Las previsiones se quedaron muy cortas

159 litros por metro cuadrado: así se formó la 'tormenta explosiva' que arrasó Navarra

La realidad triplicó los pronósticos y en pocas horas el río Cidacos pasó de una altura de apenas de 11 centímetros a superar las cuatro metros. ¿Qué ha pasado en Navarra?

Foto: Graves daños en Tafalla, Olite y Pueyo por la intensas lluvias registradas desde ayer. (EFE)
Graves daños en Tafalla, Olite y Pueyo por la intensas lluvias registradas desde ayer. (EFE)

Las fuertes lluvias registradas ayer en varias localidades de Navarra provocaron inundaciones y el fallecimiento de un conductor que fue arrastrado por el agua, cuyo cuerpo fue localizado en Ezprogui, según informó el Gobierno de Navarra. Los datos de las estaciones meteorológicas del Gobierno de Navarra indican que en Guetádar se registraron en las últimas 24 horas 158,9 litros por metro cuadrado y 95,7 en Tafalla. La estación de Aemet en Olite contabilizó 97,6. Mientras que en Pamplona se registraron 25,9 litros, a unas pocas decenas de kilómetros hacia el sur esa cantidad se multiplicaba. Las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) se habían quedado muy cortas. La realidad triplicó los pronósticos y en pocas horas el río Cidacos pasó de una altura de apenas de 11 centímetros a superar las cuatro metros, lo que provocó graves daños en localidades como Tafalla, Olite y Pueyo. ¿Qué ha ocurrido exactamente?

159 litros por metro cuadrado: así se formó la 'tormenta explosiva' que arrasó Navarra

En el episodio de ayer “se han dado los ingredientes que favorecen un desarrollo ‘explosivo’ de tormentas”, explica a Teknautas José Miguel Viñas, físico del aire y divulgador científico especializado en meteorología a través de Divulgameteo.

El carácter extraordinario de la ola de calor de finales de junio contribuyó a calentar mucho más de lo normal el aire junto el suelo y ahora ha llegado por el Atlántico una DANA (depresión aislada en niveles altos, es decir, aire frío en capas medias y altas de la atmósfera). Eso ha disparado la convección o movimiento vertical del aire que transfiere el calor. Es el mecanismo habitual por el que se generan tormentas, pero esta vez y “han eclosionado con inusitada violencia, con las consecuencias devastadoras que hemos visto ayer en Navarra y también descargando fuertes aguaceros y granizadas en otras zonas del norte y del este peninsular”, destaca el experto.

Las limitaciones de la previsión

Aunque todo esto era previsible, las predicciones se quedaron muy lejos de las cantidades de lluvia que finalmente se registraron. “Los modelos de predicción han mejorado notablemente en los últimos años, de hecho están en continua mejora, pero una de sus limitaciones sigue siendo la convección profunda, por su carácter local”, comenta.

Dos de los vecinos de la localidad de Tafalla que han comenzado esta mañana las actividades de recuperación del municipio. (EFE)
Dos de los vecinos de la localidad de Tafalla que han comenzado esta mañana las actividades de recuperación del municipio. (EFE)

“Analizando el episodio tormentoso de ayer, no creo que se pueda hablar de un fallo, sino de una limitación a nuestra capacidad de predecir fenómenos extremos de micro y mesoescala. Las mejoras seguirán viniendo de la mano de la capacidad de cálculo de los superordenadores, cuanto más información sean capaces de procesar, más llegaremos a afinar en ese tipo de pronósticos”, afirma Viñas.

Según su opinión, este episodio, que recuerda más a las lluvias torrenciales de Levante en épocas del año más avanzadas, no encaja dentro de lo habitual: “Algo extraordinario no se puede calificar de normal, aunque últimamente están ocurriendo demasiadas cosas extraordinarias, lo que nos debe obligar a replantearnos el concepto de normalidad”.

Peio Oria, delegado de AEMET en Navarra, explica que se trató de tormentas semiestacionarias, es decir, que “se estuvieron activando y reactivando”. En este caso ocurrió durante tres o cuatro horas y con una intensidad de precipitaciones extraordinaria. “La bolsa de aire frío que entró en la península podría haber provocado tormentas fuertes en toda la mitad norte”, asegura.

Los vecinos comienzan las tareas de recuperación en la localidad de Tafalla. (EFE)
Los vecinos comienzan las tareas de recuperación en la localidad de Tafalla. (EFE)

El aviso amarillo pasó al naranja porque en un primer momento “no esperábamos unas lluvias tan extremas”, ya que “ni el mejor modelo del mundo puede precisar el punto en el que va a descargar tanta agua con horas de antelación”.

Lo único que se puede hacer es poner el foco en las herramientas de vigilancia. “En tiempo real podemos monitorizar lo que sucede por medio de radar meteorológico y de satélite, el objetivo es seguir el fenómeno para avisar”, pero al no poderlo hacer por anticipado a veces es inevitable que se produzcan víctimas, como sucedió ayer. El delegado de AEMET en Navarra afirma que es habitual que haya tormentas en esta zona en época estival, pero “no es normal que descarguen más de 150 litros por metro cuadrado en tres horas, porque esto supone triplicar la media de todo el mes de julio, así que estamos ante un fenómeno totalmente extremo”, más propio de Levante en época otoñal.

En su opinión, el cambio climático hace que los fenómenos se extremen y, al igual que hace pocos días Navarra sufría una inusitada ola de calor, ahora los propios meteorólogos se ven sorprendidos con otro episodio extraordinario. De cara futuro “lo más probable es que se intensifiquen” estos eventos.

Poco preparados para episodios extremos

Los expertos consideran que en España no estamos suficientemente bien preparados para evitar los riesgos que suponen las lluvias torrenciales. Algunas investigaciones alertan de que el periodo en el que se producen se está prolongando. Otros estudios observan una tendencia general a la reducción de las precipitaciones, pero esas lluvias tenderán a concentrarse, con episodios de corta duración y gran intensidad.

Según cálculos de Jorge Olcina, experto de la Universidad de Alicante consultado por Teknautas tras las catástrofes que tuvieron lugar en Mallorca y Málaga el pasado otoño, “la población que vive expuesta al riesgo de inundaciones en España se eleva a dos millones de personas”. Aunque el 80% viven en el litoral mediterráneo –desde Girona hasta Cádiz incluyendo las islas Baleares–, hay otras zonas de riesgo debido a “su especial configuración geográfica y ocupación del territorio a partir de valles fluviales estrechos y con elevada pendiente”, como es el caso del País Vasco.

Aparte de mejorar las previsiones meteorológicas, los especialistas consideran que faltan sistemas de alerta temprana, a pesar de que las nuevas tecnologías ya ofrecen algunas posibilidades. Incluso una empresa de Mallorca apuesta por revolucionar el mercado con un nuevo sistema de previsión que utiliza ondas de telefonía móvil.

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