HEMOS PROBADO SU NUEVO TERMINAL

Google se hace un Xiaomi: el móvil con la mejor cámara de fotos cuesta solo 399 euros

Los nuevos Pixel 3a y 3a XL son sus terminales asequibles. Traen el mismo sensor que su hermano mayor y presumen de autonomía y Android puro. El peaje, un motor discreto y el plástico

Foto: El Pixel 3a XL, en blanco. (M. Mcloughlin)
El Pixel 3a XL, en blanco. (M. Mcloughlin)

Google parece que lleva dos días, como quien dice, haciendo 'smartphones'. Esto es fruto de haber enterrado una marca como Nexus y sustituirla por los actuales Pixel. Aunque no eran unos superventas, tenían su público e incluso tuvieron algún petardazo como aquel Nexus 5 que firmaron con LG. No eran terminales 'low cost' pero tampoco, por general, destacaban por inflar los precios. En los últimos cursos han cambiado muchas cosas. Ya no escogen a un fabricante y lo hacen a mano sino que los de Mountain View han pasado a hacerlos ellos mismos después de comprar la división móvil de una HTC ruinosa hace año y medio. Los Pixel han sido teléfonos de gama alta. En las tres generaciones existentes. El último Pixel 3 tuvo un precio de salida (en su versión XL) que coqueteaba peligrosamente con los mil euros y por tanto con el recurrido 'por eso me pillo un iPhone'. Un precio que deslucía su gran mérito: la mejor cámara del mercado, por mucho que solo tuviese un sensor.

Google ha movido ficha. Y sobre el papel lo ha hecho con bastante lógica. Ha lanzado una versión (más) asequible de sus teléfonos. Bueno dos, el Pixel 3a y el Pixel 3a XL. Los ha presentado este martes en el I/O, su conferencia de desarrolladores. En el mercado español de móviles hay una norma no escrita. Si quieres entrar o lo haces con terminales baratos, con un presupuesto ingente de marketing (de muchos ceros) o a través de los operadores. Esto vendría a refrendar el éxito de Xiaomi y las dificultades de aquellos que solo lo intentado con gamas altas. A día de hoy, los californianos no cumplían ninguno de los tres requisitos: un terminal caro que solo Orange lo tenía en un rinconcito del catálogo y que apenas se anunciaba. Resultado: era prácticamente invisible para el gran público.

El Pixel 3a XL, de frente. (M. Mcloughlin)
El Pixel 3a XL, de frente. (M. Mcloughlin)

Sigue el mismo esquema. Uno grande y uno pequeño. Pixel 3a XL y Pixel 3a, respectivamente. Hemos podido probar el primero durante varios días antes de su presentación y también hemos podido coquetear también con el segundo, más compacto. La 'sorpresa' más agradable (entre comillas porque era algo que se venía masticando tiempo) ha sido que la cámara es la misma que la del buque insignia presentado en otoño. Ojo que esto puede llevar a equívoco: el sensor y el software son iguales pero el procesador, una pieza es más discreta, como ya explicaremos más adelante.

El precio justo

Sorprendentemente no han patinado con el precio. Cuando los fabricantes se aventuran a crear versiones 'semidesnatadas' de sus terminales tienden a fallar con el coste, siendo la barrera de los 500 euros un suelo infranqueable. Pues bien, los de Mountain View han bajado más. 400 euros de salida. Algo que dota de atractivo a un terminal con la mejor cámara del mercado del momento, con permiso del P30 Pro. ¿Prestaciones de primera línea a costes contenidos? ¿Les suena? Sí, Google se ha marcado un Xiaomi.

Mantienen el diseño pero cambian el ingrediente. Ahora hay policarbonato. Es decir, plástico

Obviamente recortar tanto tiene sus contrapartidas. Hay quien decide quitarlo en la pantalla, otros en las tripas, otros en la cámara y hay quien opta por 'ahorrar' en el exterior. Esto fue especialmente patente con el Pocophone F1. El Pixel 3a también es de policarbonato. "Lo podemos hacer parecer otra cosa de manera muy fácil", me decía una amiga que trabaja con el 'packaging' en una gran empresa de cosmética acerca del plástico. Yo he llegado a dudar seriamente en un primer contactor si era cristal templado o no por el tratamiento que le han dado. Lo han tratado de disimular con un acabado doble (la parte trasera tiene una parte mate y otra 'glossy') pero tras un rato en la mano, se siente plasticoso. Esa sensación se atenúa con el modelo negro. El parche, ponerle una funda pintona. Pero es algo con lo que no va a tragar mucha gente.

El Pixel 3a y el 3a XL apuestan por el plástico. (M. Mc.)
El Pixel 3a y el 3a XL apuestan por el plástico. (M. Mc.)

Lo bueno de este ingrediente es que ambos terminales son muy ligeros. Y atrapan menos huellas, especialmente el color blanco (aunque no nos engañemos, tiene un airecillo choni). El Pixel 3a monta una pantalla de 5,6 pulgadas y 147 gramos de peso. El 3a XL, sube hasta las 6 pulgadas y los 167 gramos. El grosor, en ambos casos, es de 8,2 milímetros. No tiene 'notch' (menos mal que nos han ahorrado el enfrentarnos a una ceja como la del Pixel 3XL, probablemente la más fea del mercado) ni marcos ínfimos. Especialmente en la parte superior e inferior se podía aprovechar mejor el espacio. Cuenta con USB tipo C, altavoz estéreo (el sonido es el esperado para un gama media) y conector 'jack' para auriculares.

Pedirle al Pixel ampliar memoria con microSD es deseable, pero no encaja en la filosofía Google

La parte derecha está ocupada por los botones de control de volumen y de desbloqueo. El lector de huellas (con muy buena respuesta) se encuentra en la espalda. La parte izquierda queda reservada para la ranura para la microSIM. Solo para eso. Nada de extensión de memoria con microSD.

Google Fotos y YouTube Prémium

Te tienes que conformar con los 64GB. No hay más versiones en este caso. Tiene lógica. Los de Mountain View son creyentes de la nube, uno de sus principales negocios. Pedirles esta opción para ampliar el espacio sería como pedirle a un vegano que hiciese la vista gorda en un menú con huevos o leche de vaca. Posible, pero raro. Como ya venía haciendo ofrece almacenamiento ilimitado en Google Fotos (a esto hay que sumarle 3 meses de YouTube Prémium) para vídeos e imágenes en alta calidad. Si eres de los que le das a Netflix con capítulos descargados, juegos y 'apps' muy pesadas o simplemente la nube te huele a chamusquina te sabrá a poco.

El Pixel 3a se siente más cómodo en la mano. (M. Mcloughlin)
El Pixel 3a se siente más cómodo en la mano. (M. Mcloughlin)

Hablemos de la pantalla. Sobre el papel, uno de sus grandes sacrificios. O al menos eso apostaban las quinielas. Aquí no tenemos una LCD, sino que se mantiene el panel OLED. Eso sí, la resolución pasa de QuadHD+ a FullHD+. Esta decisión ayudará a alargar la vida útil de la batería, al mantener una menor resolución y teniendo en cuenta que el procesador es más discreto. A ver, decir que no hay diferencias sería una falacia XL... pero lo justo es decir que el 90% de los usuarios se conformarán con el Full HD+. Ocurre como ocurrió con el iPhone Xr y el iPhone Xs Max. Otros móviles 'top' (y de bastante más precio) como el P30 Pro han optado por no subirse al QuadHD+. El Pixel 3a tiene una densidad ligeramente mayor de pantalla (441ppp) que el 3aXL (402ppp).

En general, cumple como pantalla. Quizás algunos usuarios echen en falta un poco más de brillo máximo en algunas situaciones, pero da para manejarse tanto en interiores como en exteriores. Los colores quizás resulten ligeramente fríos por defecto y tengas que tocarla en los ajustes. Y los ángulos de visión son correctos, aunque con fondos blancos si lo inclinas verás ese halo que desprenden algunas pantallas OLED. Cuenta con modo 'Always on', que además de hora y notificaciones, también puedes configurar para que te diga lo que suena en ese momento, tanto en tu móvil como tu alrededor, una de sus funciones.

El Pixel 3a y el 3a XL tienen conector 'jack'. (M. Mcloughlin)
El Pixel 3a y el 3a XL tienen conector 'jack'. (M. Mcloughlin)

Las tripas son otro lugar donde han metido la tijera. Nos encontramos aquí, en lugar del Snapdragon 845, un Snapdragon 670 de Qualcomm. Es un motor de gama media que montan pocos móviles, como puede ser el Oppo R17. La combinación con 4GB de RAM no va a dejar a nadie pasmado pero yo no he notado problemas de fluidez ni el teléfono se ha calentado en exceso. Obviamente tiene sus limitaciones y no se le puede pedir lo mismo que a un 855 o un 845. Pero en acciones corriente ha cumplido (navegación, un puñado de apps o lanzamiento de la app de cámara). Por ejemplo, en la cámara ha sido sacar capaz de ejecutar el procesado de las imágenes en un tiempo razonable, sin notar grandísimas diferencias con el hermano mayor (el Pixel 3XL) que además cuenta con el apoyo del coprocesador Visual Core.

Gran parte de la fluidez se debe a que Google controla, a diferencia de otros fabricantes Android, el software y el hardware en este dispositivo. Por tanto puede optimizarlo mejor. Esa ha sido siempre la gran ventaja de Apple, por ejemplo. Viene con la última versión de Android 9 Pie. Y asegura, como mínimo, tres años de actualizaciones de software y de seguridad (en un lugar privilegiado, los primeros). En el apartado de conectividad comentar que es compatible con Wifi 2.4 y 5 Ghz, Bluetooth 5.0 y cuenta con los códecs Aptx y Aptx HD, entre otros. También cuenta con la tecnología Active Edge, que permite con un apretón de manos lanzar el asistente de voz.

Foto: M. Mcloughlin.
Foto: M. Mcloughlin.

¿Y que tal de batería? Aquí es donde se percibe la gran diferencia, más allá de la pantalla, entre el modelo pequeño y el grande. El Pixel 3a tiene 3.000 mAh. El 3a XL, el que hemos probado durante unos días, 3.700 mAh. Más que suficiente para pasar la jornada. En todos los casos, he llegado a casa con más del 15%. A esto hay que sumar la carga rápida (18W), que en una hora te lo carga de cero a 100 y en 15 minutos te da un 30% de la autonomía. A diferencia del modelo 'flagship' no hay carga inalámbrica. Algo que no será una gran pega para muchos.

Una (sola) cámara increíble

He dejado hasta el final lo mejor de este teléfono. La cámara. Para animar a la gente a hacer 'scroll' hasta abajo, más que nada. Ahora retomando el tema que nos ha traído hasta este punto del texto. El sensor es el mismo que en el Pixel 3. Y eso no puede ser mejor noticia. En tiempos de dobles y triples cámaras, Google había mantenido una ventaja privilegiada con un solo ojo en su parte trasera. Ha sido posible gracias a su dominio del software y de la IA. Por eso era imprescindible eso del procesado, que aunque este fuese un teléfono menos potente, no se demorase y no interfiriese en la experiencia. Y aunque se demora ligeramente, lo hace con la suficiente fluidez y exactitud.

Foto: M. Mcloughlin.
Foto: M. Mcloughlin.

Hablamos de un sensor de 12 megapíxeles (un Sony IMX363), con una apertura de f/1.8, estabilizador óptico y digital y 2,24 micras de tamaño de pixel. Incluye el modo retrato de Google (el mejor del mercado, sin lugar a dudas), el modo nocturno (al nivel del de Huawei), los filtros de AR, el modo fotomatón (saca varias fotos seguidas como si de una cabina se tratase) o el 'motion focus', que permite mantener el enfoque a pesar de que el objeto este en movimiento. Ahora, además, permite disparar en RAW.

Como vengo diciendo desde hace un tiempo, la fotografía móvil es una competición que se juega en dos campos: el del resultado/procesado y el de la versatilidad. La de Google falla en lo segundo, al no incluir un gran angular o un telefoto.

Pero su excelente desempeño en el primer campo le hace estar en la práctica, si la valoramos globalmente, como la mejor cámara de fotos del momento junto al P30 y ligeramente por delante del iPhone y de los Galaxy S10 de Samsung. Y a un precio bastante menor. Obviamente si eres de los que valoran el 'zoom' y tener 10 aumentos, tu criterio cambiará. Huawei gana en versatilidad y Google en procesador.

Aquí os dejo unos cuantos ejemplos del modo retrato. Han sido tomados 'point and shot'. Es decir, apuntar y disparar, sin buscar enfoques excesivamente trabajados. El perfilado es muy bueno, tanto con sujetos de frente como de espaldas. Las mejores vienen en la captura de animales y objetos, que en anteriores ediciones, al ser una solución de 'software' donde sufría.

El modo noche es una de sus golosinas. Permite hacer larga exposición de unos pocos segundos sin necesidad de trípode. Y es algo que te permite levantar paisajes especialmente oscuros. Aquí os dejo un par de ejemplos del mismo disparo con modo noche y sin él.

Aquí más ejemplos del modo noche:

Es cierto que en algunos escenarios será mejor no utilizarlo para no saturar colores o el cielo cuando está en penumbra. Aun así, es mejor que utilizar el flash. Como decimos, donde pierde es en el zoom, frente a otros que si han metido aumentos ópticos. Aquí vemos tres disparos (sin aumento, al 50% y al máximo).

Sobre el vídeo, cabe mencionar que su desempeño no es tan sobresaliente. Graba en 4K hasta 30 frames por segundo, 1080p a 60 frames por segundo y 720p a 240 fps. La cámara delantera, por su parte, cuenta con una única lente, no con dos como el modelo de alta gama. Se trata de un sensor de ocho megapíxeles y f/2.0 de apertura que también cuenta con modo noche y retrato por 'software'.

Pixel 3a y Pixel 3a XL en España

Pixel 3a (4GB de RAM y 64GB de memoria): 399 euros.

Pixel 3a XL (4GB de RAM y 64GB de memoria): 479 euros. 

Lo bueno: la cámara, autonomía y Android Puro.

Lo malo: plástico, memoria no ampliable.

La duda: un procesador modesto.

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