el caso está paralizado desde hace un año

¿Quién incendió Seseña? La respuesta la tiene Google pero se resiste a facilitarla

La investigación del incendio de Seseña está en punto muerto. ¿La razón? Las antenas de la zona no son determinantes para aclarar la ubicación del único acusado, así que todo depende de Google

Foto: El incendio en 2016 del mayor vertedero de neumáticos de Europa (ilegal desde 2003) fue una catástrofe medioambiental en la historia de España. (EFE)
El incendio en 2016 del mayor vertedero de neumáticos de Europa (ilegal desde 2003) fue una catástrofe medioambiental en la historia de España. (EFE)

La investigación por el incendio del vertedero ilegal de neumáticos de Seseña está literalmente parada desde hace un año. O al menos, en punto muerto. La jueza encargada del caso tiene un imputado y principal sospechoso, Javier M. P., del que la Guardia Civil cree que provocó el incendio con tres focos distintos para perjudicar a su cuñado y a su hermana, que podrían verse beneficiados del futuro tratamiento de las ruedas que la Junta de Castilla-La Mancha iba a adjudicar. Sin embargo, toda la investigación ha sido detenida.

El motivo es que la magistrada envió a Google hace un año una comisión rogatoria para que la empresa detalle las comunicaciones que Javier estableció en los momentos cercanos al incendio, así como su geolocalización en aquellos momentos. Pero ¿por qué la investigación depende de Google? Si la experiencia ha demostrado que las antenas móviles pueden cuadrar la posición de un sospechoso e incluso han conseguido sentencias condenatorias de asesinato sin que apareciese el cadáver, ¿por qué ahora las antenas no sirven?

La clave: la situación de las antenas

Para dar con la respuesta, hay que conocer el funcionamiento de las antenas móviles, su ubicación y su capacidad de triangular (o no) la localización de un dispositivo. El vertedero de neumáticos está localizado a las afueras de Seseña e incluso de la propia provincia de Toledo. De hecho, el 30% de su suelo se encuentra en territorio de la Comunidad de Madrid.

Según el registro oficial de antenas en España, analizado por AntenasGSM.com, la antena móvil más cercana al vertedero está a 1,4 kilómetros en dirección sur, en un mástil compartido entre Movistar, Vodafone y Orange. No parece una gran distancia respecto al vertedero, con lo que, si el sospechoso se conectó a dicha antena, sería fácilmente demostrable, pero la cosa no es tan sencilla. Lo cierto es que, para que una ubicación pueda ser demostrada en un juicio, no basta con demostrar su conexión al repetidor de la antena, sino que hay que triangular la posición con la mayor exactitud posible. Para ello, no basta con localizar la antena hacia el sur sino que habrá que encontrar las que estén también al norte, este u oeste.

Distancia entre el vertedero de Seseña y la antena móvil más cercana.
Distancia entre el vertedero de Seseña y la antena móvil más cercana.

¿Y dónde están esas antenas? Si buscamos en la base de datos del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo encontramos, aparte de la de Seseña, la segunda y la tercera más cercanas al vertedero: la segunda está a 4,3 km al este, en Ciempozuelos, y la tercera a 3,3 km al norte, en Valdemoro.

Como vemos, el perímetro que dibujan las tres antenas es muy amplio, seguramente demasiado. Los agentes del Seprona aseguraron que localizaron a Javier M.P. en la zona cercana al vertedero, pero, teniendo en cuenta los datos obtenidos hasta ahora, incluso si pudiese demostrarse que el acusado se conectó a las tres antenas, la localización lo ubicaría en un radio de más de 3,5 kilómetros cuadrados, con lo que seguramente no podría probarse su estancia en el lugar de los hechos cuando se provocó el incendio.

"Para hacer un geoposicionamiento preciso, se hace una triangulación de varias antenas y una medición de la intensidad con la que un móvil se conecta a cada una de ellas", asegura a este diario Jorge Bermúdez, fiscal delegado de Delitos Informáticos de Guipúzcoa. Esto es muy útil cuando se está en entornos urbanos, ya que allí hay muchas antenas, pero en un entorno rural o no urbanizado las antenas están mucho más dispersas, de modo que si un móvil se ha conectado a una sola antena que tiene un perímetro de cobertura muy grande, puede estar en cualquier zona de esa área, y no es determinante".

Sin embargo, "todos los móviles Android tienen un sistema operativo que se conecta a Google Maps y, por tanto, dejan constancia de su posición en los servidores". Y es entonces cuando la acción de Google se vuelve esencial en todo este asunto.

¿Qué tiene que hacer ahora Google?

Para avanzar en la investigación, la jueza que dirige las diligencias ha enviado a Google una comisión rogatoria para que adjunte la documentación relativa al móvil Android que usó Javier M. P. Su intención es saber, a ciencia cierta, si el acusado estuvo en los tres focos del incendio.

"Va a ser complicado", reconoce Jorge Bermúdez. "En Estados Unidos, las empresas tecnológicas diferencian entre tres tipos de datos: los datos de abonados (quién ha contratado un servicio), que son muy fáciles de obtener; los datos de tráfico (direcciones IP, puntos de origen y llegada de una llamada...), que también son sencillos, y los datos de contenido de cuentas concretas (el contenido de un correo electrónico, el geoposicionamiento...), y aquí es donde la situación no es tan sencilla".

Va a ser complicado. Estos datos caducan al año y el proceso puede demorarse más, aunque, si Google da la información, podría saberse

Y es que "la rogatoria tiene que ir desde el órgano de administración judicial de este caso al central español, luego se traduce, luego se envía a la autoridad central estadounidense, de ahí al órgano jurisdiccional del lugar y de ahí a Google. Y el mismo camino de vuelta".

¿Y cuánto tarda eso? "Puede demorarse algo más de un año tranquilamente, pero se puede acabar sabiendo, sobre todo al tratarse de un delito medioambiental, que es un tema sensible. Y al haber tratados de cooperación judicial, la información podría llegar".

Foto: EFE/Ismael Herrero.
Foto: EFE/Ismael Herrero.

Declarado ilegal en 2003

El incendio del vertedero de neumáticos, que ocupa una superficie de 117.000 metros cuadrados, provocó una catástrofe de magnitudes sociales, medioambientales, económicas y para la salud humana. Empezó a formarse en los años noventa, pero fue en 2003 cuando el Ayuntamiento de Seseña concedió la licencia de actividad a la empresa Disfilt SA. La alegría duró poco, ya que fue ilegalizado ese mismo año por incumplir la normativa medioambiental.

En 2005 llegaron las primeras denuncias de la Policía Local y del Seprona, y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha dictó la orden de paralización de la actividad en abril de ese mismo año. Pero los neumáticos nunca fueron retirados, de modo que en 2011 un juzgado de Illescas los catalogó como "bien abandonado". Además, el dueño del vertedero fue acumulando expedientes administrativos y sanciones (300.000 de la Junta de C-LM, 150.000 del Ayuntamiento de Seseña y 90.000 de la Comunidad de Madrid) y varios años antes, en 2008, fue condenado a tres meses de prisión por un delito ecológico, pero dada la escasa magnitud de la condena no llegó a ser encarcelado.

El vertedero arrancó en los noventa, fue ilegalizado en 2003 y acabó abandonado. El dueño fue condenado a prisión, pero nadie sabe dónde está

En cualquier caso, el dueño desapareció y nunca más se supo de él. De hecho, unos meses antes del incendio, en febrero de 2016, el vertedero dejó de tener vigilancia nocturna y seguro de incendios. Además, en un incendio de este tipo el humo producido y las partículas dispersadas atacan directamente al sistema respiratorio: asma, cáncer pulmonar y asfixia son algunas de las consecuencias más graves que pueden provocar, aparte de la liberación de sustancias como mercurio, plomo y monóxido de carbono, todas ellas muy contaminantes y directamente vinculadas con la pérdida de salud.

Son, por tanto, muchos los que quieren que este asunto se solucione: la Comunidad de Madrid (que ha tenido que pagar 2,03 millones), la Junta de Comunidades de C-LM, la Guardia Civil y la propia jueza. Pero la investigación, por ahora, está completamente parada. Habrá que ver si Google consigue desatascarla.

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