AUNQUE ELLOS NO ESTÁN DE ACUERDO

Dinamarca regulará el trabajo de influencer tras un nuevo intento de suicidio

Quieren aplicar las mismas reglas editoriales que rigen en los medios de comunicación tradicionales a los blogueros e influencers que superen un cierto número de seguidores

Foto: La aparición de influencers con cientos de miles de seguidores en Facebook, Twitter o Instagram debe ser regulado, según Dinamarca
La aparición de influencers con cientos de miles de seguidores en Facebook, Twitter o Instagram debe ser regulado, según Dinamarca

Una nota de suicidio publicada por la influencer Fie Laursen ha abierto un enorme debate en Dinamarca. La joven, de 23 años, tiene más de 335.000 seguidores en Instagram y dejó un mensaje en esta red social anunciando su intención de quitarse la vida. Su familia confirmó dos días después que se encontraba en un hospital recuperándose de ese episodio.

Ahora, las autoridades danesas quieren regular los contenidos que crea esta nueva generación de comunicadores para que sean conscientes de una responsabilidad de la que ahora carecen, pese a que sus mensajes tienen un enorme impacto sobre cientos de miles de personas, o incluso millones en algunos casos.

Pernille Rosenkrantz-Theil, ministra de Educación Infantil de Dinamarca, ha explicado a la BBC que la idea es dotar a los influencers de una "responsabilidad editorial" como la que tiene la "vieja prensa. Cuando llegues a un cierto número de personas que son seguidores de tu página, tendrás la misma responsabilidad que si fueras el editor de un periódico

El tema del suicidio

Rosenkrantz-Theil es consciente del poder de estos jóvenes y cómo afectan sus mensajes a sus seguidores: “Por ejemplo... los estándares éticos daneses para la prensa dictan que no se escribe sobre el suicidio o los intentos de suicidio si no concierne al público. Queremos que estos mismos estándares se apliquen a las redes sociales".

Para conseguirlo quieren obligar a los influencers que tengan cierto número de seguidores a que cuenten con administradores de sus cuentas por ley. Eso hubiera permitido a los padres de Fie Laursen borrar su mensaje de suicidio, pero no pudieron hacerlo ya que nadie, a parte de su hija, tenía acceso a las claves de su cuenta de Instagram.

Ese control es lo que no convence a estos nuevos profesionales de la comunicación. Sarah Louise Christiansen, blogger danesa con 130.000 seguidores en Instagram, explica que “todo lo relacionado con influencers y bloggers es todavía bastante nuevo. Aún no se acepta como un trabajo real y un negocio real y creo que, debido a esto, también hay una falta de atención en el área. Hay una falta de responsabilidad del bloguero, pero también de los seguidores”.

Los padres de Fie Laursen quisieron borrar su mensaje de suicidio, pero no pudieron hacerlo ya que nadie tenía las claves, excepto su hija

Ella cree que los blogs no pueden comparar con la prensa tradicional, por lo se necesita una regulación “completamente nueva” que proteja tanto al bloguero como a sus seguidores. Asegura que la normativa actual que afecta a los medios de comunicación tradicionales "no funcionan" con los influencers, pero que ciertas actuaciones online deben tener consecuencias: Tal vez este sea el primer paso para darse cuenta de que el comportamiento online debe ser reconocido".

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