Estamos más cerca de una pandemia

Espiral de contagios y muertes: el coronavirus está a punto de ser incontrolable

Mientras en China se estabilizan las cifras, los brotes de Italia, Corea del Sur e Irán resultan “profundamente preocupantes” para la OMS, que no descarta una posible pandemia

Foto: El Vaticano cancela eventos en espacios cerrados por el coronavirus. (EFE)
El Vaticano cancela eventos en espacios cerrados por el coronavirus. (EFE)

El foco de la epidemia de coronavirus parece estar por primera vez fuera de China. A pesar de que el gigante asiático suma 77.150 infectados y 2.592 muertes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha mostrado su optimismo por la evolución del brote en China en una rueda de prensa ofrecida en Pekín para presentar los resultados de una misión sobre el terreno. En las últimas dos semanas, expertos internacionales y sus colegas chinos han estudiado la situación y han evaluado las medidas, llegando a la conclusión de que en estos momentos ya hay una reducción muy significativa de las nuevas infecciones.

Sin embargo, Italia, Corea del Sur e Irán sufren “repentinos aumentos de casos” que, en palabras del director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, “son profundamente preocupantes”. En total, fuera de China se contabilizan más de 2.070 casos de Covid-19 en 28 países, que suman en total más de una veintena de muertes. El dato positivo es que la tasa de mortalidad está entre el 2% y el 4% en Wuhan, pero fuera de este foco inicial se queda en el 0,7%, según los datos presentados por la organización internacional.

Eso no impide que las noticias que llegan de Italia, Corea del Sur e Irán sean muy inquietantes. Las autoridades italianas han confirmado la muerte de seis personas y 229 infectados. En Corea del Sur, hay siete fallecidos y 833 enfermos. La situación de Irán es más desconcertante, porque incluye una serie de contradicciones: mientras que oficialmente hay 12 fallecidos de un total de 64 infectados, un parlamentario iraní lanzó la cifra de 50 muertes (negada por el Gobierno) y algunos países de la zona (Irak, Kuwait, Bahréin, Omán y Afganistán) han recibido vuelos procedentes de Irán con pasajeros infectados.

Italia: "Acotada pero no controlada"

En el caso de Italia, que concentra el problema en Lombardía, las sospechas estaban puestas en un hombre de 38 años que, al parecer, habría sido contagiado por un amigo que había estado en China, pero finalmente ese supuesto 'paciente cero' no tenía la enfermedad, así que el origen se ha convertido en un misterio mientras el miedo se extiende por todo el país.

Supermercados desabastecidos en Pioltello, cerca de Milán. (Reuters)
Supermercados desabastecidos en Pioltello, cerca de Milán. (Reuters)

A pesar de todo, “el foco está acotado, aunque no controlado”, opina el virólogo Juan Ayllón, director del área de Salud Pública y Medicina Preventiva de la Universidad de Burgos. “No veo una negligencia obvia, lo están haciendo bastante bien, teniendo en cuenta las dificultades que supone controlar este tipo de situaciones, aunque se puede discutir si cerrar las escuelas durante 15 días es desproporcionado o no”, comenta.

Estos últimos casos están poniendo de relieve las dudas y misterios de la enfermedad, como la figura de los 'supercontagiadores', que parece ser clave en Corea. “Allí, la mitad de los casos se atribuyen a la misma persona. Un enfermo así te puede montar un brote, pero si el brote se identifica rápido y se puede acotar, no irá más allá de los casos que hemos tenido en Canarias y Baleares. El problema de Italia es que no sabemos de dónde ha venido ese brote inicial y por eso se ha expandido más”, destaca. “Obviamente, ningún país puede decir que esto no le va a suceder, pero en caso de que llegue, algunos estamos mejor preparados para responder sanitariamente y de forma proporcional, que es lo que está haciendo Italia”, asegura.

La explicación a la falta de un 'paciente cero' podría estar en la transmisión a través de personas asintomáticas o en la posibilidad de que el virus se mantenga en objetos y superficies durante un tiempo prolongado. “No se puede descartar, pero normalmente un virus no dura mucho tiempo, la mayor parte de las partículas víricas morirían, así que creo que es más peligroso el hecho de que las personas asintomáticas puedan transmitirlo, porque entonces perdemos el control sobre la transmisión de la cadena. Para saberlo, también hace falta estudiar qué carga viral es necesaria para que se produzca la enfermedad en un paciente”, apunta el experto.

El secretario general de la ONU, António Guterres (izq.), junto al director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. (Reuters)
El secretario general de la ONU, António Guterres (izq.), junto al director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. (Reuters)

En su opinión, es posible que el brote de Italia haga que cambie la visión de la enfermedad para los occidentales. “Quizá la gente lo deje de ver como algo exótico y atemorizante. En Italia hay 200 casos y estamos viendo que el factor de riesgo fundamental es la edad y las condiciones previas. Ya no se trata de que no nos fiemos de lo que digan los chinos, si la gente en Europa ve cuál es la realidad, sin perderle el respeto, quizá lo que sí perdamos sea el miedo irracional”.

África: la verdadera preocupación

Hace unos días, la revista 'The Lancet' publicó un análisis sobre la vulnerabilidad de África al nuevo coronavirus. Los autores estudiaron las conexiones aéreas y el potencial de cada país para hacer frente al riesgo de propagación de la enfermedad. El resultado fue que Egipto —el único país africano que ha declarado un caso—, Argelia y Sudáfrica son los países con mayor riesgo de importar el virus debido a los intercambios comerciales, pero también serían los mejor preparados para combatirlo. El balance sería peor en Nigeria, Etiopía, Sudán, Angola, Tanzania, Ghana y Kenia, que podrían tener problemas para detectar casos y para evitar su propagación.

“En muchos países africanos no se podría hacer nada, porque la infraestructura del Estado es mínima o inexistente, ya lo vimos con la epidemia de ébola”, señala Ayllón. “Se intentará paliar como se pueda, pero no se podría desarrollar una estrategia de contención como estamos viendo en Asia o en Europa. Lo poco que pueda haber de cohesión social y atención sanitaria colapsaría, no por la gravedad del virus, sino porque se expande rápido y habría mucha gente enferma de golpe”, añade. En el aspecto positivo, aún no se sabe cómo podrían afectarle al virus las condiciones climáticas africanas, ya que es posible que en temperaturas elevadas su acción disminuya (como ocurre con virus estacionales como el de la gripe), pero aún no se sabe.

Trabajadores desinfectan las calles en Seúl, Corea del Sur. (Reuters)
Trabajadores desinfectan las calles en Seúl, Corea del Sur. (Reuters)

Por eso, no es de extrañar que la OMS haya incluido este aspecto entre sus tres prioridades: proteger a los trabajadores de la salud, proteger a ancianos y enfermos (constituyen los casos más graves) y “proteger a los países que son más vulnerables, haciendo todo lo posible para contener las epidemias en países con la capacidad de hacerlo”.

No obstante, Ayllón cree que el caso de Irán es mucho más preocupante que el de Italia o el de Corea desde el punto de vista de transmisión de la enfermedad. “No cuadran los números, la cifra de muertos es muy elevada para el número de casos que dicen tener, no se corresponde con los datos de esta enfermedad; y además están los vuelos procedentes de Irán en los que había infectados”, alerta. “El peor escenario sería un país en el que esté descontrolado y no lo sabemos. Eso no quiere decir que sea este el caso ni que sea todo el país, pero quizá puede haber un brote mayor de lo que parece”, opina.

Los expertos han fijado tres escenarios posibles: contener el brote inicial, la existencia de otros brotes importantes y una pandemia. En este sentido, “creo que todavía estamos en el escenario inicial, porque los brotes de Italia y Corea no están descontrolados como pudo estar el de la provincia de Hubei en su momento. El riesgo de que algún brote se descontrole y de que se convierta en una pandemia está ahí, pero todavía no hemos llegado”, afirma el experto.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

El mensaje de la OMS es similar, porque considera que aún no se dan las circunstancias para hablar de pandemia. Este término tiene un marcado carácter geográfico, ya que se utiliza cuando está expuesta el conjunto de la población mundial, algo que aún no sucede, y además tiene que ver con la severidad y el impacto, según han matizado los responsables de la organización.

¿Qué pasa si llega a pandemia?

En este punto de inflexión, una de las grandes preguntas es qué pasará si finalmente los esfuerzos de contención fracasan y la enfermedad Covid-19 se convierte en una pandemia. Muchos expertos comparan esa hipotética situación con la de la gripe común: una enfermedad que circula continuamente, que es más grave para grupos de riesgo como personas mayores y enfermos y de la que es posible protegerse mediante vacunas. ¿Será ese el futuro del coronavirus de Wuhan? “Lo cierto es que no tenemos ni idea, porque todavía hay muchos interrogantes”, confiesa Ayllón. “Puede volverse endémico y, como otros virus respiratorios, mantenerse todo el año aunque tenga sus picos. También cabe la posibilidad de que desplace a algunos de los tipos de gripe que conocemos, como ocurrió en 2009, pero hablar de eso ahora mismo es ciencia ficción”, asegura.

La gripe A (H1N1) de hace una década llegó a ser considerada pandemia por su alcance mundial, aunque su virulencia fue incluso menor que la de la gripe común. “Hasta entonces, había tres tipos distintos de gripe”, comenta el virólogo, “uno de ellos desapareció y la gripe A ocupó su nicho ecológico, y así ha seguido desde entonces; pero en aquel momento también nos preguntábamos qué iba a pasar”.

Una mujer, en la estación de tren de Termini, en Roma. (Reuters)
Una mujer, en la estación de tren de Termini, en Roma. (Reuters)

Episodios como aquel dejan algunas lecciones, aunque en cuestión de virus todo puede ser diferente. “En las últimas décadas, hemos aprendido que nada se puede prever en virología, pero sí sabemos que cuando un virus circula mucho entre seres humanos, va bajando su virulencia a medida que pasa el tiempo”, explica. Por eso, las cifras de letalidad se sobreestiman al principio de una epidemia. Después, si el virus se expande mucho, se adecúa mejor a su huésped, porque en realidad no le interesa acabar con su hospedador.

“De momento, aspiramos a controlarlo, abordarlo ahora sería lo mejor, pero puede llegar un momento en que no sea posible. Entonces dejaríamos de hablar de tantos casos aquí o allá y empezaríamos a hablar en términos epidemiológicos: sobre incidencia anual, mortalidad asociada y porcentajes en proporción a la población, sin personalizar los casos”, afirma Ayllón.

La posibilidad de cerrar fronteras para evitar la pandemia, contra la que ha advertido la Unión Europea, “ni tiene sentido ni sirve para nada” teniendo en cuenta la configuración del mundo actual. “Rusia lo ha hecho con China y ya tomó medidas similares en 2009 que fueron inútiles. Además, daría una falsa sensación de seguridad acompañada de más alarmismo y causaría más daño a la economía de lo que ya lo está haciendo”, destaca.

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