LA COMIDA DEL DÍA A DÍA

El negocio del 'me da pereza cocinar': Glovo y Roig se meten en la guerra del 'tupper'

El éxito de Wetaca con la venta y envío de platos preparados despierta el interés de firmas de mayor tamaño por este gremio, un negocio trufado de pequeñas empresas de distinto corte

Foto: Foto: EC.
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"Me da pereza cocinar". Esta frase tan corriente como extendida se ha convertido en un negocio al alza. El éxito pujante de algunas 'startups' en ciudades como Madrid con la preparación y envío de platos a domicilio ha provocado un 'efecto llamada' que ha despertado el apetito de compañías de mayor tamaño que ahora empiezan a mover ficha en este gremio. Una de las últimas en ponerse manos a la obra ha sido Glovo. Los responsables de la compañía de 'delivery' han debido pensar que si son capaces de llevar miles de envíos de restaurantes y locales de 'fast food' diariamente, también podrían hacerlo con su propia comida. La firma española fundada por Oscar Pierre no ha sido la única en meterse en la guerra del 'tupper'.

Juan Roig, presidente de Mercadona, también lo ha hecho a través de Lanzadera, su aceleradora de empresas y brazo inversor en ideas tan dispares como un 'tren supersónico' o en soluciones de logística capaces de evitar que los camioneros pasen noches fuera de casa. Pues bien, ahora han seleccionado para este programa a Apeteat, una firma que recientemente ha levantado una ronda de un millón de euros en financiación.

"Después de detectar un incremento de pedidos individuales en la misma zona y a la misma hora, decidimos crear el servicio", anunciaba Sacha Michaund, cofundador de la compañía, sobre Glovo Lunch, como se ha bautizado este servicio de 'tuppers'. Se trata de una nueva opción que cuando entre en funcionamiento en la 'app' permitirá pedir platos por seis euros, aunque también hay combinaciones de menús y platos.

Una de las cocineras de Deliveroo Editions. (M. Mcloughlin)
Una de las cocineras de Deliveroo Editions. (M. Mcloughlin)

Platos que no procederán de ningún restaurante sino que serán elaborados en sus propios fogones. Una estrategia de 'restaurantes fantasma' como la que siguió Deliveroo con Editions, una especie de 'coworking' de cocinas con marcas virtuales. En este sentido, el de reforzar sus 'dark kitchens', cabe mencionar que Glovo compró el pasado mes de diciembre Instamaki, una empresa barcelonesa que servía sushi y otras recetas orientales a domicilio.

Será un despliegue progresivo. Cuando tengan el punto cogido, irán a otras ciudades, pero de momento las pruebas se limitan a la Ciudad Condal, donde llevan varias semanas en ello. Glovo, una de las grandes 'startups' del panorama patrio, es el actor con más músculo que se va a meter en estas tareas, aunque sea de momento de forma experimental.

El 'efecto Wetaca'

Aunque el envío de comida a domicilio, en nuestro país, supone un negocio de más de 23.000 millones de euros (cifras de 2018) anuales, es cierto que la oferta orientada a cubrir la alimentación diaria, aunque ha aumentado en los últimos cursos, tiene todavía mucho margen de crecimiento. Hasta este momento, la práctica totalidad de las compañías eran aventuras de emprendedores. Islotes con pocas conexiones, que apenas daban para crear un archipiélago visible.

Foto: Wetaca.
Foto: Wetaca.

Entre ellas, ha conseguido destacar Wetaca, unos gallegos que han conseguido conquistar Madrid vendiendo 'tuppers' por internet. El modelo que ellos plantean, con una oferta cuqui donde cada envase viene identificado con la canción que sonaba mientras se cocinaba, es de venta semanal. Hasta el miércoles a las 23:59, el cliente puede pedir las comidas de la semana siguiente, que recibirá a partir del sábado en su domicilio. Los platos principales oscilan entre los cinco y casi los siete euros, aunque hay postres, cremas, proteínas y guarniciones de menor coste.

"Es un modelo que plantea también sus dificultades. Hay que experimentar y probar mucho", comenta Efrén Álvarez, cofundador y coCEO de la compañía. "Tienes que conseguir el punto exacto de textura y cocción de cada preparado. Pero no pensando en consumirlo en el momento o al día siguiente, sino pensando en que eso se meterá en el micro el lunes, el miércoles o el viernes siguiente".

Para lograrlo, utilizan una fórmula de refrigeración a baja temperatura que aplican nada más terminar la cocción de los alimentos. Algo que les ha permitido "ampliar" catálogo y ofrecer cada vez más variedad. "Eso es clave. Que no haya monotonía, que no sea siempre lo mismo, porque si no, el cliente se cansa", explica. De momento, y a pesar de sus avances, los platos con pescado crudo se les resisten. "Un tartar es imposible de ofrecer".

Si uno pide solo comidas, con los gastos de envío, el pedido puede oscilar entre los 30 y los 40 euros. "Al final, nuestro cliente base es alguien al que el trabajo no le deja excesivo tiempo. Hay ahorro de tiempo sin suponer una inversión fuera de lo normal", explica. La cuenta en caso de familias con hijos no puede parecer tan rentable. No es lo mismo cocinar para uno que para cuatro. "Es cierto que solteros o parejas sin hijos pueden ser un público de acceso más sencillo".

El reto en ciudades pequeñas es que los tiempos al trabajo o el precio del menú son mucho menores

La mayoría de los más de 30.000 platos que sirven semanalmente se reparten en Madrid, con cerca de un 80%. Barcelona aparece en segundo lugar y ya, en el último cajón del podio, Valencia. La clave ahora parece alejarse de las grandes ciudades y ofrecer su oferta en capitales de provincia de menor tamaño. Ya han empezado en ciudades como Málaga, A Coruña o Zaragoza. "La principal dificultad aquí es dar una alternativa en condiciones. Hay que pensar que aquí las distancias al trabajo o los precios de los menús del día son mucho menores y hay que buscar otra forma de ser diferenciales", aclara Álvarez.

El coste del cliente

Wetaca recibió el año pasado una nueva ronda de 420.000 euros con el fin de acelerar su expansión en España. Entre las cosas que destacaron algunos de sus inversores estaba el "eficiente uso del capital" (solo han consumido 1,3 millones), una estructura de costes para escalar la compañía o capacidad para recuperar rápidamente el capital para la adquisición de clientela.

Esto, la inversión que se hace para atraer al usuario a cada plataforma, ha hecho que muchas empresas se planteen un modelo de 'tuppers as a service' dirigido a empresas. Hay muchas que siguen orientadas a particulares, como puede ser MiNevera o CocopiFood, que pone en contacto a cocineros con los clientes, actuando de intermediaria.

Foto: EFE.
Foto: EFE.

Pero otras como Apeteat, participada ahora por Roig, o Tupperdición han decidido abrirse a otros modelos, y además de servir a particulares ofrecen planes para empresas. "La principal ventaja de esto es que pasas de tener que dejarte unos 53 euros en publicidad, redes y 'marketing' para conseguir un cliente a un coste muchísimo más bajo", señala Carlos Pompey, cofundador de Tupperdición, que actualmente maneja en paralelo estas dos ofertas.

Ellos empezaron con un modelo de petición semanal para particulares al estilo Wetaca. "Están teniendo muy buenos resultados, con un gran apoyo de inversores y una estrategia agresiva y efectiva", destaca Pompey. Sin embargo, con el tiempo también vieron que hay clientes que valoran "la flexibilidad" y no planifican toda la semana. "La oferta dirigida a empresas, que ahora manejamos en pruebas, nos permite eso. Jugar con pedidos y encargos de un día para otro", describe.

El coste de adquisición por cliente ha propiciado un negocio de 'tuppers as a service' para empresas

Tanto Álvarez como Pompey interpretan en clave positiva la entrada de Juan Roig o de Glovo en el sector. "Significa que hay margen, que este negocio es interesante y que tiene todavía margen de crecimiento", apunta el cofundador de Wetaca. El CEO de Tupperdición dice que "son movimientos naturales" y que son productos fáciles de integrar en sus actuales negocios. "En el 'delivery' de Glovo se ve muy rápido. Y en el caso de Apeteat, si prospera, se podría integrar con Mercadona, utilizando los supermercados como puntos logísticos".

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