MININO, NO ME PISES LO FREGAO

La Roomba china que logró ser tan silenciosa como para no desquiciar a mi gato

Roborock pretende hacer con los robots aspiradores lo que Xiaomi con el mercado de móviles. Analizamos su último lanzamiento, el S6, enfrentándolo a un minino muy sensible con estos ruidos

Foto: Foto: Michael Mcloughlin.
Foto: Michael Mcloughlin.

Nombre: Patata (también conocido como Clever). Edad: indeterminada (pero puedo asegurar que tiene un carro de años). Raza: cruce (un callejero vivió un apasionado 'affaire' con una siamesa, su madre, en una de sus múltiples escapadas). Carácter: alegre, pero no mucho. Manías: acosarte cada vez que abres la nevera. Sociable con las personas (con adolescentes y mayores de edad, principalmente) tiene solo una gran fobia: los aspiradores.

Durante muchos años, ha bastado con que te viese sacando el mamotreto de turno para que hiciese mutis por el foro. No hacía falta ni enchufarlo. Si estaba desprevenido y le pillaba el ruido por sorpresa, se iba por patas a esconderse en los bajos de la cama o en un armario. Por todo esto, mi gato es el sujeto perfecto para este experimento: enfrentarle a un robot aspirador. A uno que tiene un 'modo silencio'.

El aparato en cuestión ha sido un Roborock. El modelo S6, que la marca lanzó este mismo lunes. Es probable que no hayas oído hablar nada o casi nada de esta marca. Es una suerte de Roomba china. Aunque esta comparativa es un poco injusta, ya que sus máquinas además de aspirar, friegan, como explicaremos más adelante. Esta 'startup' hace unas pocas semanas que ha decidido traer sus productos oficialmente a Europa.

Foto: M. Mcloughlin.
Foto: M. Mcloughlin.

Antes, únicamente se podían encontrar por sitios de importación como Gearbest o Aliexprés, algo que no les impidió atesorar cierto público. En gran parte gracias a Xiaomi. ¿Por qué? Pues básicamente porque fueron los que dieron forma al Mi Vacuum, el robot aspirador de esa marca, más conocida por reventar los precios del mercado de móviles pero que toca absolutamente todos los palos. Roborock pertenece al llamado Mi Ecosystem, un grupo de empresas con el que trabaja para crear productos (invirtiendo, cediendo líneas de producción...), aunque luego también venda cada uno por su parte.

Este robot aspirador, el segundo que lanza la empresa en nuestro país después del Roborock S5, tiene cuatro modos de limpieza. El 'Quiet' (silencioso), el 'Balance' (el que viene por defecto), el 'Turbo' y el 'Max' (un alarde de originalidad para bautizar el modo de máxima potencia). Este abanico de opciones no cambia si se compara con su predecesor. Eso sí, sus creadores aseguran que es un 50% menos ruidoso. No sabría dar la cifra exacta, pero teniendo en cuenta las pruebas que hemos hecho con uno y otro modelo, las diferencias son significativas. Para mi gato, parece que también.

Fotos: M. Mcloughlin.
Fotos: M. Mcloughlin.

Como digo, el artista invitado a esta prueba no acabó desquiciado. Está claro que un aspirador no va a ser su mejor amigo, pero aquí pueden convivir. Haber empezado esta prueba con el modo 'Turbo' (ideal para una limpieza relativamente intensa) o el 'Max' (ideal para alfombras o lugares con gran acumulación de porquería) hubiese sido argumento suficiente para que Pacma arremetiese con toda su fuerza contra mí.

Decidí iniciar el modo silencioso. El animal se puso alerta cuando oyó una voz metálica que anunciaba que la limpieza se iniciaba. El motor de succión empezó a sonar. Y la criatura ahí seguía, para mi sorpresa. Lo siguió con la mirada. Incluso se atrevió a acercarse como si estuviese esperando el momento para abalanzarse sobre él. No llegó a ocurrir y mi sueño de tener un gato 'youtuber' que se pasease encima del Roborock se esfumó.

Menos ruido, menos poder

Foto: M. Mcloughlin.
Foto: M. Mcloughlin.

Era hora de subir revoluciones. Y decibelios. Con el modo 'Balance', el gato ya se empezó a mosquear. Se subió a una silla y empezó a emitir su maullido-protesta. No estaba tan cómodo y la situación no parecía tan inofensiva como antes. Con el mayor nivel, decidió marcharse a otra estancia más tranquila. Sirva como apunte que las molestias le fueron recompensadas en jamón serrano y queso (es de morro fino), uno de sus bocados favoritos.

El patrón se ha repetido en el resto de ocasiones. Incluso una de las veces que estaba dormido ni tan siquiera se inmutó. Es decir, aquellas personas que tienen una mascota y están preocupadas por si el robot aspirador supone una tortura para sus animales, basta con que programen el modo silencio para las incursiones diarias. Eso sí, en algún momento tendrán que darle más chicha para eliminar bien los pelos del animal.

¿Por qué? Es obvio. Menos ruido, menos poder de succión. Pero el suficiente como para hacer un mantenimiento sin que tu gato se infarte o para que tengas que interrumpir la serie que estás viendo porque sea imposible. Anda bien de potencia. Alcanza un nivel de 2.000p con un sonido máximo de 58 decibelios. Ha absorbido monedas de hasta cinco céntimos fácilmente cuando se ha puesto a tope.

Un aspirador insistente

Si lo usas a toda máquina, algo muy ruidoso, podrás limpiar bien las migas de la alfombra o los pelos del perro o del gato sin ningún problema. Cuenta con un rodillo principal, hecho de goma; que se apoya en un cepillo lateral para llegar a las esquinas que por su forma circular no alcanza de otro modo.

El Roborock S6 se mueve bien. Lo hace ágilmente. En las pruebas que hemos hecho, solo he encontrado dos ocasiones en que haya encallado en algún lugar de la casa. La primera fue la zona de las cortinas. La segunda una zona estrecha, un requiebro entre una esquina pronunciada y los cubos del reciclaje, donde se estrelló por su insistencia. La historia fue fácil, ya que se pueden delimitar áreas donde no puede entrar o barreras. La otra solución, recoger las cortinas y recolocar los cubos.

Es un aspirador cabezón. Logra colarse entre las patas de las sillas con cierta insistencia

Es un aspirador cabezón. Cuando se topa con un conjunto de sillas, consigue colarse hasta el final. Hice la prueba moviendo las patas y dejando los huecos justos y consiguió moverse entre ellas. Su batería, de 5.200 mAh, tarda en cargarse de cero a 100 unas tres horas y media. Con esta autonomía, aseguran que te da para limpiar un piso de 250 metros en modo estándar. Ya me gustaría a mí tener un pisazo de esas dimensiones para dar buena cuenta de ello. Hay una pequeña pega: si por algún casual has movido el aparato antes de ponerlo en marcha, identifica ese punto como punto de partida y no la base. Es decir, si se queda tostado a medio camino o termina la tarea, volverá ahí.

Foto: M. Mcloughlin.
Foto: M. Mcloughlin.

El sistema de navegación del Roborock es un sistema láser. Esto le permite funcionar sin ningún problema en situaciones de poca luz u oscuridad. Cada uno lo pondrá cuando considere oportuno, pero este podría operar de noche. A riesgo de que los vecinos me diesen un toque de atención, probé a ponerlo de madrugada en el salón. Durante 15 minutos permanecí a oscuras (mirando noticias en el móvil). El robot dio buena cuenta de aquello y se marchó a la siguiente estancia. Prueba superada.

Hay una novedad importante. El sistema de mapeo va guardando automáticamente las diferentes estancias en las que trabaja. Desde la 'app' —Roborock no tiene 'app' propia sino que utiliza la aplicación de hogar de Xiaomi— puedes nombrarlas, definirlas y pedirle que vaya a una habitación en concreto. Aunque he tenido que hacer dos 'pasadas' por casa para que las registre correctamente, a partir de ahí sin problemas. Es compatible con Alexa, aunque el único comando que ha obedecido ha sido el de ponerlo en marcha o detener la limpieza.

El depósito es ligeramente inferior al del S5 (480 ml) pero es suficiente como para tener que vaciarlo únicamente una vez por semana. El acceso es en la zona superior, para que no tengas que andar dándole la vuelta. El mantenimiento de las piezas es sencillo. La aplicación incluye una guía completa al respecto. Lo mismo que la configuración: en unos pocos minutos, tras sacarlo de la caja, lo tienes listo. Por ejemplo, el rodillo principal, hecho de goma, se puede fregar a mano de la misma manera que el filtro. Lo ideal es hacerlo una vez al mes, por lo menos. Pero el S6 incluye un filtro de repuesto por si necesitas utilizar el aspirador mientras se seca esta pieza (es fundamental eliminar toda la humedad, porque si no se queda atrapada y el aspirador da error).

Friega, pero no tan bien

Foto: M. Mcloughlin.
Foto: M. Mcloughlin.

Como decíamos, este aspirador no se limita a aspirar sino que también te friega los suelos. Bueno, te pasa la mopa. Incluye dos gamuzas. Te hace un apaño, pero no está ni mucho menos a la altura de sus otras funciones. Aunque podría aspirar y fregar a la vez por potencia, mejor que no lo hagas, ya que la tela que recubre la pieza de fregado acabará hecha una guarrada. No es un sistema activo. Es decir, tú llenas el tanque de líquido, que es un accesorio aparte, lo incluyes en la parte inferior y va empapando la mopa gota a gota. Lo dicho, sirve para hacer un mantenimiento de baldosas, azulejos o el parqué, pero no te libra de tirar de mocho. Este problema no es único del Roborock. Todo el gremio adolece de lo mismo: está más avanzada la tecnología para sorber la suciedad que para fregarla.

El Roborock S6 no es de los más baratos del mercado. Para eso están los Conga. Tampoco de los más caros. Este modelo llega en tres colores (blanco, 'gold rose' y negro) por 549 euros, un precio algo superior al que lanzó la anterior generación en nuestro país. Sin embargo, este coste es prácticamente la mitad del precio al que salió la última Roomba, el modelo i7+. Parece que los fabricantes chinos están dispuestos ahora a hacer lo mismo que han hecho en el mercado de los móviles, pero con el hogar inteligente.

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