EL PORTAAVIONES ESTADOUNIDENSE, EN ESPAÑA

Alarde tecnológico del USS Abraham Lincoln: 100.000 toneladas de diplomacia en Mallorca

Quién no ha visto en televisión, en el cine, en fotografías o en cualquier medio de comunicación, algo relativo a los gigantescos portaaviones norteamericanos. Verlos de

Foto: El USS Abraham Lincoln en navegación (US Navy)
El USS Abraham Lincoln en navegación (US Navy)

Quién no ha visto en televisión, en el cine, en fotografías o en cualquier medio de comunicación, algo relativo a los gigantescos portaaviones norteamericanos. Verlos de cerca impresiona y poder estar a bordo y comprobar, de primera mano, sus extraordinarias dimensiones, su complejidad y su tecnología, no deja indiferente a nadie. Pero no es solo el portaaviones la clave del poder militar que representa. Es, desde luego, la pieza más importante del tablero. Pero hay otras de las que se habla menos. Vamos a darles las claves tecnológicas del poder militar de un “Carrier Strike Group”.

Las visitas de buques de guerra a puertos civiles son algo habitual en todas las marinas de guerra. Se usan como períodos de descanso para las dotaciones, pero en este caso también como un acto de diplomacia, pues junto al portaaviones norteamericano e integrada en su Grupo Naval, va una fragata española, la F-104 Méndez Núñez, uno de los barcos más poderosos de la armada española y que alberga una tecnología de defensa de primer nivel. Por eso esta visita tiene también este carácter diplomático en el que se invita a representantes de diferentes autoridades civiles, militares y medios de comunicación a conocer los medios navales entre los que nuestra fragata va a trabajar. Los portaaviones, como en la US Navy se suele decir, son “100.000 toneladas de diplomacia”.

El Lincoln y su Grupo Naval tienen por delante un largo e importante despliegue de 7 meses de duración. Trabajarán con los buques de la 6ª, 5ª y 7ª Flotas en sus respectivas áreas de responsabilidad: Europa y Mediterráneo, Golfo Pérsico y Océano Índico, Mar de la china y Pacífico, respectivamente. Aunque nada se habla de sus operaciones y zonas de actuación, se puede deducir que el despliegue en el Golfo y Mar de la China serán los más importantes.

Para el portaviones hay otro hecho de gran relevancia, pues cambia de base y pasa de estar basado en el Atlántico, en Norfolk, Virginia, para irse a San Diego, California, por lo que en este despliegue prácticamente dará la vuelta al mundo.

“Carrier Strike Group”

El portaaviones es el navío principal y el que da nombre al Grupo de Combate. Así este Grupo se denomina “Abraham Lincoln Strike Group” y forman el “Carrier Strike Group Twelve” o “Duodécimo Grupo de Combate de Portaaviones”. Al mando de todo el CSG (Carrier Strike Group) se encuentra el Rear Admiral (contralmirante) John F. G. Wade. También él ha hecho gala de parte de esas “toneladas de diplomacia” al afirmar, sobre los objetivos del despliegue, que “la finalidad [de la misión] es impedir cualquier conflicto, promover la seguridad y estabilidad en el mundo, prevenir y actuar contra el terrorismo y ofrecer asistencia humanitaria”.

El Grupo encabezado por el Lincoln incluye también los escoltas, entre los que siempre hay uno o dos cruceros, varios destructores y uno o dos submarinos nucleares de ataque. Los cruceros son de la clase “Ticonderoga”, los famosos “Tico”. Son los buques de superficie más poderosos de la marina norteamericana (que es decir casi del mundo). Tienen 10.000 toneladas de desplazamiento y aunque ya se encuentran al final de su vida operativa y resultaron desmesuradamente caros, son capaces de desplegar una potencia de combate difícil de igualar. El que acompaña al Lincoln es el USS Leyte Gulf (CG-55).

El USS Abraham Lincoln en la Bahía de Palma (Juanjo Fernández)
El USS Abraham Lincoln en la Bahía de Palma (Juanjo Fernández)

Los destructores son de la clase “Arleigh Burke”. Escoltan al Lincoln unidades del DESRON 2 (Destroyers squadron 2), en concreto el USS Bainbridge (DDG 96), USS Mason (DDG 87) y USS Nitze (DDG 94). Son buques más modernos que los “Ticonderoga” y un poco menos potentes. Los tres son de la versión denominada “Flight IIA”, una modernización intermedia, desplazan 9.200 toneladas y cuentan también con un potentísimo armamento.

Los submarinos… de ellos no se molesten en buscar. Pocas veces se sabe si son uno o dos, qué submarinos son y muchísimo menos por dónde andan. Siempre silenciosos, se suelen posicionar por delante del CSG y con sus sistemas de guerra electrónica y torpedos, protegen al Grupo de cualquier amenaza submarina, aunque su mera presencia ya es un elemento disuasorio.

F/A-18E Super Hornet a punto de lanzarse (US Navy)
F/A-18E Super Hornet a punto de lanzarse (US Navy)

De los portaaviones ya se ha hablado mucho. De la clase “Nimitz”, el USS Abraham Lincoln es el CVN-72. Sus 100.000 toneladas de desplazamiento, 330 metros de eslora y 78 de manga (en cubierta de vuelo) impresionan. Su potencia, a base de generación nuclear con dos reactores y cuatro turbinas de vapor, entrega 270.000 CV, capaces de llevar a este gigantesco coloso hasta los 30 nudos de velocidad. Pero lo más importante, la razón de ser del portaaviones, es su grupo aéreo, lo que se denomina “Carrier Air Wing” o “Ala Embarcada”.

El barco es tan solo la plataforma para llevar, operar y mantener los aviones. Ellos son la clave del poder aéreo y un muy alto porcentaje del poder total del Grupo Naval. El Lincoln lleva a bordo la “Carrier Air Wing 7”, que incorpora cuatro Escuadrones de F/A-18 Super Hornet, entre ellos el famosísimo VFA-103, los “Jolie Rogers”, reconocibles por su emblema de la clavera pirata. Además hay un Escuadrón de Guerra Electrónica con EA-18G Growler, versión biplaza del Super Hornet especializada para esa tarea, dos Escuadrones de helicópteros (utilitarios y de combate) y un destacamento formado por dos o tres aviones de transporte embarcado C-2A Greyhound.

Cubierta del USS Abraham Lincoln (Juanjo Fernández)
Cubierta del USS Abraham Lincoln (Juanjo Fernández)

Por último, hay un Escuadrón de Alerta Temprana con el E2 Hawkeye, avión muy fácil de reconocer por su enorme radar giratorio en forma de plato por encima de su fuselaje. Los Hawkeye (solo se embarcan 3 aviones normalmente) constituyen los ojos y los oídos del CSG para todo lo que pasa sobre la superficie del océano. Los que lleva el Lincoln son los más avanzados, los E2D “Advanced Hawkeye”. Son lo más de lo más y su precio lo dice todo: 145 millones de dólares. La clave está precisamente en su radar, con diferencia lo más caro del avión. Utilizan el nuevo radar Lockheed Martin AN/APY-9, de nueva tecnología de banda UHF y optimizado para detectar aviones “Stealth” y misiles de crucero. Con el Hawkeye patrullando durante 4 o 5 horas a 300 o 400 km por delante del portaaviones, en el CSG se detectará todo lo que vuele o navegue a más de 1.000 km por delante.

En total estamos hablando de cerca de 90 aviones y helicópteros, entre ellos 48 Super Hornet, que además se encuentran en perfecto estado y que van a estar plenamente operativos salvo las pequeñas indisponibilidades por averías o mantenimientos cortos. Imagínense, por dar un ejemplo, que pudiéramos juntar las bases españolas de Torrejón y Zaragoza. Entre ambas no se llegaría a igualar la capacidad de combate de una de estas “Alas Embarcadas”.

La fragata española

Es la tercera vez que ocurre con una fragata española y de las pocas (contadísimas) veces que la US NAVY accede a integrar un buque extranjero entre los escoltas de uno de su CSG y durante un despliegue operacional real. Esto hay que entenderlo en su dimensión real y no se trata de un ejercicio conjunto ni unas maniobras multinacionales. Se trata de que, del grupo de navíos de escolta, se haya retirado uno de los destructores para que su puesto lo ocupe, a todos los efectos, la fragata española. No es algo banal y lo hacen con muy, muy pocos países.

Es una de las F-100, en este caso la F-104 Méndez Núñez, un nombre de barco muy difícil de pronunciar para nuestros amigos anglosajones, pero en el que está claro que confían plenamente. La fragata española se ha integrado en el CSG 12 y realizará el despliegue completo de 7 meses, tras lo cual abandonará San Diego, cruzará el Canal de Panamá y, probablemente con alguna escala aún por decidir, regresará a su base en Ferrol tras haber completado la vuelta al mundo, precisamente en un año en el que se celebra el Quinto Centenario del viaje de Fernando Magallanes y Juan Sebastián de Elcano.

La fragata Méndez Nuñez atracada en Palma (Juanjo Fernández)
La fragata Méndez Nuñez atracada en Palma (Juanjo Fernández)

La integración entre las F-100, buques fabricados en España, y los de la US Navy resulta relativamente sencilla. La clave está en que todos los buques usan un “cerebro” prácticamente igual y basado en el sistema de combate AEGIS. Se trata de un sistema norteamericano, que pese a ser diseñado en los años 70, con las sucesivas modernizaciones y las mejoras en sensores, se mantiene en el “top” de sistemas de defensa antiaérea. El principal sensor es el radar AN/SPY-1 con antenas planas, por lo que no necesita barridos ni “refrescos” de pantalla. Pensado para responder a ataques de saturación, el sistema integra toda la información obtenida por los sensores, tanto de buques como de aviones u otras fuentes, la analiza y, en función de los parámetros establecidos, prioriza las amenazas y puede incluso tomar automáticamente decisiones de ataque si así se configura.

Hablamos en exclusiva con el capitán de fragata Antonio González del Tánago. Es un curtido y experto marino con amplia experiencia en mando de buques y, sobre todo, en operaciones internacionales. Muy orgulloso del alto grado de preparación de toda la dotación de la fragata, nos comentaba la larga, dura y exigente actividad preparatoria a la que se había sometido tanto al barco como a su dotación, con diversos procesos de Calificación Operativa del buque y con intensos ejercicios con los buques del CSG 12 previos al despliegue. Sobre lo que significa un despliegue como este, el Comandante nos decía que “el adiestramiento que se consigue para un buque eminentemente antiaéreo como el nuestro, es muy elevado. La posibilidad de operar durante un tiempo tan prolongado con un grupo naval, que está continuamente poniendo aviones en el aire y donde nos vamos a encontrar con momentos en los cuales se deban controlar cerca de 60 aeronaves a la vez, nos dará una experiencia impagable".

El capitán de fragata Antonio González del Tánago (J.F)
El capitán de fragata Antonio González del Tánago (J.F)

Sobre las dificultades que habrá que afrontar, nos señalaba dos: “Por un lado es un despliegue largo y lejano en distancia y la separación de nuestra tierra y familias se nota, aunque los marinos ya estamos acostumbrados a ello. Por otro lado, aunque la integración con los norteamericanos es muy buena, también es cierto que utilizan métodos diferentes de los nuestros y nos tendremos que acostumbrar a algunos pequeños cambios.”

Con todo, aunque la calidad tanto de sistemas como de armas de la fragata española es prácticamente la misma que los buques estadounidenses, el tamaño sí importa y, como nos decía el Comandante González del Tánago, “las 3.000 toneladas de diferencia entre nuestro barco [la F-104] y uno de sus destructores se nota. Capacidad de detectar y atacar objetivos tenemos la misma. Ellos, obviamente, disponen de más espacio, más armas y mayor número de misiles”.

El AEGIS junto a un buen diseño de buque, es la clave de las fragatas F-100 y la clave de que se hayan podido exportar a Noruega y a Australia. Esto, junto a otros buques de éxito como el LHD clase “Juan Carlos I”, ha posicionado a la industria naval española en la élite mundial. Si bien es cierto que la pérdida del contrato de nuevos buques para Australia en favor de la industria británica estuvo envuelta en cierta polémica y sin duda se debió a intereses políticos, está en fase de decisión el contrato norteamericano.

Este contrato, por 20 fragatas y por un volumen de negocio de casi 200.000M$, se debe decidir en 2020. En concurso están varios diseños y, entre ellos, uno de los mejor posicionados es el de Navantia en unión a General Dynamics y Bath Iron Works, con un diseño basado en la fragata F-105 Cristobal Colón, la última de las F-100 en la que se introdujeron importantes mejoras.

La proa del portaaviones vista desde el puente de mando (J.F)
La proa del portaaviones vista desde el puente de mando (J.F)

Los norteamericanos conocen las F-100 desde el minuto cero. Saben que funcionan bien y que la integración con sus buques es perfecta. Parece que a la US Navy le gustaría contar con este modelo que, prácticamente tiene similares capacidades que uno de sus “Arleig Burke”, pero a una fracción de su coste. Este despliegue lo prueba. Esperemos que consideraciones políticas no frustren esta interesante venta.

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