Sonos Move, a prueba: un altavoz portátil único para tu casa (y para tu bolsillo)
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YA NO SOLO FUNCIONA CON WIFI

Sonos Move, a prueba: un altavoz portátil único para tu casa (y para tu bolsillo)

El fabricante estadounidense crea su primer equipo 'bluetooth'. Una joya de sonido y diseño de quilates por el que hay que dejarse casi 400 euros. ¿Merece la pena?

placeholder Foto: Sonos Move. (Michael Mcloughlin)
Sonos Move. (Michael Mcloughlin)

¿Por qué un altavoz 'bluetooth' es noticia en 2019? Suena raro.Y que se convierta en uno de los grandes protagonistas de la IFA de Berlín celebrada a principios de este mes es aún más raro. Allí, junto a teles de última generación, frigoríficos con más tecnología que cualquier cosa que tengas en casa o 'smartphones' plegables, se suelen presentar decenas o cientos de equipos de audio de este tipo que rara es la vez que consiguen llamar la atención entre lanzamientos de última generación. Pero no ha sido el caso de Move, el primer aparato de este tipo que ha creado Sonos. La novedad no viene por el producto, sino por el autor, esa especie de Apple del audio que hasta ahora solo hacía modelos que funcionaban vía wifi, no pensados para mover de aquí para allá.

Foto: Fotos; M. Mcloughlin

Pero Move no es un altavoz 'bluetooth' al uso. No es como te lo puedas imaginar. Ni por diseño, ni por sonido ni por otros aspectos. La razón de comparar a la manzana mordida con este fabricante 'indie' de equipos de sonido no es puramente estética, sino también de precio. Son marcas cuyos productos estrella suponen, a la hora de pasar por caja, un pico extra. Aquí hablamos de 399 euros. ¿Hay razones para el desembolso? Depende de tus prioridades y de lo exquisito que seas con el sonido. Hemos pasado unos días con este equipo y aquí va lo mejor y lo peor de nuestra experiencia con ello.

Bonito, pero pesado

placeholder Sonos Move. (Michael Mcloughlin)
Sonos Move. (Michael Mcloughlin)

Insisto: quítate la idea de altavoz 'bluetooth' que tengas en la cabeza. En el imaginario colectivo, irremediablemente, se dibujan equipos de pequeño tamaño de los que uno tira en una barbacoa, en la piscina o incluso en el coche, cuando se tiene una radio tan vieja que no hay 'gadget' milagroso que nos sirva para conectar la música del móvil. Con el Move (que en una traducción gruesa sería 'movimiento') puedes hacerlo, pero no es tan fácil. Cuando hablamos de reproducción de sonido, el tamaño importa. Sonos ha querido encontrar un punto entre la portabilidad y la calidad de audio, inclinándose el resultado irremediablemente hacia este segundo punto. Y menos mal, oiga.

No es tan portátil como los altavoces 'bluetooth' tradicionales. El Move pesa tres 'kilazos'

El Move es un mamotreto. Un mamotreto bonito, minimalista y de diseño. Pero un señor mamotreto al fin y al cabo. De tres kilazos. Moverlo de un lado para otro con la mano me ha recordado a esas veces que bajo sin mochila a la compra y acabo cargando con los 'bricks' de leche de la raquítica tira de plástico que corona el paquete. Aquí tiene una hendidura en la parte trasera que ayuda, y mucho, a transportarlo de la manera más cómoda posible. Mide 24 x 16 x 12,6 centímetros. Si quieres sacarlo a la terraza, será fácil. Si te vas a casa de un colega y quieres montar un 'chill out', es mejor que te agencies una mochila.

Sonos 100%

El diseño sigue las líneas marcadas por Sonos. Sus equipos están pensados para que luzcan bien, da igual el ambiente en que los coloques. En la parte superior, tenemos el clásico control táctil para la reproducción, los micrófonos (se ve un anillo de seis puntos donde se ocultan) y la activación al asistente virtual de turno (tiene compatibilidad con Alexa, Assistant o Siri a través de AirPlay 2). Aquí nos encontramos curvas y rectas que nos recuerdan otros de sus equipos, aunque hay matices. El primero, por ejemplo, es que solo lo tenemos disponible en color negro mate. La razón es que aguanta mejor el paso del tiempo. Un blanco, si lo estás utilizando mucho en exteriores, lo mueves de lado a lado, puede acabar amarilleando y perdiendo según avance su vida útil.

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Sonos Move. (Michael Mcloughlin)

La parte inferior está rematada con goma, que dificulta enormemente que el aparato se deslice en superficies que con un acabado metálico o de plástico podrían resultar una pista de patinaje. La parte central está cubierta con una rejilla metálica que deja intuir las tripas sonoras de este Move. Cuenta con resistencia IP56 al agua y al polvo. Es probable que te pierdas con esta referencia, pero basta con decirte que aguanta salpicaduras y poco más. No es sumergible. Muchos modelos 'bluetooth' ofrecen esta característica. Personalmente, no le veo utilidad. "Lo podrías utilizar cerca de la piscina sin problema, sin miedo a que se caiga", me dirán algunos. Este equipo tiene potencia sonora de sobra como para emitir a unos metros del agua y que lo disfrutes cerca.

Este cuerpo tan 'tocho' tiene aspecto de ser resistente. Lo transmite. Tiene pinta de aguantar caídas leves sin problema. Pero de la misma manera que cuando ves un brazo del tamaño de una pierna no te metes a comprobar los tortazos que sacude el portador, en este caso no me he puesto a tirar el cacharro al suelo.

Inversión duradera

Una cosa inédita a la hora de valorar un Sonos es tener que hablar de la batería, intercambiable en este caso. Aquí viene con un tanque de 2.500 mAh. Aseguran que son 10 horas. En las diferentes pruebas, me he quedado en torno a 8-9 horas. Puede resultar poco para la idea de altavoz 'bluetooth' que tenemos. Pierde portabilidad, pero puede ser perfectamente el equipo principal de un salón de tamaño medio. Lo llenará sin problema.

Dos apuntes en este apartado. El primero es sobre el cargador. Aunque cuenta con una base inalámbrica, pensada para cuando estés usándolo en casa, también tiene puerto USB tipo C. Es decir, que podrás darle un chute de energía sin llevarte el complemento. Eso sí, el cable de carga que utilices debe moverse en los siguientes registros, 12V/3A, 15V/3A o 20V/2,25A. Todas estas decisiones (base de goma, solo color negro, baterías intercambiables) están orientadas a tener un equipo que dure varios años y así justificar una inversión de 399 euros. Pero las baterías, como sabemos, no son eternas. Por eso, Sonos está preparado para ofrecer piezas de recambio.

placeholder Sonos Move. (Michael Mcloughlin)
Sonos Move. (Michael Mcloughlin)

Pero hablemos del sonido. Es una de sus mayores virtudes. La maquinaria que han metido aquí son un 'midwoofer' en la parte central, dos amplificadores digitales de clase D y, por un último, en la parte de abajo, un 'tweeter'. Esta última pieza, según explican, está orientada hacia la parte inferior y dividida hacia la izquierda y la derecha para poder abarcar más y ampliar el rango acústico. Sin entrar mucho en minucias técnicas, se puede decir que esto ayuda a la reproducción de notas más altas.

Cumple acústicamente

Entonces, ¿cómo se escucha este equipo? Cumple muy bien con medios, agudos y voces. Los graves son bastante profundos, aunque no llegan a excelentes. Me recuerda mucho al desempeño del Homepod y creo que está por delante de otros altavoces de este estilo como los Harman Kardom (la gama Citation). Tiene una cosa muy interesante: Trueplay automático. Hasta ahora, era una función disponible solo para los usuarios de la 'app' de iOS. Utiliza sus micrófonos para detectar el ambiente en el que está y ajustar la reproducción. Cuando lo mueves, a los 20 o 30 segundos, si tienes el oído fino y atento, notarás leves matices. Yo lo he estado utilizando en varias estancias y puede ser el equipo principal de cualquiera de ellas, llegando a llenar habitaciones de tamaño medio-grande sin ningún problema.

Cuando está conectado al wifi sí lo puedes utilizar como parte de una red doméstica de altavoces Sonos y con la 'app'. Es decir, que si lo tienes en el cuarto podrá reproducir lo mismo que la barra de sonido del salón y el One de la cocina, tirando de los servicios compatibles. Esas capacidades se pierden cuando lo utilizas en modo 'bluetooht', donde lanzas el sonido desde la 'app' o teléfono de turno como harías con cualquier equipo. Sorprende que no hayan metido BT 5.0 y se hayan quedado en 4.2.

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Sonos Move. (Michael Mcloughlin)

Otras tareas pendientes que se han dejado por el camino son la posibilidad de conectar varios terminales a la vez al aparato o poder emparejarlo con otros altavoces en este modo. Son cosas que permite la competencia. ¡Ah! Si quieres utilizarlo solo como altavoz inalámbrico, no es tan sencillo como sacarlo de la caja y encenderlo. Tienes que registrarlo y configurarlo en la 'app' con wifi.

La mayor pega, el precio

Estas carencias son fruto de lo que decíamos. Sonos ha querido crear un equipo todoterreno, que puedas mover pero que también pueda gobernar acústicamente tu casa. Y en ese camino, ha tirado al monte. Ha tirado hacia donde lo hace mejor: altavoces domésticos. El Move tiene una gran calidad de audio, que te servirá en prácticamente cualquier escenario.

Su mayor problema es el precio. Es cierto que está pensado para ser una inversión duradera, pero 399 euros por un altavoz siguen dando algo de vértigo. El Homepod, el altavoz de Apple, es más barato, aunque no es tan versátil ni está pensando para llevarlo de un lado a otro. Hay alternativas como los Bower, los Harman Kardom o algunos modelos de la gama Boom de LG que, aunque te pueden dar un precio menor, son bastante menos versátiles.

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