YA CONTROLAN MÁS DE 10.000 ORDENADORES

Unos hackers tienen secuestrada una ciudad entera de EEUU desde hace dos semanas

Ocurre en Baltimore, donde unos ciberdelincuentes han inoculado un peligroso ransomware: si el ayuntamiento paga 100.000 euros, liberarán todos los sistemas que controlan

Foto: Unos hackers tienen secuestrada toda una ciudad de EEUU desde hace dos semanas. (EFE)
Unos hackers tienen secuestrada toda una ciudad de EEUU desde hace dos semanas. (EFE)

Lunes, 08:00 horas de la mañana. Te levantas y enciendes tu ordenador para comenzar a trabajar, pero algo no va bien. No termina de arrancar, por lo que decides reiniciarlo, momento en el que te encuentras con la sorpresa: en la pantalla aparece un mensaje que te informa de que tu sistema operativo ha sido infectado con un virus y que, para volverlo a utilizar, necesitas pagar una cantidad de dinero. El problema llega cuando a toda la ciudad le pasa lo mismo.

Eso es precisamente lo que está ocurriendo en Baltimore (Maryland, Estados Unidos) desde hace dos semanas, donde unos hackers han decidido sembrar el caos en toda la localidad para conseguir un importante rescate económico: ni más ni menos que 100.000 euros en bitcoins. Esa es la cantidad que le solicitan al consistorio de la ciudad para acabar con el secuestro online, donde están afectando ordenador a ordenador para tratar de conseguir su recompensa monetaria.

Es evidente que la ciudad está siendo atacada, aunque no por un asesino en masa o por un ejército visible, sino por algo mucho más difícil de controlar: un pequeño grupo de ciberdelincuentes que están sembrando el más absoluto miedo y desconcierto entre la población. De momento, tienen el control de más de 10.000 ordenadores en Baltimore, algo muy peligroso, y los ciberdelincuentes no parece que vayan a parar hasta conseguir el objetivo que buscan.

Estos hackers se han hecho con el control de un ransomware muy peligroso. Se trata de un virus que se instala en nuestro ordenador y que no nos permite utilizarlo salvo que sigamos uno de estos dos pasos: o pagamos y confiamos en la bondad del ciberdelincuente en devolvernos el control de nuestros archivos o, por el contrario, formateamos el ordenador. En este caso, perderemos todos nuestros datos, salvo que tengamos una copia de seguridad, algo que no siempre hacemos.

En este caso, han utilizado el más peligroso de los que se conocen de su especie, RobinHood. De hecho, los expertos aseguran que es extremadamente poderoso y malicioso, y que es imposible restaurar los sistemas si no se conoce la clave digital con la que se ha implantado. O, dicho de otra manera, los mayores expertos en ciberseguridad creen que solo los hackers que han iniciado el ataque pueden detenerlo, algo que ni la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) puede hacer.

El principal problema es que este tipo de ataque no está afectando simplemente a usuarios que pierden el control de sus ordenadores, sino que también golpea directamente a los sistemas críticos de la ciudad: policía, empresas que gestionan la luz, el agua o el gas e, incluso, el gobierno municipal de la ciudad se han visto afectados por el ataque. De hecho, los trabajadores del ayuntamiento de Baltimore no pueden ni siquiera utilizar su correo electrónico.

Un cartel en el ayuntamiento de Baltimore que anuncia que no funcionan los sistemas informáticos. (Reuters)
Un cartel en el ayuntamiento de Baltimore que anuncia que no funcionan los sistemas informáticos. (Reuters)

Servicios fundamentales en estado crítico

De esta manera, miles de servicios fundamentales están requiriendo de gestiones manuales para operaciones tan informatizadas que están provocando retrasos y problemas de todo tipo. "Nuestro objetivo es volver a poner en línea los servicios críticos, y hacerlo de una manera que garantice que mantengamos la seguridad. Pero es posible que nuestros sistemas más complejos tarden meses en recuperarse", asegura el alcalde de Baltimore, Bernard C. Young.

De momento, más de 10.000 ordenadores en toda la ciudad se encuentran bajo el control de los hackers, que piden 13 bitcoins (unos 100.000 euros, al cambio) para detener el ataque y devolver el control de sus sistemas operativos a la ciudad. Baltimore ya ha anunciado que no tiene ninguna intención de pagar, mientras continúa trabajando por tratar de frenar esta complicada situación. La guerra sucia ya no se juega en las calles, sino desde la silla de un ordenador.

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