero para muchos sectores representa un dilema: el de la escalabilidad

Foto: Foto: Pixabay.
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"Céntrate en el retorno de la inversión, el nivel de endeudamiento y los márgenes de beneficio". Esta frase, pronunciada por Warren Buffett, se ha convertido en una de las más recordadas del gurú mundial de los negocios, que acostumbra a ser un modelo a seguir entre muchos jóvenes emprendedores que sacan su negocio adelante. El problema es el mismo de casi todas las frases célebres: muchos no las cumplen porque no siempre son fáciles de cumplir.

El fallo en la búsqueda de beneficios se produce especialmente en muchas 'startups' y empresas tecnológicas, que desde su explosión en la última década a menudo han caído en un modelo muy distinto: nacer y crecer con financiación externa, sin un modelo de negocio claro y tirando de las rondas de financiación de sus inversores para copar el mercado y ser compradas por un gigante empresarial, aunque por el camino no se haya facturado un solo euro.

Facturar millones... y ganar muy poco

El ejemplo de las 'startups' que sobreviven con rondas de financiación y sin facturar es quizá una generalización injusta: son muchas las empresas que sí luchan por facturar y tener beneficios, pero a menudo no es nada fácil. Depediendo de su sector de actividad, muchas consiguen buenos números e incluso ser rentables, pero si comparamos las cifras de facturación con las de beneficios observamos un margen porcentual llamativamente bajo.

Basta una mirada externa para comprobar esta realidad. En el siguiente gráfico se puede ver las últimas cuentas presentadas por varias 'startups' y empresas de internet españolas. En varios casos se trata de compañías que facturan una cantidad ingente de dinero, pero a la hora de medir beneficios los resultados son poderosamente bajos.

De hecho, si calculamos qué porcentaje de la facturación anual se acaba convirtiendo en beneficios, son muchas las que ni siquiera llegan al 5% de margen una vez ejecutados los gastos pertinentes.

En ocasiones este choque de realidades puede estar justificado. Sería el caso de las empresas que lleven pocos años de actividad (en cuyo caso podría estar aún en periodo de pérdidas hasta consolidar su negocio) o que estén reinvirtiendo parte de los ingresos (en cuyo caso los beneficios reales serían superiores). Sin embargo, las compañías que no cumplen ninguna de estas dos condiciones se encuentran con un llamativo panorama: están facturando muchísimo dinero, en ocasiones incluso cientos de millones de euros, pero sus beneficios son muy escuetos.

Poco margen, alto coste, reinversión...

Hay motivos que pueden explicar esta diatriba, sobre todo en uno de los sectores que más lo sufre: el de los 'marketplaces' y, más concretamente, el comercio electrónico, donde muchas empresas viven de vender productos ajenos que también se venden en otras webs, con lo que el negocio se torna más complejo.

Varias de las claves las aporta Antonio Ponce, director financiero de PcComponentes. En primer lugar, la dificultad para aplicar una ganancia sobre el precio de un producto "debido a los márgenes ajustados que dan las marcas en los artículos tecnológicos, a la fuerte competencia y a la multitud de agentes". Además, también hay que tener en cuenta la inversión en marketing y "la reinversión de los beneficios", entre otras cosas en la propia empresa: "El crecimiento de la plantilla de nuestro departamento de IT, solo en dos años, ha crecido cerca de un 40%, pasando de unos 50 trabajadores a casi 70".

El comercio electrónico tiene beneficios más bajos "debido a los márgenes ajustados que dan las marcas y a la fuerte competencia"

En cualquier caso, Ponce considera que las cifras en ningún caso tienen por qué ser alarmantes ni poner en peligro el futuro de este tipo de empresas, o al menos de la suya: "Un ratio de beneficio neto sobre ventas entre un 3% y un 5% es más que razonable en un sector de comercio BSC como el nuestro. De hecho, algunos de nuestros competidores apenas superan el 2%. Más relevante que el beneficio sobre ventas es el beneficio sobre el total de activo, es decir, la inversión que tenemos que realizar para obtener el beneficio. En este caso estamos hablando de un porcentaje que supera el 15%", asegura.

En su caso, asegura, el 'timming' fue esencial: "Fuimos rentables desde el primer momento, ya que nos subimos a la ola de este negocio en el momento justo, cuando el comercio electrónico no estaba consolidado en España y la competencia era muy reducida. Replicar hoy este modelo sería enormemente complicado, ya que requeriría de enormes dosis de apalancamiento (financiación) y varios años para entrar en rentabilidad".

La clave: tecnología y escalabilidad

Entonces, ¿hay de manera general una posibilidad de obtener altos márgenes de beneficio en una empresa de internet? Depende de con qué la comparemos. Si nos fijamos en la lista de las industrias más rentables del mundo elaborada por Forbes, veremos que hay sectores con beneficios mucho mayores. Solo hay un sector de los negocios 'online' que ofrece sustanciosos márgenes: el del software.

Y ahí es precisamente donde esta la clave. Si una empresa vende una tecnología (un programa, una herramienta 'online', un videojuego...), esa tecnología puede ser usada por 10 personas o por 10 millones de personas. Y para multiplicar por un millón los ingresos no hará falta mutiplicar por un millón los gastos.

Para el emprendedor Eduardo Manchón, el primer español que vendió una empresa a Google, "el software y la escalabilidad son precisamente la mayor ventaja competitiva. Si lo que vendes es tecnología, a medida que subas de facturación solo tendrás una subida de costes muy marginal (servidores, sobre todo), pero muy poco más. En Mailtrack tenemos un margen del 90,5%. Hemos facturado 2,5 millones y tenemos un beneficio de unos 600.000 euros, y eso que incluye una recompra de acciones de cerca de 300.000 euros".

Y es que una gran facturación no implica, ni mucho menos, un gran beneficio, y Manchón pone un ejemplo muy ilustrativo: "Todo el mundo piensa en Amazon como un 'ecommerce', pero con lo que gana dinero de verdad es con Amazon Web Services [su servicio de 'hosting' para webs]". Es cierto: en facturación, el comercio electrónico es el mayor mercado de Amazon y AWS es el tercero, pero en cuanto a beneficios la cosa cambia mucho: AWS aporta más del 50% del dinero, convirtiéndose, de lejos, en su mejor negocio.

"Si tu beneficio es reducido, tendrás problemas"

Para un conocido emprendedor español que prefiere guardar el anonimato, la existencia de márgenes tan pequeños hace que una empresa pueda correr verdaderos peligros: "Si tu beneficio es tan reducido, como un año calcules mal algo (tu inversión, tu crecimiento, tus márgenes) o suceda algo que no dependa de ti (un cambio de algoritmo de Google, la llegada de un competidor fuerte) tendrás verdaderos problemas".

En cualquier caso, en su opinión, no todas las empresas con beneficios escuetos tienen por qué correr dichos peligros: "En el caso de PcComponentes, por ejemplo, cualquier que conozca la evolución sabe que no corre ese riesgo. En general tienen muy poco beneficio, pero también porque dedican una parte a seguir creciendo o invirtiendo. Es evidente que su beneficio general debe de ser más alto, con lo que, en caso de que bajen en facturación, no tienen por qué correr un riesgo serio".

"Si mañana Google cambia su algoritmo y pierdes relevancia, una empresa de tecnología podrá sobrevivir, pero otras se pueden ir a la mierda"

Para Eduardo Manchón, "este tipo de empresas tienen riesgos como los que pueda tener una compañía puramente tecnológica, pero les va a afectar de manera distinta. Si mañana Google cambia su algoritmo y pierdes relevancia, una empresa que venda tecnología podrá sobrevivir, pero otras se pueden hundir, como le pasó a Softonic. Si lo que vendes es tecnología, podrás ser escalable; si no, difícilmente".

El dilema es complejo. Que una empresa de internet española facture decenas o incluso cientos de millones es innegablemente aplaudible, aunque esto tiene un 'pero': si el beneficio es muy pequeño la sensación puede ser agridulce. Pero este 'pero' tiene a su vez otro 'pero': hay muchos sectores fuera de internet que se mueven en esos márgenes y a nadie le parece mal. La cuestión es: ¿merece la pena invertir tanto esfuerzo y conseguir una facturación tan alta... para obtener unos beneficios tan escuetos? Parece evidente que sí, pero esta situación revela una dura realidad empresarial: facturar mucho no implica ganar mucho. Eso es mucho más difícil.

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