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Del teléfono fijo a la TV en el móvil: así cambió la forma de comunicarnos en 20 años

¿Cómo te comunicabas antes y cómo lo haces ahora? Repasamos las dos últimas décadas de las telecomunicaciones en España y la liberalización de dicho sector

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El 25 de abril de 1998, nuestro país vivió un acontecimiento histórico: ese día entró en vigor la nueva Ley General de Telecomunicaciones, que ponía negro sobre blanco las bases de la liberalización del sector teleco, abriendo paso a la competencia de empresas suministradoras y a una mejora de los servicios para todos los consumidores.

Esta norma no solo iba a suponer una apertura comercial y de servicios, sino que también acabaría dando a luz a un sector con un impacto fundamental en la economía española actual y que ha marcado el ritmo de una revolución tecnológica transformadora del día a día de los ciudadanos y de su forma de comunicarse. Este es un repaso a esos 20 años de historia.

126.600 millones invertidos y 550.000 empleos

Con el pistoletazo de salida de la liberalización cabía suponer que llegaría la competencia entre compañías y el crecimiento de las inversiones, pero en ningún caso al ritmo al que estas se han producido. Según los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) recogidos por Deloitte en su informe 'Impacto de 20 años de liberalización de las telecomunicaciones en España 1998-2018', el sector ha cosechado una inversión acumulada superior a los 126.600 millones de euros entre 1998 y 2016.

Las inversiones crecieron de manera exponencial en los primeros años debido a la llegada de competencia y al crecimiento del uso de internet en los hogares, pero, una vez estabilizada la situación, las telecos presentes en España han ido invirtiendo cerca de 5.000 millones de euros anuales, incluso pese a la crisis iniciada en 2008. Así, por ejemplo, Orange, cuyo 20 aniversario ha coincidido con la presentación de este análisis y que es una de las empresas que se ha desarrollado a la par que la liberalización del sector, ha invertido más de 31.000 millones de euros en estas dos décadas en España, incluyendo adquisiciones de compañías.

Inversión anual y acumulada (en valor corriente) del sector teleco y audiovisual en España en 1998-2016 (en millones de euros). (CNMC/Deloitte)
Inversión anual y acumulada (en valor corriente) del sector teleco y audiovisual en España en 1998-2016 (en millones de euros). (CNMC/Deloitte)

Pero el mayor protagonista de esta revolución no ha sido el montante en inversión, sino la creación de empleo. Desde 1998, el sector ha cosechado, de media, más de 440.000 empleados anuales en todo el territorio español. De hecho, en 2017 se llegó a alcanzar una cifra récord: más de 550.000 empleados en dicho sector, lo que viene a ser un 3% del empleo total existente en España.

Además, el sector TIC ha acabado representando alrededor del 4% del producto interior bruto (PIB) de España, superando los 44.400 millones de euros en 2017 y evidenciando su peso sectorial sobre la fuerza económica existente en nuestro país.

Una revolución en cuatro fases

Durante estos 20 años, el sector TIC español ha evolucionado, pero no solo por la llegada de la competencia, sino también por el hecho de que la tecnología ha calado en la sociedad, pasando de ser un elemento accesorio a uno esencial en nuestro día a día. Esta progresión ha venido marcada por la evolución de los servicios y de los hábitos del consumidor, ambos enmarcados en cuatro fases.

1.- Competencia y llegada del ADSL

La liberalización y el consecuente impulso de la competencia desarrolló el mercado, haciendo que las operadoras alternativas alcanzaran en 2005 el 21% de cuota del mercado de voz fija. Esto repercutió decisivamente en el consumidor, que vio cómo se incrementaban sus opciones para elegir, mejoraba la oferta y bajaban los precios de los servicios.

La competencia no iba a ser sencilla al principio, pero, poco a poco, tanto las compañías incipientes como las grandes operadoras llegadas de otros países fueron alcanzando sus respectivas cuotas de negocio. En 2005, de hecho, ya representaban el 21% del negocio total.

Evolución de la cuota de mercado por ingresos de telefonía fija en 1997-2005. (CNMC/Deloitte)
Evolución de la cuota de mercado por ingresos de telefonía fija en 1997-2005. (CNMC/Deloitte)

En cualquier caso, había un factor que iba a desencadenar que el mercado se moviese todavía más: la llegada del ADSL. Con la popularización de internet de uso doméstico, a los usuarios se les abrieron las puertas de la comunicación digital sin límites (Messenger, Skype, IRC...). En este escenario, las operadoras identificaron una nueva oportunidad de entrar en los hogares a través de un nuevo servicio, ya que todos los consumidores querían tener su propia conexión de alta velocidad y totalmente independiente de la línea de teléfono.

Este hecho marcó un hito en España. En muy pocos años, el tradicional teléfono fijo, que se había constituido como única herramienta de comunicación tecnológica, empezaba a convivir con el auge de internet (teniendo que usar una u otra cosa, no las dos de manera simultánea) y acababa dando paso a las líneas ADSL.

Así pues, el ADSL y las posteriores versiones de banda ancha fija se convirtieron en uno de los principales 'caballos de batalla' entre las operadoras durante varios años. Este entorno competitivo es el desencadenante del impulso de la banda ancha ultrarrápida, que culminaría con la fibra hasta el hogar o FTTH, situando a nuestro país a la vanguardia de la misma en velocidades por encima de los 30 Mbps.

Cuota de mercado por líneas de banda ancha fija en 2017. (CNMC/Deloitte)
Cuota de mercado por líneas de banda ancha fija en 2017. (CNMC/Deloitte)

2.- La revolución del móvil y los datos

La llegada del móvil respondió al cambio en la forma de comunicación de los usuarios, en dos vertientes distintas: la puramente telefónica, con el terminal móvil, y la de internet, con el posterior 'smartphone'. En 2005, de hecho, la telefonía móvil tenía una penetración del 96,8% en España.

Este cambio hacia la telefonía móvil creció de una manera muy acelerada, sustituyendo a la telefonía fija, que empezó a perder mercado tanto en minutos de uso como en el rendimiento económico que cada operadora obtenía por dicho uso.

Evolución del tráfico de voz fija y móvil (millones de minutos) y tráfico de banda ancha móvil (terabytes). (CNMC)
Evolución del tráfico de voz fija y móvil (millones de minutos) y tráfico de banda ancha móvil (terabytes). (CNMC)

Este contexto supuso un nuevo escenario para las operadoras, que debían disputarse un mercado que crecía a un ritmo exponencial, apareciendo nuevas formas de comercialización como las tarifas planas, la subvención de terminales y sobre todo el empaquetamiento o comercialización integrada de varios servicios en un mismo paquete. Como ejemplo de diferenciación se produjo el movimiento de Orange, que buscó distinguirse de la competencia con ofertas como sus tarifas de animales en 2011 y los primeros paquetes de servicios.

Además, la nueva situación de mercado igualó aún más la competencia e hizo que los márgenes entre operadoras se estrechasen: en 2017 Movistar lideraba la cuota de mercado de líneas móviles seguida muy de cerca por Orange y Vodafone y, a más distancia, MásMóvil.

Cuota de mercado por líneas móviles en 2017. (CNMC/Deloitte)
Cuota de mercado por líneas móviles en 2017. (CNMC/Deloitte)

Las operadoras no solo luchaban a través de los precios de sus tarifas, sino también asociando la exclusividad de determinados modelos de móviles a su propio catálogo de precios, convirtiendo la venta de terminales en otro campo de competencia que a día de hoy aún perdura. Según datos del panel del Mercado de Telecomunicaciones, Orange es el operador que más terminales ha vendido en 2018, superando en más del doble la cuota de mercado del siguiente.

Cuotas de mercado por operador. (Panel del Mercado de Telecomunicaciones)
Cuotas de mercado por operador. (Panel del Mercado de Telecomunicaciones)

La masiva presencia de 'smartphones' ha traído consigo una nueva consecuencia: el ascenso meteórico del consumo de datos desde el teléfono móvil, en detrimento de las conexiones fijas de los hogares. Así lo demuestran los datos de la CNMC recogidos en el informe de Deloitte, que muestran la subida experimentada en los últimos años, impulsada por el triunfo absoluto de las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram...) y las aplicaciones de mensajería instantánea (WhatsApp, Telegram...).

Tráfico de datos (Terabytes) de Banda Ancha Móvil 2010-2017. (CNMC/Deloitte)
Tráfico de datos (Terabytes) de Banda Ancha Móvil 2010-2017. (CNMC/Deloitte)

3.- Un paso más: España, primera en convergencia

A medida que aumentó el consumo de internet y el tráfico móvil, los consumidores representaron un nuevo cambio en sus hábitos de uso, demandando servicios de televisión 'online' bajo demanda y con contenidos a la carta.

Así pues, todas fueron no solo ampliando su catálogo de servicios, sino también reuniéndolos en paquetes, desde los 'packs' '3 play' (telefonía fija, banda ancha fija y televisión) hasta los '5 play' (telefonía fija y móvil, banda ancha fija y móvil y televisión), un aspecto en el que el mercado español marcó tendencia.

Las operadoras ahora ofrecen telefonía fija y móvil, banda ancha fija y móvil y televisión de pago en un mismo paquete

Las estrategias de cada operadora dependieron de sus distintas intenciones. Mientras Movistar apostó por su propio canal, Orange y Vodafone fueron las primeras en ofrecer Netflix en su paquete (Movistar también ha acabado añadiéndolo) y han seguido ampliándolo con el paso del tiempo (Orange TV tiene Netflix y Rakuten, entre otros, y Vodafone cuenta con Netflix y HBO).

La apuesta ha sido bien recogida por parte de los consumidores: según los datos oficiales de la CNMC, el número de abonados a las plataformas de TV de pago no ha parado de crecer desde 2011, confirmando la tendencia general del sector hacia la convergencia y los servicios empaquetados.

Número de abonados de televisión de pago. (CNMC)
Número de abonados de televisión de pago. (CNMC)

4.- El futuro: 5G y TV

El análisis de Deloitte apunta que el tráfico de datos móviles, que constituye otra de las tendencias más importantes del sector, no va a descender, más bien todo lo contrario. Según el informe Cisco Visual Networking Index, España registró en 2016 un tráfico móvil de 43,9 petabytes por mes en el uso meramente doméstico, mientras que en 2021 será de 298 petabytes/mes. En el plano meramente empresarial, el consumo en 2016 fue de 12,2 petabytes/mes, pero en 2021 ya habrá subido hasta los 80,2 petabytes/mes.

Este incremento se verá impulsado, entre otros factores, por el aumento del consumo de contenido en vídeo, ya sea mediante 'streaming' en directo o bajo demanda.

Volumen de tráfico de datos móviles en España 2016-2021 (petabytes/mes). (Cisco/Statista)
Volumen de tráfico de datos móviles en España 2016-2021 (petabytes/mes). (Cisco/Statista)

Esta tendencia hará necesarias nuevas infraestructuras que mejoren las velocidades de conexión, de modo que, para Fernando Huerta, socio director de Telecomunicaciones de Deloitte España, "la siguiente gran oleada de inversiones, que será clave además en la digitalización de la economía, la protagonizará el 5G". Además, según se explica en el informe "el 5G va a permitir el desarrollo de lo que se denomina ‘network slicing’, técnica de optimización del espectro que permite su adaptación a diferentes usos, mejora su latencia, minimiza el retardo, aumenta exponencialmente la velocidad y hará realidad muchos nuevos servicios en un mundo de millones de dispositivos conectados".

Si echamos la vista atrás, veremos que la oferta de operadores, servicios y garantías para los usuarios en 1998 apenas tienen que ver con lo que conocemos hoy. Los motivos los encontramos en la liberalización del sector de las telecomunicaciones, pero también en la evolución de la demanda y en los cambios de hábito de los consumidores. Y todo eso en apenas 20 años.

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