Entrevista con el 'padre' de Bellingcat

El contable que destapa masacres y corruptos desde el sofá de casa usando Google Earth

De llevar las cuentas a una empresa de ropa interior a convertirse en el enemigo de Rusia con su página Belingcat, la mayor web de investigación online que ha destapado decenas de escándalos

Foto: Eliot Higgins
Eliot Higgins

La vida de Eliot Higgins, un aburrido administrativo británico en paro al que habían despedido dos años atrás, cambió para siempre una tarde de 2014. Tiene la fecha grabada a fuego, el 17 de julio. Ese día ocurrió una de las mayores tragedias de la aviación civil. El avión MH17 de la compañía Malaysia Airlines, que volaba de Ámsterdam a Kuala Lumpur, se estrelló cerca de la frontera entre Ucrania y Rusia. Sus 298 ocupantes murieron en el acto. Higgings, horrorizado, se pegó a la pantalla de su ordenador y comenzó a absorber compulsivamente información. Nada de lo que leía tenía sentido.

¿Por qué el Boeing 777-200ER desapareció de forma abrupta del radar? ¿Por qué los pilotos no enviaron ni una señal de alarma? ¿Por qué el presidente Vladimir Putin acusó a Ucrania solo unas horas después del accidente? Cuatro días más tarde, mientras Higgins escuchaba las explicaciones del Ministro de Defensa ruso sobre lo ocurrido, no podía creer lo que oía: Rusia estaba mintiendo. Y él tenía las pruebas para demostrarlo.

Eliot Higgins, creador de la ahora venerada web Bellingcat, recuerda al otro lado del teléfono aquellos días, meses en realidad, de tortuosa investigación que desembocó en pruebas irrefutables sobre el verdadero culpable de la tragedia: rebeldes prorrusos, y no militares ucranianos, derribaron el Boeing 777 con un misil tierra-aire BUK, en un operativo financiado y orquestado por los servicios secretos del Kremlin. Esa es hoy la conclusión a la que ha llegado el Equipo de Investigación Conjunta (JIT, formado por autoridades de Holanda, Australia, Bélgica, Malasia y Ucrania) que aún analiza el derribo del aparato y que señala a tres militares rusos y un ucraniano como principales culpables de la muerte de las 298 personas. Tendrán que enfrentarse a un juicio en Holanda el próximo 9 de marzo. Vladimir Putin lo sigue negando todo de forma tajante.

Eliot Higgins. (Foto: Marius Nyheim Kristoffersen)
Eliot Higgins. (Foto: Marius Nyheim Kristoffersen)

Higgins fue el primero en detectar y probar que Rusia estaba mintiendo tras cometer, de forma intencionada o por error, un gravísimo acto criminal. Volvió a ser el primero en 2018, destapando la identidad de los espías rusos que envenenaron en Reino Unido al agente Sergei Skripal y a su hija. Y lo ha repetido ahora hace solo unas semanas, al ayudar a The New York Times a verificar el vídeo que mostraba el avión ucraniano estrellado en Teherán, con 176 fallecidos, justo en el momento de ser abatido por dos misiles iraníes. Son alguno de sus grandes 'scoops' pero entre medias ha habido decenas.

Su pericia le ha convertido en una especie de dios de la investigación OSINT (Open Source Intelligence). Es una disciplina tan sencilla en apariencia como desconocida para muchos: consiste en tirar de herramientas públicas y disponibles para cualquiera, desde el buscador ruso Yandex o al web de análisis forense de imágenes Forensically a las fotos por satélite de Google Earth o de la NASA en tiempo real. Es la búsqueda 'low cost' de la verdad, al margen de gobiernos, agencias de inteligencia y espías. Y Higgins es tan endiabladamente brillante en ello que Rusia (y algún otro país) le ha puesto en su lista negra.

"El caso del MH17 supuso un giro enorme en el mundo de la investigación con fuentes abiertas. De repente tienes a Rusia que da una rueda prensa y, en lugar de hablar de escenarios concretos, presentan múltiples explicaciones abiertas y contradictorias. Es muy típico de ellos: plantan las semillas de la desinformación y dejan que los medios rusos, los 'bloggers' y las redes sociales hagan el resto", explica Higgins en entrevista con El Confidencial. Fue un caso de manual. Rusia arrancó su implacable maquinaria propagandística a las pocas horas del fatal accidente: 65.000 tuits en un día lanzados por granjas de trolls culpando a Ucrania, 57 teorías alternativas diseminadas al milímetro en redes sociales y hasta un estafador español que se hizo pasar por controlador aéreo en Kiev para colar la gran mentira del Boeing 777 derribado por un caza ucraniano.

Restos reconstruidos del Boeing 777-200ER de Malaysia Airlines estrellado en julio de 2014. (Reuters)
Restos reconstruidos del Boeing 777-200ER de Malaysia Airlines estrellado en julio de 2014. (Reuters)

Al otro lado de la pantalla Higgins y un puñado de voluntarios se frotaban las manos. La suerte estaba de su lado. Solo solo cuatro días antes había lanzado la web Bellingcat tras recaudar 70.000 euros en 'crowdfunding' y, de repente, se encontraba con el caso de la década. Cinco días después del accidente publicó las primeras pruebas sobre cómo Rusia mentía en su versión de los hechos. A los cuatro meses, un demoledor informe lleno de evidencias demostró el origen ruso del sistema de misiles BUK, suministrado por una brigada antiaérea rusa a los rebeldes en el Donbás. La investigación oficial posterior no hizo sino corroborar punto por punto lo que Higgins y su ejército de 'nerds' de la investigación 'online' habían estado gritando durante años.

De Brown Moses a Bellingcat

"Llegó un momento de mi vida que tuve que decidir: o seguir haciendo trabajos que no me gustaban o jugármela con esto. No ha salido mal", bromea. Ese "momento de su vida" fue en 2012. "Me despidieron de la empresa en la que trabajaba, era contable de una ONG. Luego estuve unos meses haciendo lo mismo en otro sitio, un fabricante de ropa interior. Cuando llegaba a casa me ponía a ver vídeos del conflicto en Siria y a escribir en mi blog Brown Moses". Nacido en un pueblo de la Inglaterra profunda hace 41 años (dejó tirados sus estudios de periodismo... "creo que era eso, no sé, ya no me acuerdo..."), su gran pasatiempo era analizar las armas usadas por rebeldes sirios. Buceaba internet para cazar fotos, vídeos y cualquier ínfimo detalle que se le habría pasado por alto al más avezado analista de inteligencia.

La idea me la dio un amigo escritor. Me dijo: lo que haces es como intentar ponerle el cascabel al gato. Y ahí se quedó

"A comienzos de 2013 comenzaron a salir a la luz vídeos mostrando armas que no había visto jamás en el conflicto. Me di cuenta de que todas iban a ciertos grupos rebeldes y que venían de Croacia. Era algo muy inusual. Se lo pasé al New York Times, investigaron más y confirmaron que era parte de una operación de Arabia Saudí para enviar armas a Siria. Se suponía que debía ser alto secreto pero a los rebeldes no se les ocurrió otra cosa que grabarse y subirlo a YouTube, lo que me permitió identificar las armas. Eso generó muchísima atención y pensé que era el momento de intentar convertirlo en un trabajo permamente".

Así nació Bellingcat, hoy convertida en la biblia de las investigaciones online independientes. El nombre enganchó al instante en la red. "La idea me la dio un amigo escritor. Me dijo: lo que haces es como intentar ponerle el cascabel al gato. Y ahí se quedó. Registrar el dominio Bellingthecat.com costaba 4.000 dólares. Bellingcat.com solo 40. Opté por el barato", se ríe. "Ahora somos una organización sin ánimo de lucro con 19 personas, más de 60 voluntarios en varios países y sede en La Haya, aunque yo trabajo casi siempre desde casa".

Un hombre con una videocámara irrumpe en la rueda de prensa dada por Eliot Higgins, fundador del portal de investigación Bellingcat, a las puertas del Parlamento en Londres (Reino Unido) en octubre de 2018. (EFE)
Un hombre con una videocámara irrumpe en la rueda de prensa dada por Eliot Higgins, fundador del portal de investigación Bellingcat, a las puertas del Parlamento en Londres (Reino Unido) en octubre de 2018. (EFE)

El derribo del MH17 fue el caso que catapultó la visibilidad y credibilidad internacional de Bellingcat pero no tardaron en llegar más frentes. La masacre de El Junquito en Venezuela con el supuesto asesinato del disidente Óscar Pérez, la guerra civil en Yemen, los asesinatos perpetrados por el ejército de Camerún (que supusieron la retirada de ayudas millonarias al país por parte de EEUU), o la identificación de los sospechosos tras el envenenamiento del agente doble del MI6 Sergei Skripal y su hija Yulia en Salisbury, Reino Unido.

Este último caso llevó de nuevo el nombre de Higgins y Bellingcat a lo más profundo del Kremlin. En marzo de 2018, Sergei Skripal, un exoficial de inteligencia ruso que trabajaba para Reino Unido, y su hija (que lo visitaba desde Moscú) fueron envenedados con el agente nervioso novichock. Lograron sobrevivir después de tres semanas en estado crítico. Mientras las agencias de inteligencia de uno y otro país trabajaban en la sombra, Higgins se sacó de la manga un bombazo: identificó a los tres posibles autores del evenenamiento y, sorpresa, eran oficiales del GRU, el servicio de inteligencia militar de las Fuerzas Armadas de Rusia. Reino Unido exigió explicaciones a Moscú y expulsó a 23 diplomáticos rusos a la vez que Putin miraba de nuevo hacia otro lado. ¿Cómo lograron identificar a los espías?

Alexander Petrov y Ruslan Boshirov (Anatoliy Chepiga), dos de los acusados del envenenamiento del agente doble Sergei Skripal y su hija Yulia. Chepiga fue identificado por Bellingcat. (Reuters)
Alexander Petrov y Ruslan Boshirov (Anatoliy Chepiga), dos de los acusados del envenenamiento del agente doble Sergei Skripal y su hija Yulia. Chepiga fue identificado por Bellingcat. (Reuters)

"Unos años antes hubo un intento de golpe de estado en Montenegro. Se arrestaron a varios responsables del golpe que tenían más de un número nacional de identidad, uno verdadero y otro falso. Resultaron ser agentes del GRU. En el DNI falso, habían usado algunos datos biográficos que coincidían con el del DNI auténtico, como el primer nombre, el lugar y la fecha de nacimiento. Pensamos que igual algo parecido había ocurrido con los sospechosos del envenenamiento. Empezamos a mirar en bases de datos rusas y logramos una lista reducida de gente que tenía DNI falsos y verdaderos con datos coincidentes. Con esa lista luego fue muy fácil saber quién podía ser sospechoso y quién no, muchos tenían perfiles en redes sociales y descartabas. Llegamos a un único sospechoso potencial y pudimos obtener su foto real", explica Higgins. Se trataba de coronel Anatoliy Chepiga (de nombre falso Ruslan Boshirov) condecorado cuatro años antes por su labor en el GRU por el mismísimo Vladimir Putin.

El caso sigue bajo investigación y ni Chepiga ni el resto de sospechosos del envenenamiento han sido detenidos. Pero su identificación le valió a Higgins la furia del Kremlin. "Nos han acusado de todo desde el caso del MH17. Creen que somos espías a sueldo de las agencias de inteligencia. El embajador ruso en Reino Unido dijo una vez que trabajábamos para el "establishment" profundo británico. Los periodistas le preguntaron qué pruebas tenía y dijo que no podía mostrarlas". No teme por su seguridad, "si me quieren hacer algo, no voy a poder evitarlo", pero ya ha tenido que enfrentarse a múltiples ciberataques para robarles datos y tumbar sus sistemas, entre ellos uno que tiene todas las señales de haber sido obra del grupo de 'hackers' rusos Fancy Bear, también conocidos como APT28.

Higgins suelta un bufido al otro lado del teléfono. Asegura no temer ninguna de estas acciones. La comunidad de OSINT, explica, es imparable. Si Bellingcat no existiera, si Higgins desapareciera, hay miles de personas que ya manejan casi tan bien como su equipo estas investigaciones online. La organización de hecho presume de una transparencia inusual que le lleva a publicar hasta el último detalle de su proceso de trabajo. Cualquiera puede consultar su kit de herramientas online, una guía que contiene todas las webs y aplicaciones libres y gratuitas que usan en su día a día. Oro puro condensado en 24 páginas.

Eliot Higgins. (EFE)
Eliot Higgins. (EFE)

"Para convertirte en un buen investigador la clave es aprender a usar muchas de estas herramientas. Probar, probar y probar hasta llegar a un punto en el que, si tienes un problema, sabes por experiencia cuáles son las mejores a usar en cada caso. Gran parte del tiempo en realidad tiramos de Google. Las imágenes por satélite son fundamentales. Es importante también dominar la búsqueda inversa de imágenes. Mucha gente cree que saben hacerlo con Google Imágenes, pero hay otras herramientas muchísimo más potentes en esto, como Yandex, el Google ruso. Su sistema de reconocimiento facial es brutal". Tanto que han publicado una kilométrica guía que explica con una minuciosidad abrumadora marca de la casa cómo aprender a usarlo.

Este método de trabajo es el que les ha llevado a su última gran diana: probar, junto a The New York Times, que dos misiles iraníes, y no un fallo del motor, fueron los que derribaron el Boeing 737-800 de Ukraine International Airlines. Tras ver el éxito de Bellingcat, el Times montó en 2018 su propio equipo de 'visuals investigations' para el cual ficharon a uno de los socios de Higgins más codiciados, Christiaan Triebert. Él y Higgings lograron verificar el vídeo clave que demostraba el ataque con misiles.

"Estuvimos durante una semana chateando con Christiaan para verificarlo. No nos importa en absoluto compartir información con medios, todo lo contrario", dice Higgins. Las técnicas que usaron para comprobar la veracidad del vídeo son puro ingenio digital. Primero geolocalizaron el punto exacto desde el cual se grabó la escena identificando todos los objetos que se veían alrededor: postes, vallas, edificios, depósitos... Luego analizaron frame a frame el vídeo. Y, lo mejor: sabían las coordenadas del avión en el momento del impacto y la distancia aproximada al punto desde el cual se grabó. Conocían por tanto la hipotenusa entre ambos, la cual conincidía con el tiempo que transcurría entre el destello de la explosión y el ruido que se oía, unos 10 segundos. Todo coincidía. Era verídico. Irán mentía.

Higgins celebró este nuevo tanto con su equipo, uno más, en una escena muy parecida a la que retrata el documental 'Bellingcat - Truth in a Post-Truth World', estrenado a finales de 2018 y ganador de un Emmy el pasado noviembre. "Como una máquina del tiempo, podemos volver al lugar de los hechos solo usando internet", dice en el film. Un año después, el documental está a las puertas de entrar en una de las grandes plataformas de 'streaming'. "Igual acabamos en Netflix, quién lo hubiera dicho", dice Higgins. Del salón de su casa a la tuya en solo cinco años.

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