NI ES ALGO NUEVO NI ES REALMENTE ÚTIL

El Apple Watch ya hace electros: un placebo para hipocondríacos pero con mucho peligro

La Comisión Europea ha dado esta semana luz verde a Apple para permitir que su reloj inteligente realice pruebas de ECG. Los cardiólogos advierten de sus enormes limitaciones

Foto: El modo ECG del Apple Watch. (Carmen Castellón)
El modo ECG del Apple Watch. (Carmen Castellón)

La posibilidad de obtener un electrocardiograma (ECG) instantáneo fue una de las grandes novedades de la última versión del Apple Watch, que la marca californiana presentó el pasado mes de septiembre. Sin embargo, hasta ahora no ha sido posible que los usuarios españoles de este 'smartwatch' pudieran acceder a esta funcionalidad.

Ha habido que esperar medio año para que la Comisión Europea, tras estudiarlo, diera luz verde esta semana a su uso. La actualización 5.2 de WatchOS que permite hacerse electros está ya disponible en 19 países europeos y Hong Kong. Hasta ahora, solo estaba disponible en Estados Unidos, una vez la FDA aprobó su aplicación en diciembre.

Desde la comunidad médica, el anuncio no ha generado excesivo entusiasmo, aunque aceptan que los tiempos en los que vivimos son los que son. "Tiene un valor predictivo y por lo tanto es útil, no tiene ningún sentido que los médicos nos enfrentemos a eso", explica a Teknautas José María Guerra, presidente de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología. "Pero al mismo tiempo tenemos que asumir que esto no sustituye ni a un 'holter' tradicional, ni a un electrocardiograma de 12 derivaciones ni a una ecografía, y menos a la opinión y la valoración de un cardiólogo".

Así funciona el ECG del Apple Watch

¿Un electrocardiograma en el reloj? La pregunta es habitual. Y más aún cuando uno observa el proceso de activación. Basta con colocar un dedo sobre la corona del Apple Watch con la correa bien ajustada en la muñeca y la zona de contacto completamente seca. Durante medio minuto, el tiempo que tarde en ejecutarse el registro, los brazos deben estar relajados.

Posteriormente, el reloj ofrece el análisis entre cuatro resultados posibles: ritmo sinusal, fibrilación auricular, frecuencia cardíaca alta o baja o no concluyente, y permite al usuario agregar diferentes síntomas de entre una lista. Desde la 'app' en el iPhone, permite también generar un PDF en unos pocos segundos para poder mandárselo al médico.

Una de las pantallas explicativas de la funcionalidad.
Una de las pantallas explicativas de la funcionalidad.

Hay una diferencia singular con los electros convencionales. "Permite obtener una reconstrucción precisa de una derivación del electrocardiograma, cuando lo habitual es que sea de 12 derivaciones", explica Guerra. En el método tradicional de medición, se registran las señales eléctricas desde diferentes ángulos del corazón para producir una docena de formas de onda, mientras con el Watch se consigue una sola derivación. Esta limitación incapacita al reloj inteligente de Apple para detectar infartos, coágulos de sangre, accidentes cardiovasculares u otras afecciones del corazón como insuficiencia, hipercolesterolemia o hipertensión.

Es decir, es un ECG "supersimplificado", como lo define Guerra. "¿Esto para qué sirve? Para detectar arritmias, punto y final", explica el cardiólogo del Hospital Sant Pau de Barcelona. "Esto no es útil ni para detectar un infarto ni para hacer un diagnóstico del ECG, de hecho, la pantallita lo único que te dice es 'no tiene usted fibrilación auricular'. Punto".

Apple no es ajena a lo atractiva pero también potencialmente peligrosa que puede ser esta herramienta. Por eso se cubren las espaldas. Tanto la aplicación —para utilizarla, hay que tener actualizado el 'software' del iPhone y del reloj a la última versión— como en la web del Apple Watch están plagadas de avisos por todos lados.

¿Respaldado por la ciencia?

La actualización también permite a cualquier otro modelo del Apple Watch implementar un registro del ritmo cardíaco que alerta al usuario si detecta algo irregular, lo que podría conducir a un diagnóstico de arritmia. De acuerdo con un ensayo clínico realizado por la empresa de Cupertino, su fiabilidad al detectar la fibrilación auricular es superior al 98%.

Así es la pantalla donde se pone el dedo. (Carmen Castellón)
Así es la pantalla donde se pone el dedo. (Carmen Castellón)

Hasta ahora, se han realizado varios estudios poniendo a prueba estos dispositivos. Además del reloj de Apple, hay en el mercado pulseras inteligentes de FitBit o Garmin capaces de hacer análisis del ritmo cardíaco. Uno publicado en enero de 2019 en el 'Journal of Sports Sciences', y que incluye al Apple Watch y a la FitBit Charge HR2, alerta sin embargo de que la precisión de la monitorización cardíaca en tiempo real disminuye conforme aumenta la intensidad del ejercicio.

Otro de los problemas es que muchos de estos estudios, como este que ha aparecido recientemente en 'Cardiology in Review', se realizan únicamente en individuos sanos, cuando Apple, en realidad, tiene como 'target' del último modelo de su 'smartwatch' a pacientes que pueden tener antecedentes o haber sufrido problemas cardíacos en el pasado.

No tener fibrilación auricular no significa que no se esté teniendo un infarto en ese momento

"Esto puede ser útil para aquellas personas que sientan palpitaciones y el reloj les detecte una arritmia que de otro modo no se hubiera detectado", dice Guerra, "¿pero cuál es el problema? Que una población desinformada puede decir 'me duele el pecho pero el reloj me dice que no tengo fibrilación, pues ya estoy tranquilo', y eso no es así, no tener FA no significa que no se esté teniendo un infarto en ese momento".

De hecho, otro estudio de publicación reciente realizado en el Departamento de Cardiología del hospital belga de Leuven dictaminaba que "es demasiado pronto para recomendar el Apple Watch a pacientes en rehabilitación cardíaca".

No es novedoso, pero sí popular

Como ha ocurrido muchas veces en el mundo de la tecnología de la última década, solo porque Apple haga algo popular no significa que lo haya inventado. Bastante antes que ellos, otra empresa californiana, AliveCor, puso en el mercado un dispositivo llamado Kardia que incluso tenía una adaptación específica para Apple Watch en forma de almohadilla que se colocaba en la correa. En noviembre de 2017, recibió la aprobación de la FDA estadounidense.

La almohadilla de Kardia ya permitía hacerse ECG con el Apple Watch.
La almohadilla de Kardia ya permitía hacerse ECG con el Apple Watch.

Hoy, Apple no tiene problema en decir que "la 'app' ECG del Apple Watch Series 4 hace historia al permitir por primera vez que los usuarios se hagan un electrocardiograma directamente desde la muñeca", una frase seguramente revisada a conciencia por el equipo de abogados de Apple pero difícilmente cierta, habida cuenta de los precedentes.

Sin embargo, sí que han conseguido algo que Kardia nunca soñó con conseguir: que miles de personas se hagan electrocardiogramas a diario y como locos.

"Por supuesto, si alguien ha sufrido del corazón, basta con que siga las indicaciones de su cardiólogo, lleve una vida sana y acuda a las revisiones, más allá de eso las empresas no buscan el bien del paciente sino de su negocio: Apple no es una ONG", sentencia Guerra.

Precisamente, la semana pasada el cardiólogo quiso regalarse por su santo un capricho y optó por una pulsera inteligente Garmin. A las pocas horas de usarla se preguntaba "para qué querré saber yo los pasos que doy o cuántos pisos subo".

El Apple Watch y el iPhone. (Carmen Castellón)
El Apple Watch y el iPhone. (Carmen Castellón)

Pero tiene claro que el electrocardiograma del Apple Watch tiene un futuro brutal, al menos en Estados Unidos. "La sociedad americana es muy médicodependiente, todos quieren tener un control absoluto de lo que les pasa, pero la cultura mediterránea es más de 'prefiero no saber', como si no sabiéndolo lo evitaras", reflexiona.

¿Servirá entonces solo para mantener a algunos hipocondríacos en un ataque de nervios constante? "Desde luego, este aparato puede generar consultas que no sirvan para nada, pero si genera una que sirva, aunque las otras 10 no sirvan, ya habrá valido la pena", dice el cardiólogo. "De todas formas, en muchísimos pacientes esto del ECG no tiene ninguna utilidad, pero ninguna, al igual que los pasos de mi Garmin".

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