No, no eres el único que lo sufre

El misterio del 'efecto túnel'. ¿Por qué te molestan los cascos de cancelación de ruido?

Algunas personas tienen una sensación similar a la que ejercen los cambios de presión sobre los oídos, pero todo parece ser un fenómeno psicosomático provocado por nuestro cerebro

Foto: (Foto: Pexels)
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La tecnología de los auriculares con cancelación de ruido activa permite escuchar mejor, sin que nos moleste el sonido ambiente. En teoría, este tipo de cascos son ideales para oír música si hay un ruido de fondo constante, por ejemplo, cuando viajamos en metro, autobús u otros medios de transporte. Sin embargo, muchas personas sienten molestias al utilizarlos, una sensación desagradable que llega incluso al dolor, así que los dejan de utilizar después de haberse gastado un buen dinero. Pero, ¿por qué ocurre esto?

En concreto, lo que sienten algunos usuarios se parece mucho a las molestias típicas de los cambios de presión, que suelen ocurrir al viajar en avión, en tren al entrar en un túnel, bucear o conducir entre montañas. Este problema tiene que ver con los cambios de altitud, que generan diferencias de presión entre la parte interna y externa del tímpano. Para que desaparezca, a menudo basta con bostezar, porque entra aire y se iguala la presión de los dos lados del tímpano.

¿Es esto lo que sucede con los auriculares? ¿Por qué unas personas llegan a sufrir dolor, otras solo una leve molestia y otras no sienten nada? Hasta ahora era un misterio, pero los expertos comienzan a estudiar el fenómeno y a encontrar respuestas.

Cómo funcionan

Lo primero es entender cómo funcionan. Para evitar que el ruido externo nos moleste, los materiales con los que están hechos los cascos ya ejercen de barrera, por ejemplo, las almohadillas de espuma; así como la forma en la que están diseñados. Es lo que se llama cancelación de ruido pasiva.

Sin embargo, la cancelación 'activa' (suele conocerse como ANC, del inglés Active Noise Control) es una tecnología que genera un sonido específico para neutralizar el que procede del exterior. Un micrófono situado en el auricular o en el cable recoge el ruido ambiente, el sistema lo procesa y crea una señal opuesta. La suma de las dos ondas supone una “interferencia destructiva” que anula el ruido de fuera.

No obstante, todo esto está muy lejos de la perfección. Funciona mejor cuando el sonido que pretende eliminar es de baja frecuencia e invariable, como el motor de un coche o de un avión, pero no es muy bueno ante ruidos más estridentes, como gritos, el ladrido de un perro o incluso una conversación.

Los Bose Q35 II son uno de los modelos más populares (C.Castellón).
Los Bose Q35 II son uno de los modelos más populares (C.Castellón).

La pregunta es si este sistema puede generar un cambio de presión que afecte a los tímpanos. Brent Butterworth, escritor y consultor especializado en tecnología del sonido, decidió emprender su propia investigación. Según ha escrito (en 'SoundStage! Solo' y en 'Wirecutter'), montó una plataforma de prueba para medir si los auriculares generaban cambios de presión, pero no los encontró.

Descartada una causa física medible, solo había una respuesta: es un efecto psicosomático. “Intenté medir el fenómeno y no existen diferencias de presión, pero incluso si las hubiera, sería suficiente con mover los auriculares ligeramente para que saliera un poco de aire y evitarlo. Además, algunas personas lo experimentan y otras no. Así que todo esto nos hace creer que es una cuestión que está más en la mente que en las orejas”, explica a Teknautas.

Producto del cerebro

Al parecer, la eliminación de las ondas sonoras de baja frecuencia hace que nuestro cerebro interprete que estamos sufriendo un cambio de presión, de manera que genera la misma sensación de malestar que en las situaciones en las que cambiamos bruscamente de altitud. Tanto es así que nos alerta para que hagamos algo que restaure el equilibrio entre el oído interno y el exterior.

El ingeniero de sonido Julián Zafra coincide plenamente en este diagnóstico de lo que Butterworth denomina 'eardrum suck' y él traduce como efecto 'absorbe tímpano'. Este fenómeno “se produce debido a una ruptura en el balance en la percepción del sonido”, comenta. “El cerebro se confunde al tratar de asimilar dos señales que no podrían existir a la vez de forma natural, no tienen sentido entre ellas y nuestra mente intenta que lo tengan”.

Curiosamente, “cuanto más efectiva sea la cancelación de ruido, más probable es que los auriculares produzcan esta sensación”, destaca Butterworth. El sistema limita la cancelación de ruido a bajas frecuencias, por debajo de aproximadamente un kilohercio. “A frecuencias más altas, se produce un bucle entre el micrófono y el altavoz, que se retroalimentan, y el resultado sería un chillido agudo fuerte y doloroso para los oídos. Por eso, usan un filtro para limitar la cancelación de ruido a las bajas frecuencias. Cuanto más fuerte sea la cancelación de ruido, más fuerte será el filtro, pero esto crea una sensación antinatural de que las frecuencias bajas se cancelan y las frecuencias altas no, y el cerebro no sabe interpretar lo que pasa”, destaca.

Los Sony WF-1000XM3. (M. Mcloughlin)
Los Sony WF-1000XM3. (M. Mcloughlin)

No obstante, este experto cree que la tecnología seguirá avanzando y encontrará una solución. Por ejemplo, se podría “crear un filtro más complejo que permita una cancelación de ruido efectiva sin que llegue a producirse el fenómeno” o apostar por soluciones más personalizadas. Así, los auriculares Bose NC 700 permiten que el usuario elija cuál va a ser la cancelación de ruido del 1 al 10, ajustándola al nivel que le resulte más cómodo.

En general, el 'eardrum suck' es más común en los mejores auriculares con cancelación de ruido, “como los modelos Bose y el Sony WH-1000XM3”, apunta. Como algunas tiendas tienen modelos de demostración, su consejo es probarlos antes y, en todo caso, asegurarnos de que nos devolverán el dinero si nos crean problemas más adelante, porque el efecto no siempre ocurre la primera vez ni en todas las situaciones.

Proceden de la aeronáutica

Zafra explica que originalmente los auriculares con cancelación de ruido se desarrollaron en la década de los 50 para solucionar el problema de ruido en la aeronáutica, facilitando a los pilotos una solución a los problemas de ruido de los aviones. Más tarde, se aplicó a los auriculares comerciales, con la idea de que podrían ser prácticos para diferentes situaciones y espacios especialmente ruidosos.

No obstante, no son ideales. “La cancelación de sonido activa introduce un ruido propio que afecta especialmente a la parte de los agudos, por lo que impide disfrutar de una percepción natural del sonido”, señala este experto, autor del libro ‘Ingeniería de Sonido. Conceptos, fundamentos y casos prácticos’. Sí pueden ser prácticos “si queremos descanso y aislamiento del ruido externo que nos rodea como en un vuelo, o espacios con exceso de ruido”.

Los JBL E65BTNC. (C. Castellón)
Los JBL E65BTNC. (C. Castellón)

Aún así, dentro de su ámbito profesional, apuesta por los auriculares pasivos: “En el mundo de la grabación se requiere de precisión y no conviene modificar la señal mediante ningún tipo de artefacto que perturbe su pureza”.

En cualquier caso, “no veo que pueda haber una afectación directa en nuestra salud, dejando aparte lo molesto que resultar escuchar un elemento activo constante en nuestros oídos y la sensación que puede provocarnos”. A pesar de todo, “son los ruidos de bajo nivel los que suelen originar muchos de los trastornos en nuestra salud. El ruido constante en las ciudades se relaciona con el estrés y enfermedades psíquicas”.

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