EEUU y Canadá confirman el derribo

Cruce de teorías y un misil: el cohete Tor que puede explicar el derribo del Boeing 737

¿Falló técnico?, ¿atentado?, ¿derribo por un misil? La incógnita se ha despejado y todo apunta a un derribo por error mediante un misil tierra-aire. Hay incluso un vídeo del impacto

Foto: Restos del avión estrellado. (Reuters)
Restos del avión estrellado. (Reuters)

Los primeros días tras un accidente aéreo son momentos de información confusa y especulaciones de todo tipo. Pero el caso del vuelo PS752 de la compañía Ukraine International Airlines, estrellado cerca de Teherán poco después de despegar con 176 pasajeros y sin supervivientes, planteaba muchas más incógnitas de las que rodean un accidente normal. ¿Falló técnico?, ¿atentado?, ¿derribo por un misil? La última opción gana definitivamente enteros tras las declaraciones de EEUU y Canadá asegurando que se trata de un derribo producido por un misil lanzado, probablemente por error, por Irán.

Ucrania ha sido una de las fuentes que más ha contribuido a la confusión. El propio gobierno ucraniano habló inicialmente de “fallo técnico en un motor” para, poco después, borrar esa información y decir que “todo son especulaciones hasta que se realice una investigación". Este jueves ha vuelto a girar su versión. El secretario del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional de Ucrania, Oleksiy Danilov, aseguraba que han enviado un equipo de expertos para analizar cuatro posibles explicaciones al accidente, una de ellas el impacto de un misil de fabricación rusa, tras aparecer imágenes publicadas en internet con supuestos restos del aparato. Horas después EEUU y Canadá confirmaron por su parte que, efectivamente, se trataba de un derribo por el lanzamiento de un misil.

Un de las cuatro teorías que barajaba Ucrania era la de un fallo técnico y posterior incendio en un motor. Como ya explicamos aquí, es una avería muy seria y puede comprometer el vuelo de un avión, pero numerosos datos comenzaban a poner en duda esta hipótesis. Los datos de seguimiento de FlightRadar24 mostraban que todo iba normal tras el despegue hasta dos minutos después de levantar el vuelo, momento en el que a 7.925 pies de altura (2.415 m), con una velocidad de 275 nudos (509 km/h) y en pleno ascenso, la señal desaparece, es decir, el avión (su transpondedor) deja de emitir.

Familiares de los pasajeros fallecidos, en el aeropuerto internacional de Kiev. (Reuters)
Familiares de los pasajeros fallecidos, en el aeropuerto internacional de Kiev. (Reuters)

La principal duda era que los aviones bimotores están capacitados para volar con un solo motor, por lo que la pérdida de uno, incluso aunque se incendie, no es causa de que el avión acabe estrellado, sobre todo sin haber dado ninguna señal de alarma. Este era un detalle muy importante, pues implicaba que, si el avión repentinamente se queda sin energía para poder hacer una llamada de declaración de emergencia o de seguir emitiendo con su transpondedor, es que pasó algo mucho más grave que el incendio de un motor.

Existía además un video que comenzó a circular desde los primeros momentos donde se recogen supuestamente los últimos instantes del Boeing ucraniano. En el vídeo (cuya autenticidad aún no ha sido desmentida de forma oficial) se ve cómo el avión va perdiendo altura en un descenso aparentemente bajo control, con un incendio en el mismo hasta, poco después, estrellarse en el suelo con una gran llamarada. Durante el descenso se aprecian explosiones y cómo algunas partes del avión se desprenden en llamas. Horas después, The New York Times publicó un segundo vídeo, este verificado, en el que se ve claramente el impacto de un misil sobre el avión en vuelo, aunque este no estalla justo después sino que sigue su trayectoria. Lo puedes ver debajo:

Un atentado terrorista en el sentido de una bomba en la bodega que hubiera hecho explosión, otra de las cuatro teorías que barajaba Ucrania, no era descartable. De hecho, explicaría perfectamente la pérdida total de energía, pero normalmente producen daños tan grandes en la estructura del avión que lo habitual es que provoquen una caída descontrolada del mismo e incluso una desintegración o fragmentación del avión en vuelo, lo que no ocurrió pues el avión, según parece, se estrelló entero. Además, si se hubiera producido una explosión interna, sería fácilmente reconocible en los restos del fuselaje.

Derribado por un misil

Era otra de las cuatro teorías que estaba tomando cuerpo (la restante era la colisión con un dron): que el avión hubiera sido derribado (intencionadamente o no) por un misil antiaéreo. No sería la primera vez. Sin ir más lejos recordemos el caso del vuelo MH17 de Malaysia Airlines, que fue derribado el 17 de julio de 2014 por un misil antiaéreo de medio alcance Buk-M1 en el marco del conflicto de Ucrania.

Sistema antiaéreo Tor (Leonid Dzhepko)
Sistema antiaéreo Tor (Leonid Dzhepko)

Había varios aspectos que daban pie a pensar seriamente en esta posibilidad. El primero de ellos era la pérdida total de energía en el avión que impidió cualquier comunicación y el funcionamiento del transpondedor, pero sobre todo las fotografías que aparecieron en las que se ve diversas partes del fuselaje y las alas con visibles daños muy similares a los que provocaría una carga de fragmentación al estallar. Muy recientemente han aparecido incluso unas imágenes donde se ve lo que, supuestamente, sería la cabeza con el sistema de guiado de un misil antiaéreo, que se corresponde con un misil del sistema antiaéreo Tor (Sa-15) de origen ruso.

El Tor es un sistema que utiliza misiles antiaéreos para defensa de corto alcance y que van guiados mediante señal de radio hacia su objetivo, desde la dirección de tiro y sus radares asociados. El sistema va montado sobre un vehículo oruga y dispone de un radar de adquisición y de un radar de seguimiento. El primero se encarga de escudriñar el espacio aéreo detectando posibles objetivos. Cuando uno de ellos es clasificado como hostil y va a ser atacado, es fijado por el radar de seguimiento que se centra en dicho objetivo y va dando las órdenes al misil en vuelo para que impacte con el blanco.

Irán dispone de este sistema desde 2005 en la versión Tor-M1 que utiliza los misiles 9K331, de más de 160 kg de peso y casi 3 metros de longitud. Se trata de un sistema con cierta antigüedad que se puso en servicio (en Rusia) a principios de los años 90. No es un prodigio de tecnología, pero sí es bastante eficaz y de hecho era un arma a considerar por los pilotos de la Coalición durante el conflicto de los Balcanes. Su alcance es de 15 km y los misiles van propulsados por un motor cohete de combustible sólido.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

El misil dispone, además de su cabeza dotada con aletas para guiado, de una espoleta de proximidad, de tal manera que, si calcula que no va a llegar a su objetivo, detona a la menor distancia posible y, si lo alcanza, lo hace instantes antes del impacto para causar el mayor daño. La cabeza de guerra del misil 9K331 se compone de 16 kg de explosivo con fragmentación, esto es, con partes metálicas preparadas para fragmentarse en la explosión actuando como metralla, para asegurarse el máximo daño a una aeronave. El efecto, dependiendo de la distancia a la que explota, es un daño muy severo en partes estructurales, superficies de control y sistemas electrónicos. Salvo que el impacto sea muy lejano, el avión está sentenciado.

Había más aspectos que daban credibilidad al hecho de que fuera un misil y, además, precisamente el Tor. Podía haber sido un misil más ligero, tipo MANPAD, de los que se disparan “sobre el hombro” de un soldado, pero parece difícil. En primer lugar, son misiles de muy corto alcance (máximo 4-5 km) lo que implica que se debería haber lanzado desde las proximidades y donde el lanzador habría tenido contacto visual con el avión y habría visto su despegue del aeropuerto. Además, estos misiles, de los que Irán tiene el modelo Misagh-2, suelen dejar una estela visible y alguien, como los que grabaron el video, habría visto algo.

La clave está en los detalles

Según explican dos expertos militares en misiles y sistemas antiaéreos consultados por Teknautas, había detalles que pasaron desapercibidos, pero podían ser trascendentales y apuntaban también a la hipótesis de derribo por misil. El avión despega a las seis de la mañana, pero lo hace con más de una hora de retraso y esto puede ser muy relevante. Imaginemos una batería de misiles antiaéreos Tor situada en las inmediaciones de Teherán, que actúa como defensa contra aviones o misiles norteamericanos. Ellos pueden estar en una posición camuflada a más de 10 o 15 km del aeropuerto, por lo que no tendrían información visual de nada de lo que allí pueda suceder.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Lo normal, explican estas fuentes consultadas, es que hubieran recibido el plan de vuelos de esa noche, pero también que no les llegaran las actualizaciones por retrasos en las salidas. Es probable que, en unas horas con muy poco tráfico, justo en el fatídico momento en el que el avión ucraniano despegó y justo cuatro horas después del ataque con misiles a instalaciones norteamericanas, las baterías antiaéreas iraníes estuvieran en máxima alerta. En las pantallas del radar de adquisición puede aparecer una traza no identificada. Una traza que vuela a baja velocidad y a baja cota. La posibilidad de que confundieron esa traza, correspondiente al avión comercial estrellado, con la de un avión norteamericano de guerra electrónica o de ataque es, según expertos en misiles, muy elevada.

No sería la primera vez que ocurre e incluso a los propios norteamericanos les pasó. Fue el 3 de julio de 1988 cuando el crucero USS Vincennes disparó uno de sus misiles contra el vuelo 655 de Iran Air. El vuelo salió con retraso de más de una hora, justo en ese momento iba a despegar un F-14 iraní, se mezclaron las señales de IFF (identificación amigo-enemigo) y los norteamericanos no esperaban ningún vuelo civil a esa hora. El avión se les acercaba, identificado erróneamente como hostil, y tomaron una fatal decisión.

Misil 9M330 del sistema antiaéreo Tor (Vitaly V. Kuzmin)
Misil 9M330 del sistema antiaéreo Tor (Vitaly V. Kuzmin)

Por último, un misil Tor lanzado desde gran distancia, al límite de su alcance eficaz, no se vería en la noche. Tan solo durante la primera parte del vuelo se vería una llamarada por el motor cohete, pero una vez consumido el combustible sólido, durante el resto del vuelo solo deja una tenue estela blanca, que no sería apreciable de noche.

Los especialistas en misiles consultados señalan que todas las pruebas, hasta el momento, apuntan a un derribo por error. La investigación sigue su curso y la clave será también ver quién participa y, sobre todo, que facilidades (o impedimentos) ponen las autoridades iraníes.

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