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El motín de los nuevos ricos: los 'youtubers' le montan un sindicato a Google

Un 'youtuber' alemán de 54 años de edad que fabrica tirachinas caseros para disparar naipes o galletas ha montado la primera asociación gremial para presionar al gigante por sus condiciones

Foto: El Rubius, Joerg Sprave (c) y el 'youtuber' Wismichu.
El Rubius, Joerg Sprave (c) y el 'youtuber' Wismichu.

Ha nacido una estrella en YouTube. Su nombre es Joerg Sprave. Pese a sus cerca de dos millones de suscriptores, que nadie se piense que es el típico ídolo de masas juvenil que suma decenas de millones de visitas retransmitiendo partidas o haciendo 'reviews'. Es un veterano. Un 'youtuber' madurito. Tiene 54. No es lo que acostumbramos a ver en la plataforma. Lleva metido en el negocio desde 2008. Natural de Dortmund, lo que le ha encumbrado es un canal repleto de 'tirachinas' caseros y otros artilugios que utiliza para disparar flechas, naipes e incluso galletas oreo. Pero ahora no es noticia por su talento para la ingeniería armamentística doméstica. Lo es porque es el hombre que está liderando Youtubers Union, el sindicato de 'youtubers' europeo, el primero que aparece en todo el planeta.

Son uno de los grandes fenómenos del momento. Sus vídeos han generado ríos de dinero, que se han repartido entre sus cuentas y las arcas de Google, propietaria de este servicio. Durante mucho tiempo, unos se necesitaban a los otros y viceversa. Sin embargo, ahora todo ha cambiado. Los 'youtubers', valga la redundancia, están cabreados con YouTube. Consideran que la mano que les da de comer ha ido cerrando progresivamente el puño de manera injusta, con una serie de medidas que han impactado en sus audiencias y, por tanto, en el dinero que ingresan.

Sprave, con su cañón para disparar Oreos. (YouTube)
Sprave, con su cañón para disparar Oreos. (YouTube)

Su iniciativa se plasma en Fairtube, un manifiesto en forma de página web elaborado por este 'cibercreador' teutón y otros tantos que le respaldan. Están cansados de ver cómo su monetización se reduce y que sus vídeos pierdan relevancia. El enfado es que los criterios, las reglas de juego, no están claros. Este es un problema que viene de tiempo atrás. No es nuevo. Es más, el propio Joerg Sprave anunció en 2015 que bajaría su actividad en el canal para hacer otros trabajos como editor de vídeo por miedo a que los movimientos de Google le restasen ingresos. Dos años después, volvió a dedicarse 'full time' a todo esto.

Aliados con un sindicato... ¡del metal!

Lo más curioso de todo es que este nuevo sindicato ha encontrado un compañero de viaje que poco o nada tiene que ver con ellos. Concretamente, cuentan el respaldo de IG Metall. Se trata de una de las mayores organizaciones del mundo. Representa a los trabajadores del prolífico sector metalúrgico de Alemania. En 2007, por ejemplo, era la asociación de este tipo con más afiliados en todo el planeta, 2,3 millones de miembros. Ahora, progresivamente, ha ampliado su ámbito de actuación. Aunque lejos de aquellas cifras, sigue siendo una referencia sindicalista en el Viejo Continente.

Youtubers Union cuenta con cerca de 500 'youtubers' afiliados, y su grupo de Facebook, con más de 20.000 personas, algo que evidencia el creciente apoyo social que está recibiendo. Sus miembros lo tienen claro: YouTube no trata a todos los 'youtubers' por igual, sino que beneficia a unos muy concretos mientras perjudica al resto. Por eso quieren cambiar las cosas.

"Nos tiene bajo control. Cada vídeo es analizado por 10.000 censores, y si no hacemos lo que ellos quieren, nos enfrentamos a la desmonetización"

Lanzaron su manifiesto el pasado 26 de julio. Fueron contundentes y exigieron que la plataforma "publique los criterios que afectan la monetización y las vistas de vídeos, dé explicaciones claras para las decisiones individuales, brinde a los 'youtubers' una persona de contacto autorizada para explicar decisiones que tengan consecuencias negativas y deje que podamos impugnar estas decisiones".

¿Falsos autónomos?

Además, piden que se cree una junta asesora en la que ellos estén presentes. Y la cosa no es ningún órdago de nuevos ricos, sino que va en serio. Al insertarse dentro de un sindicato europeo, el manifiesto y las peticiones de Fairtube deberán ser atendidas por YouTube. De hecho, la plataforma tiene hasta el próximo 23 de agosto para reunirse con los 'youtubers' o se iniciará una batalla legal.

Sprave ha abierto la caja de los truenos de la nueva economía: la de los falsos autónomos. Considera que los 'youtubers' no deberían tener este régimen, ya que su trabajo no es precisamente independiente. "Han diseñado un sistema de una manera que nos tiene bajo control completo. Cada uno de nuestros vídeos es analizado por más de 10.000 censores y tenemos que hacer nuestros vídeos exactamente como ellos quieren o, de lo contrario, nos enfrentaremos a la desmonetización y el filtrado. Si dejamos de subir por un tiempo, por vacaciones o simplemente porque estamos enfermos, perdemos suscriptores y visitas, ya que el motor de recomendaciones está programado para favorecer cargas muy frecuentes".

Las claves del conflicto

El 'youtuber' Wismichu.
El 'youtuber' Wismichu.

Para entender por qué estos 'youtubers' han estallado, hay que saber cómo funcionan sus algoritmos, la forma de ganar dinero y las nuevas políticas que está adoptando YouTube:

1.- Monetización

Atrás quedaron los tiempos en que un grupo reducido (pero significativo) de 'youtubers' podía hacerse casi rico con las visitas y la publicidad de sus vídeos, ya que en los últimos años la plataforma ha endurecido las condiciones de monetización. Ya lo contaba en 2017 Wismichu, uno de los 'youtubers' españoles más destacados: un vídeo con más de dos millones de visitas apenas le había reportado 104 dólares.

Si esta polémica sabía a poco, la cosa se ha ido recrudeciendo. En marzo de este año, el portal renovaba de nuevo las condiciones de monetización, que reconocía especialmente duras, aunque "necesarias".

Muchos 'youtubers' no solo se quejan de que la monetización haya bajado, sino que además consideran que gran parte de la culpa la tiene YouTube. Y es que la bajada de ingresos por publicidad comenzó, sobre todo, cuando un puñado de grandes marcas dejaron de poner publicidad en la plataforma. ¿El motivo? Sus anuncios habían salido en vídeos de terrorismo.

Además, hay otro punto que ha hecho caer los ingresos y ha indignado a los creadores de contenido: el Content ID, el famoso algoritmo con el que YouTube analiza si los vídeos que se suben al portal están infringiendo el 'copyright' ajeno. El 'youtuber' español Jaime Altozano ya explicó hace tiempo cuál era la política de la plataforma y su truco para saber si sus vídeos iban a ser censurados: subirlos antes a un canal secundario. Los 'youtubers' comprenden que un vídeo sea desmonetizado si se trata de un plagio, pero no, por ejemplo, si un vídeo de 10 minutos tiene dos segundos de contenido ajeno.

Por ello, en su manifiesto, Fairtube reclama "explicaciones claras para las decisiones individuales. Si un vídeo se desmonetiza, ¿qué partes del vídeo violaron qué criterios en las pautas de contenido amigables para el anunciante?".

2.- Tipo de contenido

YouTube lleva años pidiendo a los creadores que sus contenidos sean 'family friendly', es decir, que sean aptos para toda la familia: sin palabrotas, con un tono amigable, sin polémicas, etc. La razón está clara: la plataforma tiene especial interés en monetizar YouTube Kids, su portal para niños, con lo que quiere que los principales 'youtubers' moderen sus contenidos. Al menos, si pretenden ganar dinero con ellos.

Desde 2016, la plataforma no ha parado de hacer cada vez más exigente esta reclamación. De hecho, muchos 'youtubers' denuncian que el portal ha vetado los ingresos de los vídeos u 'ocultado' piezas suyas si no cumplían con ese carácter 'family friendly'. Elrubius, el mayor 'youtuber' español y tercero del mundo, ironizaba ya en 2016 con esta situación.

3.- Algoritmo de recomendación

Al entrar en YouTube, cualquier usuario puede acceder a Tendencias, el apartado en el que la propia plataforma recomienda los contenidos que están siendo más vistos o más virales en ese momento. Sin embargo, muchos 'youtubers' desconfían del algoritmo del portal o de su criterio a la hora de destacar unos vídeos y otros no, con la posible pérdida de visitas y monetización que eso implica.

De hecho, no se trata de meras sospechas. En abril de este año, varios extrabajadores desvelaban a Bloomberg que YouTube tenía cierta querencia por meter en este apartado los vídeos no necesariamente más virales, sino los más polarizadores y polémicos. En otras palabras, indignación es igual a atención.

Los 'youtubers' que pasan de YouTube

Los cambios en la plataforma son constantes y evolutivos, con lo que los 'youtubers', al menos, han ido dándose cuenta y buscando alternativas. Hace tiempo que muchos de ellos, conscientes de que la gallina de los huevos de oro de la publicidad en sus vídeos dejaría de ser tan rentable, fueron buscando negocios paralelos con eventos en vivo, conciertos, encuentros con fans, libros u otro tipo de proyectos.

En España hay varios ejemplos de ello. Wismichu hace 'shows' humorísticos en teatros e incluso ha hecho una película (bueno, más o menos), Carolina Iglesias (Percebes y Grelos) tiene un espectáculo en directo con Soyunapringada (que a su vez hizo una serie) y Dulceida lleva años editando libros, haciendo 'spots' de TV o incluso lanzando sus propias marcas de ropa. Pero el rey de todo esto es Elrubius. Ha hecho eventos en directo con sus fans, ha pinchado en salas, ha sacado un libro, un videojuego y hasta su propia serie de 'anime'.

Los 'gamers' también llevan un tiempo huyendo de YouTube. Aunque algunos siguen subiendo sus partidas, son muchos más los que han decidido irse a la competencia, Twitch, que no solo está más preparada para el 'streaming' de videojuegos sino que además paga mejor a los creadores de contenido, algunos de los cuales se han convertido en auténticos millonarios.

El panorama, en definitiva, pinta regular para YouTube. No parece sencillo que a corto plazo vaya a perder el reinado de los portales de vídeo en directo, pero sus mayores valedores, los 'youtubers', están cogiendo la puerta de salida o forzando la máquina para negociar mejores condiciones. Parece que el sindicalismo, en YouTube, también funciona.

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