Para responderle a su cuñado

Todo lo que siempre quiso saber sobre el clima y nunca se atrevió a preguntar

Con la actualidad marcada por la Cumbre del Clima, no hay escapatoria: esto es lo que debes saber del cambio climático para no quedar fuera de juego

Foto: Contaminación en Turquía. (Reuters)
Contaminación en Turquía. (Reuters)

Greta, Greta, Greta. Clima, clima, clima. Por mucho que lo intente, por mucho que huya, no lo va a conseguir. El tema le perseguirá. Sabe que va a tener que hablar de esto aunque no quiera. Sabe que va a escuchar algunas tonterías que tendrá que rebatir. ¿O no? Seamos sinceros, tampoco es que controle el tema como para dar una conferencia. Así que vamos a intentar hacernos algunas preguntas típicas (y no tan típicas) sobre esta cuestión y a buscar la respuesta.

¿Cómo se produce el cambio climático?

“El clima es cambiante por naturaleza, pero el cambio climático actual no puede ser explicado únicamente por causas naturales”, afirma en declaraciones a Teknautas José Miguel Viñas, físico, meteorólogo y divulgador científico.

La quema masiva de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas natural) ha ido inyectando enormes cantidades de gases de efecto invernadero a la atmósfera, con el CO2 a la cabeza.

La joven activista sueca Greta Thunberg pronuncia un discurso a su llegada al muelle de Santo Amaro, este martes en Lisboa (Portugal). (EFE)
La joven activista sueca Greta Thunberg pronuncia un discurso a su llegada al muelle de Santo Amaro, este martes en Lisboa (Portugal). (EFE)

“Esos gases se llaman así porque tienen la capacidad de retener parte del calor que la superficie terrestre irradia hacia el espacio. En la Tierra hay un efecto invernadero natural, pero ahora está potenciado por el exceso de CO2 y otros componentes, lo que se traduce en la subida de la temperatura que observamos y en otros efectos que provoca”, explica el experto.

¿Seguro que el ser humano lo está provocando?

A estas alturas, casi nadie niega la evidencia, el cambio climático existe, pero muchos aún ponen en entredicho su origen. El diputado de Vox Iván Espinosa de los Monteros decía el pasado lunes que "probablemente viene por causas de naturaleza distinta" a la acción del hombre.

Sin embargo, el aumento del CO2 en la atmósfera ha sido tan vertiginoso en tan pocos años que para la inmensa mayoría de los investigadores no cabe otra explicación. “La ciencia del clima lo ha demostrado. No es algo que se pueda discutir con argumentos científicos. El cambio climático que estamos viviendo no se puede explicar sin tener en cuenta las actividades humanas”, señala Viñas.

La industria y el transporte hacen que desde el siglo XIX estemos enviando a la atmósfera grandes cantidades de gases de efecto invernadero. Por eso, se toma como referencia la temperatura de la era preindustrial para marcar cuánto ha subido de media en el planeta como consecuencia del cambio climático y tratar de que no pase de 1,5ºC.

¿Qué dice el primo de Rajoy?

Si la cosa está tan clara, ¿por qué hay escépticos y negacionistas incluso entre los propios científicos, incluido en su día el ya famoso primo de Rajoy? En realidad no son muchos. Se suele decir que el 97% de los investigadores está de acuerdo, cifra que sale de un estudio publicado en 2013 que analizó 12.000 artículos científicos que habían sido publicados entre 1991 y 2011. Ese 97% estaba de acuerdo en que el calentamiento global era antropogénico, producido por los humanos. El metaanálisis incluía datos que en algunos casos tienen ya casi 30 años, cuando cabían más dudas.

Un activista recoge desperdicios en la Bahía de Panamá el 23 de octubre de 2018, en Ciudad de Panamá (Panamá). (EFE)
Un activista recoge desperdicios en la Bahía de Panamá el 23 de octubre de 2018, en Ciudad de Panamá (Panamá). (EFE)

Fernando Valladares, director del grupo de Ecología y Cambio Global en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, analizó esta cuestión hace días en un artículo publicado en SINC en el que diferenciaba varios tipos de negacionistas. Según explica, hay un grupo que comprende las causas y consecuencias del cambio climático, pero por motivos económicos “prefiere mirar al corto plazo y engañarse”, asegura. Otras personas quieren dudar y buscan fuentes alternativas que les den la razón.

Los motivos ideológicos también rezuman en un problema que desde siempre se ha vinculado a la izquierda ecologista, aunque los argumentos sean tan peregrinos como el de que se lo había inventado China para perjudicar a la industria de Estados Unidos, que afirmó Trump (aunque luego cambió de parecer). Además, muchas empresas por diversos intereses han financiado a los negacionistas, incluso Google.

Frente a ellos, el Panel Intergubernamental de Cambio Cimático (IPCC) “reúne a varios miles de los mejores científicos del mundo” trabajando en campos muy específicos y “no gana nada diciendo lo que no es”, opina Valladares, así que “no hay margen para negar nada”.

¿Ya estamos viendo los efectos?

El tiempo meteorológico está presente en nuestra vida diaria: todos los días hace frío, calor, lluvia o viento. Siempre hay algo que comentar y resulta tentador atribuirlo al cambio climático, sobre todo cuando se producen situaciones catastróficas, como las inundaciones provocadas por diversos temporales en los últimos meses en España. Pero, ¿tenemos razones para pensar que se deben al calentamiento global?

(Reuters)
(Reuters)

“Es complicado relacionar uno de esos fenómenos en particular con el cambio climático, pero analizando su comportamiento en su conjunto sí que empieza a manifestarse dicha relación”, apunta Viñas. De hecho, “todo apunta a que los fenómenos meteorológicos extremos irán a más”.

¿Se va a inundar mi casa?

En el caso de España, hay que tener en cuenta que toda la región mediterránea en su conjunto va a sufrir un fuerte impacto, según un informe presentado hace unas semanas por la red de expertos MedECC.

Las sequías o los episodios de lluvias intensas aumentarán de frecuencia y se intensificarán. Aparte de eso, la subida de la temperatura seguirá aumentando. En la actualidad, ese ascenso en nuestro país ya ronda el grado y medio desde principios del siglo XX, por encima de la subida media global. También nuestras costas sufrirán el impacto de los temporales marítimos y el ascenso del nivel del mar”, asegura Viñas.

Por eso, el Observatorio de la Sostenibilidad alerta de que parte de la franja más próxima al mar de las provincias más pobladas del Mediterráneo (sobre todo Valencia, Barcelona y Málaga) corre el riesgo de quedar anegada en un futuro más o menos cercano.

¿Y qué va a pasar en el mundo?

La subida del nivel del mar también es una de las grandes preocupaciones en todo el planeta, porque puede obligar a desplazarse a millones de personas, pero el conjunto de efectos concatenados va mucho más allá: fenómenos meteorológicos extremos (sequías, huracanes o riadas cada vez más frecuentes y fuertes), enfermedades, incendios, desaparición de especies, cambios en los cultivos y otros.

(Reuters)
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Eso sí, todo está en función de hasta dónde lleguemos. Los modelos que utilizan los expertos para sus predicciones dependen de cuál sea finalmente el aumento de la temperatura, de ahí la importancia y la insistencia de los expertos de no superar los 1,5ºC de aumento con respecto a la era preindustrial.

¿No hemos avanzado nada hasta ahora?

Lo cierto es que ese objetivo ya es casi imposible. Ya vamos por un incremento de 1,1ºC con respecto a la temperatura de la época preindustrial. “Si con nuestras acciones no logramos estabilizar en torno a un aumento de grado y medio a finales de siglo, la adaptación al cambio climático será más difícil y mucho mayores sus impactos en la fauna y la flora”, apunta el experto, aunque la realidad es que “en el mejor de los casos podríamos, quizá, estabilizar la temperatura en un aumento de dos grados a finales de siglo, lo que no es el escenario ideal”.

Si no hacemos nada, “nos seguiremos dirigiendo por una senda que nos llevará al peor de los escenarios que plantean las proyecciones climáticas, al que nos resultará muy difícil adaptarnos. La civilización actual podría colapsar”, añade.

La implementación rápida del coche eléctrico requiere infraestructuras y también apoyar las ventas de estos vehículos.
La implementación rápida del coche eléctrico requiere infraestructuras y también apoyar las ventas de estos vehículos.

Por eso, los países han intentado ponerse de acuerdo en 24 reuniones anteriores a la de Madrid. El mayor hito fue el Acuerdo de París de la COP21, en 2015, pero los compromisos no se han reflejado en medidas concretas, las emisiones siguen creciendo y todo está mucho peor: “Si cumplimos con París, lo más seguro es que la temperatura a finales de siglo pueda subir hasta los 3,2ºC”.

¿Yo puedo hacer algo o es cosa de políticos?

Aunque las grandes decisiones se tomen en foros como la COP25 y el 35% de las emisiones dependan de sólo 20 empresas en el mundo, todo depende de cómo nos comportamos los consumidores finales, que compramos unos productos u otros, utilizamos medios de transporte y demandamos energía.

Aquí no vale que unos actúen y otros no”, opina Viñas, “cada uno de los actores implicados tiene una responsabilidad. De momento los gobiernos no han estado a la altura, debido a la cantidad de intereses que hay en juego y distintas realidades socioeconómicas de los distintos países. Este hecho dificulta mucho la toma de acciones por parte de todos y a escala global”, asegura.

¿Y si me hago vegano?

Ante esa inacción, surgen las propuestas individuales. Soluciones hay para todos los gustos y muchas de ellas se centran en el consumo y en los estilos de vida. Por ejemplo, producir alimentos de origen animal tiene más impacto que si son vegetales.

Por el contrario, la tendencia hacia la agricultura y la ganadería ecológicas parece que no ayuda mucho. Un reciente estudio indicaba que si todo el territorio de Inglaterra y Gales se pasara a este tipo de producción reduciría sus emisiones un 20% para los cultivos y un 4% para el ganado. Sin embargo, esto supondría producir un 40% menos y para compensar esta pérdida el territorio que habría que cultivar en otros países sería casi cinco veces mayor, con lo cual, al final las emisiones aumentarían a 1,7 veces los niveles actuales.

(Reuters)
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Así que algunos expertos creen que la mejor solución para que la producción de alimentos disminuya su impacto ambiental serían los transgénicos. En cualquier caso, está claro que tomar decisiones personales para frenar el cambio climático no es fácil, pero hay quien plantea fórmulas radicales, como no tener hijos que sigan contaminando. O tan originales como “hacer humanos más bajitos”.

¿Y no habrá alguna solución milagrosa?

Lo cierto es que algunos científicos piensan a lo grande. Si los gases de efecto invernadero actúan sobre la atmósfera a nivel global, ¿no había alguna manera de contrarrestarlos que también tuviera esa dimensión? Ahí entra la geoingeniería. Por ejemplo, científicos de la Universidad de Harvard propusieron en 2016 inyectar calcita en la atmósfera. La idea es que éste u otros elementos hagan de pantalla para reflejar los rayos del sol y así bajar la temperatura terrestre.

Sin embargo, nadie sabe muy bien cómo se implementarían este tipo de soluciones –mediante aviones, imaginan algunos–, quién las pagaría, cómo se ejecutaría una operación logística de estas dimensiones y lo que más grave: no sabemos qué consecuencias locales tendrían. Los críticos creen que podría ser peor el remedio que la enfermedad y acabar provocando desastres naturales donde menos lo esperemos.

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