hacia una transición energética

Cómo ha conseguido España bajar un 20% las emisiones de CO2 en el 'mix' eléctrico

La sustitución del carbón por el gas natural no solo ha supuesto la disminución de las emisiones en nuestro país, sino que también forma parte del cambio de modelo energético

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La lucha contra el cambio climático y el calentamiento global está cada vez más focalizada y abierta. Instituciones públicas, grandes empresa, pymes y ciudadanos hacen cada día un esfuerzo dentro de su ámbito para frenar la crisis climática. En el ámbito empresarial, esta lucha se libra con un objetivo principal: descarbonizar la economía y la industria de nuestro país. Y los números dan alguna pista de hasta qué punto se van cumpliendo ciertas metas.

Según los datos recopilados por Red Eléctrica de España (REE), en el último año nuestro país ha reducido en cerca de un 20% sus emisiones de CO2 a la atmósfera en el mix eléctrico. Esto significa que se ha evitado la producción de siete millones de toneladas de CO2, equivalente a lo que emiten casi tres millones de turismos tradicionales durante un año -si consideramos la emisión media por coche de 2,5 toneladas de CO2 al año, con un recorrido anual de 15.000 kilómetros-.

¿A qué se debe este descenso? Hay varios factores, pero uno resulta especialmente relevante: la sustitución del carbón por gas natural en la producción de electricidad. Actualmente ambas alternativas compiten por el llamado 'hueco térmico', o lo que es lo mismo, la parte de la demanda eléctrica que no se cubre con las energías renovables no gestionables y la nuclear.

En este sentido, el consumo total de gas natural en España ha aumentado un 17% en los nueve primeros meses de 2019 con 294 TWh, la cifra acumulada más alta registrada desde 2009, fundamentalmente por el incremento de la demanda para generación eléctrica. En lo que va de año, este consumo se ha duplicado con respecto al año pasado, como refleja el histórico de demanda. De hecho, la estimación predice que la tendencia siga aumentando hasta final de año, según Enagás.

Descarbonización y electrificación

En la lucha por construir una economía más limpia hay que hacer una diferenciación entre dos conceptos, descarbonización y electrificación. En el proceso de descarbonización, la electrificación es una vía fundamental para la consecución de los objetivos medioambientales fijados por la Unión Europea. Pero no todo es electrificable. A día de hoy la energía eléctrica representa cerca del 20% de la energía final en todo el mundo y cabe esperar que aumente sus cotas más de un 50% del mix en 2050. Para esos sectores en los que la electrificación no es posible de momento, va a ser imprescindible apostar por nuevas soluciones energéticas. Así pues, son muchas las empresas que apuestan por otro tipo de energías descarbonizadas, como los gases renovables o las llamadas energías renovables no eléctricas.

Una de las empresas que promueven nuevas alternativas energéticas es Enagás, que ha lanzado EnaGasRenovable, una filial que integrará los proyectos de gases renovables como Power to Green Hydrogen Mallorca, proyectos power-to-gas y acuerdos para promover el biometano y la economía circular, entre otros ámbitos.

Para la compañía, "las energías renovables no eléctricas, como el biometano y el hidrógeno verde, son alternativas limpias que dan solución a determinados sectores no susceptibles de electrificación, como el transporte pesado, marítimo y sector industrial, entre otros". Por tanto, "son un recurso actualmente disponible y capacitado para conseguir una futura economía descarbonizada".

En su lucha contra el cambio climático, la compañía promueve también nuevos usos del gas natural para una movilidad sostenible, tanto terrestre como marítima e incluso ferroviaria. Además, coordina los proyectos CORE LNGas hive y LNGHIVE2 para impulsar el uso del gas natural licuado (GNL) en el transporte, especialmente marítimo. Además, fue una de las empresas participantes en la primera prueba piloto de tracción ferroviaria con GNL en Europa.

Para Antonio Llardén, presidente de Enagás, "sería absurdo y grave obstaculizar las ambiciones climáticas europeas y globales por penalizar fuentes de energía que nos permiten, a día de hoy, generar electricidad emitiendo menos CO2. Los prejuicios no son buenos para casi nada, tampoco para descarbonizar el planeta. El futuro será eléctrico pero también será de los gases renovables, como el biometano o el hidrógeno, y de tecnologías disruptivas aún por descubrir".

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