los súperpoderes nos quedan bastante lejos

Olvídate de los X-Men: los humanos actuales mutamos menos que nuestros ancestros

Un nuevo estudio asegura que desde que el ser humano se separó de los primates ha sido la especie que más lentó ha mutado de toda la familia

Foto: (Foto: X-Men)
(Foto: X-Men)

Puede que al leer esto te lleves una buena decepción, sobre todo si eres fan de los X-Men y soñabas con que te aparecieran de repente unos súperpoderes. Y es que un nuevo estudio asegura que los seres humanos modernos estamos mutando más lentamente que nunca. ¿Desde cuándo nos pasa esto? Pues solo desde hace unos cuantos cientos de miles de años.

Los investigadores de la Universidad de Aarhus y el Zoológico de Copenhague han llegado a estas conclusiones después de recopilar la información genética de antepasados y descendientes de chimpancés, gorilas y orangutanes para comparar sus tasas de mutación con las nuestras. Un análisis de sus secuencias de ADN reveló el número de nuevas mutaciones que aparecieron en cada generación, lo que permitió al equipo comparar cifras a través de diversas ramas del árbol genealógico de los primates.

Al cruzar los datos con los recolectados en humanos, y teniendo en cuenta las diferencias relativas en las edades de los padres, encontraron que la tasa de mutación en cada una de las diez familias de simios estudiadas fue, de media, un 150% mayor que la nuestra. ¿A qué se debe esta diferencia? Los expertos no lo tienen muy claro, pero en su texto, publicado en la revista 'Nature Ecology & Evolution', aseguran que nuestra pubertad tardía, los cambios en el medio ambiente o el estilo de vida podrían jugar un papel clave en todo esto.

Lo que sí han conseguido es saber en qué momento empezó la desaceleración. Sus estimaciones hablan de que todo empezó a cambiar hace unos 400.000 años, poco después de que aparecieran los primeros humanos modernos. Y esto puede ser muy importante para futuras investigaciones y estudios sobre nuestra historia.

Pistas sobre nuestro pasado

Según los investigadores que han llevado a cabo este estudio, podemos usar las mutaciones en nuestro ADN como pequeñas migas de pan para llegar a saber en qué momento nos separamos de otras especies. Gracias a estos nuevos resultados podríamos datar nuestra separación de los chimpances alrededor de los 6 ó 7 millones de años.

"Los tiempos de especiación que ahora podemos calcular sobre la base de la nueva tasa se ajustan mucho mejor a los tiempos de especiación que nos marcan los fósiles de ancestros humanos que ya conocemos", explica Mikkel Heide Schierup, invesitgador de la Universidad de Aarhus y uno de los líderes de este estudio. Según explican los expertos, saber más sobre la relación entre el cambio genético y la adaptación podría hacer más que ayudarnos a entender nuestra propia historia. Podría explicar incluso el futuro de toda la rama de nuestro árbol genealógico.

"Todas las especies de grandes simios están en peligro de extinción. Con una fecha más precisa de cómo han cambiado las poblaciones en relación con el clima a lo largo del tiempo, podemos obtener una mejor imagen de cómo las especies podrían hacer frente al cambio climático en el futuro", apunta Christina Hvilsom, investigadora del Zoo de Copenhague.

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