¿Para cuándo las mascotas?

El negocio de clonar animales en España: 100.000 euros por caballo (y ovejas gratis)

Las clínicas especializadas ya han clonado miles de perros y gatos. España aún no ha entrado en este mercado, pero apunta hacia otro más productivo: clonar especies con un fin económico

Foto: La clonación de caballos en España está en auge y puede llegar a los 100.000 euros por ejemplar
La clonación de caballos en España está en auge y puede llegar a los 100.000 euros por ejemplar

Desde que el mundo conoció a la oveja Dolly el 23 de febrero de 1997, la clonación de animales ha evolucionado y se ha diversificado en todo el mundo. El lado más frívolo y popular lo ofrecen personajes famosos que quieren una copia de sus mascotas. Las clínicas especializadas, aún escasas, ya han clonado miles de perros y gatos y cobrado decenas de miles de euros por ello. España aún no ha entrado en ese mercado de mascotas, pero apunta hacia otro más productivo: clonar especies con un fin económico.

En Barcelona, la compañía Embryotools se ha centrado en el mundo equino. "Aunque la tecnología es similar para diferentes especies, hay cosas muy específicas de cada una y de momento solo lo estamos haciendo en caballos", explica a Teknatuas Nuno Costa-Borges, embriólogo y director científico de Embryotools.

En el currículum de este investigador portugués figura el hito de haber participado en la primera clonación exitosa de animales en España, ratones que nacieron en los laboratorios de la Universidad Autónoma de Barcelona en 2009. Desde entonces se ha dedicado a la mejora de nuevas técnicas de reproducción asistida, convirtiéndose en cofundador de esta singular empresa, la única que en la actualidad está clonando animales en España, "al menos, que sepamos", apunta.

Este servicio tiene cierta demanda a pesar de que la técnica sigue siendo muy compleja. "El porcentaje de éxito es muy variable, depende de muchos factores", señala el experto. Además, el proceso puede ser largo, ya que primero se preserva el tejido del animal que se quiere clonar y, posteriormente, cuando el cliente lo solicita, se inicia el trabajo de clonación propiamente dicho.

(EFE)
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"Normalmente, nuestros clientes vienen del mundo del caballo y son muy discretos", comenta Nuno Costa-Borges, "todos los que hemos tenido nos han exigido el anonimato". Quizá porque clonar un solo caballo cuesta entre 90.000 y 100.000 euros.

"No tiene sentido"

"Cada uno hace con su dinero lo que le da la gana", opina Javier Cañón, veterinario de la Universidad Complutense de Madrid y experto en genética. Sin embargo, cree que desde el punto de vista científico carece de sentido recurrir a la clonación con el objetivo de que un ejemplar tenga unas características determinadas. "Una cosa es que se haga con perros o gatos por parte de gente que tenga un determinado poder adquisitivo y otra cosa son los animales de renta", señala en referencia a los que se mantienen para obtener un beneficio económico.

En este segundo caso, "el coste es tan alto que no compensa utilizar una herramienta como esta, el animal clonado tendría que tener un valor excepcional y eso nunca ocurre, porque las diferencias entre el mejor y el peor de una raza son muy pequeñas aunque estemos hablando de carreras de caballos", asegura. Si se hace, es por motivos sentimentales o por capricho.

En este proceso, los científicos obtienen un óvulo maduro y eliminan su núcleo, que contiene casi toda la información genética. En su lugar, se introduce el material genético procedente de una célula del animal que se pretende clonar. A partir de ahí comienza el desarrollo embrionario, tal y como ocurre tras la fecundación de un óvulo por un espermatozoide. Después, se implanta en el cuerpo de una hembra de la misma especie.

Antony, el perro clonado a petición de una familia en Buenos Aires (Argentina). (EFE)
Antony, el perro clonado a petición de una familia en Buenos Aires (Argentina). (EFE)

Sin embargo, en la mayoría de los casos la eficiencia de esta técnica es muy baja. Los científicos surcoreanos que consiguieron clonar por primera vez un perro en 2005 tuvieron que realizar más de 1.000 intentos antes de obtener tres embriones viables, de los cuales solo uno salió finalmente adelante. Por eso hoy en día las clínicas aún siguen cobrando, como mínimo, unos 40.000 euros por la clonación de un can y la mitad por la de un gato, que resulta más sencilla.

El problema es que "la gente no es consciente de que, aunque el ADN sea el mismo, el animal resultante puede ser muy distinto. En absoluto van a tener el mismo que tenían", señala Cañón. Aparte de los factores ambientales que puedan incidir, por ejemplo, en su comportamiento, entre en juego la epigenética: "Aunque tengamos el mismo material, la realidad es que al final unos genes se expresan y otros no", lo cual deriva en diferencias que a veces incluso se aprecian físicamente.

Por eso, "no es justificable", insiste, ni siquiera cuando se aprecia un caballo por sus cualidades para las carreras o para los saltos. Nadie puede garantizar que el clon vaya a ser tan idéntico como desearían sus propietarios.

¿Se clonó un toro de lidia?

En España la experiencia más autóctona en el mundo de la clonación está relacionada con el toro de lidia. En 2010 se presentó en Palencia Got, el primer clon de semental, aunque su vida fue más corta de lo esperado. De hecho, "hubo una cierta polémica sobre la veracidad del clon", recuerda Cañón, y en cualquier caso "no habrá sido tan magnífica la experiencia si no se ha repetido".

Al calor de la noticia surgieron otros proyectos, como la posible clonación del famoso toro Ratón, rey de los 'bous al carrer', pero la idea fue abandonada por su alto coste. Incluso con anterioridad la ganadería de Victoriano del Río había anunciado su propósito de encargar una copia de un ejemplar llamado Alcalde cuando ya tenía 16 años, es decir, un anciano para su especie.

La oveja Dolly. (Wikimedia Commons)
La oveja Dolly. (Wikimedia Commons)

"Esto es ridículo", opina el experto, que siempre ha criticado estas iniciativas. "Si en 16 años no has conseguido mejorar tu ganadería con los cruces tradicionales, es que lo estás haciendo muy mal". Según Cañón, estos casos no son más que propaganda "por parte de los laboratorios y de quien se brinda". La realidad es que tras más de una década después "nadie ha visto esos toros clonados".

En busca de la primera Dolly española

En el Instituto Español de Genética y Reproducción Animal (IEGRA), un centro privado ubicado cerca de Talavera de la Reina (Toledo), se guardan las células congeladas de otro toro bravo por si alguna vez el ganadero que las depositó decide reproducir su ejemplar favorito. Por el momento, este proyecto está "parado", pero en estos mismos laboratorios está en marcha un proyecto para clonar una oveja. ¿Será la primera Dolly española?

Elisa Gómez, veterinaria y jefa de laboratorio, lleva un año intentándolo. "Un ganadero de Segovia nos pidió clonar una oveja que era muy buena productora y que ya murió, así que estamos tratando de desarrollar la técnica, pero no es fácil", explica.

"De hecho, no sabemos si va a salir adelante, pero somos una empresa privada y esto supone una inversión en material, así que tenemos un acuerdo con el ganadero, no le cobraremos nada hasta que obtengamos la primera cordera", comenta.

Esto supone una inversión en material, así que no le cobraremos nada al ganadero hasta que obtengamos la primera cordera

El proceso comenzó con la toma de una muestra de la oreja, de donde se pueden extraer células madre que contienen todo el material genético incluso en animales adultos. "Ocurre lo mismo en humanos, las orejas siguen creciendo siempre", apunta. Tras cultivar ese tejido, obtuvieron células cuya información genética tratan de introducir ahora en óvulos de otras ovejas de la misma línea familiar que el apreciado animal para dar lugar a embriones. "Hay que dar muchos pasos y en cada uno perdemos material, se produce bastante mortalidad en todos los procesos, por eso es tan complicado", señala.

Según explica, "este caso es excepcional", porque era "el único ejemplar que ofrecía valores productivos tan elevados". Anteriormente, se intentó recurrir sin éxito a las técnicas habituales de reproducción asistida, como la fecundación in vitro y la transferencia de embriones. Aun así, "en esos casos la descendencia solo lleva un 50% de la información genética y en este caso llevaría la misma". Así que se trata de "la última opción" para perpetuar los genes de una oveja tan excepcional.

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