La pelea por la precariedad llega a EEUU

Por qué la ley 'anti-Uber' de EEUU amenaza a la 'nueva economía' en todo el mundo

La compañía estadounidense se enfrenta a las autoridades en su propia casa. California quiere crear una ley para acabar con sus 'falsos autónomos'. Y Europa sigue de cerca los pasos

Foto: (Reuters)
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California es el lugar en el que han nacido y siguen naciendo muchas de las compañías llamadas a marcar el futuro del mercado global. En este conocido estado del oeste americano echaron a andar Google, Apple o Facebook. Allí encontraron el clima perfecto para crecer y convertirse en los gigantes que son hoy, pero esta región también se puede volver contra ti, y ese es el caso de otro hijo ilustre de la tierra: Uber. Las instituciones californianas acaban de aprobar una ley que puede poner en jaque el modelo de Uber, y de todos los que han seguido eso de la 'uberización' tanto en Estados Unidos como a nivel global.

La ley en cuestión es la AB5 (Proyecto de Ley 5 por sus siglas en inglés) y con ella las autoridades de aquel estado buscan regular la situación de los autónomos que trabajan para estos servicios. ¿Cómo lo quieren hacer? Obligando a Uber, a Lyft y al resto de empresas que utilizan modelos similares a contratar a sus conductores (o repartidores) como empleados, y encima la normativa les permitirá sindicalizarse. Pero lo peor para estas compañías no es que California esté a favor de esta ley, es que otros estados del mismo país están mirando con atención los pasos que se dan en este territorio.

La ley es un misil directo a la línea de flotación de estos negocios y la pelea entre autoridades y empresas se plantea larga y tediosa, pero este movimiento es la primera gran batalla que se da en EEUU contra el concepto de economía colaborativa iniciado por Uber y que tanto en su país de origen como en el resto del planeta se ha convertido en un asunto de lo más polémico. De momento, las compañías ya se están armando con grandes presupuestos, según algunos medios cuentan hasta con 90 millones, para litigar contra las autoridades, pero aun así no será fácil que se libren de su implementación. De llegar a promulgarse, podría afectar de forma brutal a su futuro.

¿Qué supondría esto para Uber?

En España el concepto de 'falso autónomo' no lo relacionamos con Uber, pues tras intentar traer a nuestro país este modelo al puro estilo Deliveroo se vieron obligados a retirarse y volver con el modelo actual basado en licencias VTC y en subcontratar el servicio a empresas de flotas que trabajan para la plataforma. Pero en Estados Unidos ese primer modelo es el que ha funcionado hasta ahora. Tan popular es que de su forma de trabajar se generalizó el concepto 'uberización de la economía'.

Allí cualquier usuario puede trabajar para Uber con su propio coche a cambio de un dinero que le da la empresa por viaje y horas empleadas. No hay un dato fijo de lo que llegan a cobrar, pero algunos estudios hablan de unos 10 dólares por hora quitando costes del vehículo (el salaria mínimo en EEUU es de 7,25 dólares la hora). Todo esto es lo que cambiaría con la obligación de contratar a los conductores.

(Foto: Reuters)
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Al no existir costes fijos, no hay una cuantía clara sobre el dinero que podría suponer tanto para Uber, como para Lyft o para DoorDash (el 'Glovo' que trabaja en California) la contratación de todos estos trabajadores, pero hay datos que nos permiten hacernos una idea. Por ejemplo, ya en 2014 Uber tenía 162.037 conductores, según la propia empresa, en todo el país americano y el número no hacía más que crecer. De generalizarse la normativa, Uber estaría obligado a contratarlos a todos.

Hablando de cifras, según medios estadounidenses, Uber podría verse obligado a gastar cerca de 500 millones de dólares por regularizar la situación de sus empleados solo en California (tendrían que pagar 3.600 dólares por trabajador al Estado). Y hay analistas que van más allá asegurando que los costes de la compañía aumentarían en un 20% si se vieran obligados a reclasificar a los trabajadores que tienen por todo el planeta. Teniendo en cuenta que ya incurre en pérdidas millonarias, sería su desaparición instantánea.

El CEO de Uber, Dara Khosrowshahi. (Reuters)
El CEO de Uber, Dara Khosrowshahi. (Reuters)

En los casos de Lyft o DoorDash es más complicado tener datos concretos, pero podríamos compararlos con los casos de Glovo o Deliveroo en España. Aquí, el Estado también está acosando a las compañías para que contraten de una vez a todos sus repartidores. Un movimiento con costes millonarios que pondrían en una situación límite a unas 'startups' que ya cuentan con un modelo de negocio que vive en el alambre (muchos de ellos no dan beneficios y sobreviven gracias a la inversión continua que reciben).

¿Puede afectar esto a España?

En España el caso de Uber es diferente al de Estados Unidos. Allí los 'falsos autónomos' son la base del negocio de la compañía mientras que aquí todos los conductores son contratados por terceros que funcionan como empresas de flotas de coches. La gran pregunta es: ¿hay caso legal para argumentar en España una dependencia laboral de esos empleados externalizados? Fuentes jurídicas consultadas señalan que el 100% de la actividad de estas compañías de flotas viene marcada por Uber, por lo que no se trata de una contratación al uso de terceros. ¿Suficiente para abrir en España un caso legal parecido al de EEUU? Está por ver.

Lo que sí podría ocurrir tras la nueva ley estadounidense es que tanto Uber como el resto de compañías de la 'nueva economía' se viesen obligados a aumentar sus costes por tener que regular la situación de estos trabajadores en todo el planeta.

El mejor ejemplo lo encontramos de nuevo en Uber. Tras salir a Bolsa esta primavera y dar los resultados con mayores pérdidas de su historia en agosto, la compañía ha recortado su plantilla global en más de 800 trabajadores. Los primeros 400 se fueron en julio, de los otros 400 se anunció el despido el pasado martes, coincidiendo con el evento de Apple.

Conductor de VTC en una manifestación a favor de este modelo de negocio. (Foto: Reuters)
Conductor de VTC en una manifestación a favor de este modelo de negocio. (Foto: Reuters)

Habrá que esperar para ver qué ocurre finalmente con la ley californiana. En España también tenemos un buen ejemplo de estos largos litigios con Glovo y Deliveroo. Estas empresas de reparto sí utilizan un modelo muy similar al de Uber en Estados Unidos y llevan años en los tribunales dirimiendo si lo que hacen es legal o deben contratar a sus repartidores tratándolos como a cualquier otro empleado. La última gran resolución, en la que participó el Estado a través de la Inspección de Trabajo y la Seguridad Social, dio la razón a los 'riders' obligando a Deliveroo a abonar los pagos atrasados a la Seguridad Social por todos sus trabajadores.

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