Trabajos Ruineros: la idea de 2 jóvenes en Instagram para que tu jefe no te explote
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la cuenta que busca sacar los colores a los explotadores

Trabajos Ruineros: la idea de 2 jóvenes en Instagram para que tu jefe no te explote

Dos jóvenes españolas han creado una cuenta en Instagram para denunciar de forma anónima todos los casos de abusos laborales, y en 4 meses han llegado a los 10.000 seguidores

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(Montaje: E. Villarino)

Si tuvieses que elegir algunas palabras para definir qué es Instagram, seguramente hablases de ‘postureo’, hedonismo o promoción. Esta red destaca por dar un espacio al usuario en el que mostrar fotos y vídeos y poder compartir ese contenido con amigos, conocidos y seguidores varios. Pero también hay quien opta por utilizarla con un fin mucho más llamativo: denunciar la precariedad laboral. Y no les va nada mal.

Ese es el caso de Trabajos Ruineros, una cuenta que en 4 meses (su primera publicación es del 15 de octubre) ha alcanzado los 12.000 seguidores colgando experiencias anónimas relacionadas con abusos laborales en empresas y tiendas de toda España. Pegan y corrigen el texto que les manda el afectado por mensaje directo o email, quitan nombres y detalles sensibles y encabezan cada publicación con el nombre de la tienda y el lugar en el que están.

Foto:  Una de las cuentas falsas de Netflix

En su 'timeline' aparecen historias sobre Lush, Mango o Carrefour, sobre un pub de Granada o un Springfield de Segovia. Y su cuenta tanto de seguidores como de experiencias “ruineras” (así las llaman las gestoras de la red) no para de crecer.

“La verdad que empezamos con una idea muy básica. Estábamos cansadas de encadenar trabajos 'ruineros' y pensamos que teníamos que hacer algo. Creíamos que había mucha gente que vivía experiencias similares pero se quedaban en silencio porque no tenían con quién compartirlas, a parte de su círculo más cercano”, comentan las dos jóvenes creadoras de la cuenta en conversación con Teknautas.

Ellas guardan el anonimato con un cuidado milimétrico y piden que no se comparta ningún dato que pueda dar una pista sobre quienes son. “Ni siquiera lo saben muchos de nuestros amigos. Primero lo hacemos para cuidarnos de los dueños de las tiendas que nos intenten buscar y luego porque no queremos ser protagonistas de nada. Esto es una red de apoyo y así queremos que siga siendo”, puntualizan.

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Varias de las historias que comparten en Trabajos Ruineros

Permiten decir que son jóvenes y españolas y que llevan esta cuenta en su tiempo libre. “La verdad que el impacto nos ha superado bastante. Intentamos llevar todo al día pero ahora mismo tenemos como 70 experiencias a la espera de ser publicadas y no nos dejan de llegar mensajes”, comentan. Por ahora han colgado más de 200 y eso que pasan filtros y eliminan bastantes. “Necesitamos corroborar que al menos son plausibles. No aceptamos las que nos mandan desde cuentas que pueden ser falsas (con pocas publicaciones o poco creíbles), las que destilen racismo, machismo u homofobia ni las que son totalmente increíbles”.

Son tajantes con sus medidas, pero eso no ha hecho que el nivel de las publicaciones baje, ni que desaparezcan las historias más crudas. Si uno da una vuelta por sus publicaciones es fácil encontrar desde casos de acoso que han llegado hasta los juzgados, hasta abusos de poder o condiciones de explotación continua. "Creo que este es uno de los grandes puntos a favor de la cuenta. No rebajamos el tono de las experiencias. Nosotras hemos pasado por casos similares y sabemos que es importante mantener la realidad tal y como es. Es la única forma de ayudar de verdad a que la gente abra los ojos, que empatice y se sienta reflejada en lo que lee", argumentan.

¿Qué opinan las empresas?

Tras leer todo esto, la pregunta es obligada. ¿Conocen estas tiendas esta cuenta? ¿Qué hacen al ver lo que publican? Pues el resultado es más aburrido de lo que se puede intuir, según sus gestoras. “Las que nos han contactado lo han hecho para decirnos que es todo mentira. Ni una ha dicho, bueno, vamos a investigarlo o han intentado ir más allá”, comentan.

“Casos particulares siempre puede haber, pero hay otros que se han hecho súper virales, que cuentan ya con varias experiencias parecidas y que la gente que lo denuncia explica que incluso contactó con la matriz internacional para que intentarán hacer algo. Y aún así, nada”, apuntan. Prefieren no dar nombres, pero hay bastantes nombres que se repiten en la cuenta. Por ejemplo, uno de los más sonados es el de Lush, que suma más de 10 experiencias en su ‘Timeline’. De momento, eso sí, no han recibido ni avisos de cierre por parte de la red ni ningún tipo de denuncia. "No hacemos nada ilegal. Solo publicamos lo que nos mandan y siguiendo a rajatabla las normas de la red social. Estamos judicialmente tranquilas".

placeholder Una de las experiencias sobre Lush que se encuentran en la cuenta
Una de las experiencias sobre Lush que se encuentran en la cuenta

Ellas tienen bastante claro que su objetivo no es tanto conseguir que las compañías reaccionen como crear un sitio en el que la gente pueda denunciar los abusos de forma segura y ayude a abrir los ojos y apoyar al resto. “Nosotros algo que hacemos sin miramientos es que si nos dicen que hay algún encargado o dueño de una empresa siguiendo la cuenta lo bloqueamos al instante. Esto es un espacio para que los trabajadores se desahoguen y podamos crear, entre todos, una red de apoyo mutuo. No queremos 'ruineros' espiando”.

En cuanto a si sindicatos o grupos similares se han puesto en contacto con ellas, la respuesta es también bastante clara: no. “Sí que nos han escrito abogados laboralistas y gente que sabe bastante de todo esto, pero colectivos como tal aún no”. De todos modos, señalan que ellas quieren seguir manteniendo su independencia total. “Está claro que estos espacios siempre van a estar algo politizados pero nos flipa que hay gente que nos sigue y participa con ideales totalmente distintos a los nuestros. Eso lo queremos mantener a toda costa”.

Instagram como comunidad

A pesar del éxito conseguido en estos meses, las jóvenes confiesan que la idea de hacer la cuenta en Instagram y no en otra red no pasa de lo meramente generacional y práctico. “Queríamos llegar a la gente de nuestra edad, gente a la que la lucha laboral les suena como algo muy extraño. Y pensamos que Instagram era el sitio perfecto. Nos permite ser muy directas en los mensajes, ayudarnos de lo visual y llegar al público más joven”, explican. Siguiendo esta reflexión, han creado un logo cuidado y que les identifica, usan las mismas herramientas que cualquier otra cuenta ('stories' con gifs incluidos), mantienen sus colores y su lenguaje es crudo y directo.

Los resultados no solo se ven en el número de seguidores, sino también en el de los comentarios. “Nosotras no nos dedicamos a nada relacionado con las redes, y casi lo que más nos sorprende es la de gente que comenta en cada publicación. Personas que poniendo su cara apoya a los que denuncian, ofrecen ayuda, comparten para que sus amigos no vayan a esos sitios… Es brutal”.

Además, mencionan algunos puntos clave de esta red que han ido descubriendo por el camino. “En Instagram podemos controlar si hay encargados o dueños de estas empresas que se meten en la cuenta para investigar, podemos comunicarnos con la gente sin dar ningún dato personal y es fácil lanzar más apoyo y ayuda a través de los ‘stories’”. Usando estas publicaciones que duran 24 horas lanzan consejos para trabajadores, herramientas útiles para conocer derechos laborales e incluso recomendaciones que les llegan de abogados. “Cada vez nos escriben más expertos que nos ayudan con qué publicar y la verdad que se agradece un montón”.

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Uno de los 'stories' que suben desde Trabajos Ruineros

En cuanto a lo de ampliar fronteras, tienen claro que lo harán, aunque siempre y cuando tengan tiempo. “Ya estamos realizando entrevistas anónimas para colgarlas en YouTube (acaban de empezar el canal y ya tienen más de 400 segudiores) y en Instagram, tenemos un correo para que todo el que quiera nos escriba por allí y tenemos más ideas en la cabeza, pero queremos ir poco a poco”. Los sorprendentes resultados que han ido consiguiendo, aseguran, les dan energías para seguir adelante con una idea clara: "Hemos comprobado que los jóvenes ahora sabemos muy poco de lucha laboral y nos suena como algo que ocurrió en Rusia hace un siglo. Con esto intentamos cambiar, aunque sea un poco, esta idea”, terminan.

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