el Quimicefa sigue vivo

Los mejores juguetes de ciencia y tecnología que tus hijos pueden pedir a los Reyes Magos

Programar robots, aprender a montar un circuito electrónico o mezclar productos químicos son algunas de las opciones para que Melchor, Gaspar y Baltasar llenen sus alforjas

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Programación, robots, experimentos… No hablamos de carreras universitarias o de clases prácticas en el laboratorio del instituto. Hablamos del hogar de cada uno, sobre todo si hay niños. Si quieres que tus hijos, tus sobrinos, tus nietos, tus ahijados o demás pequeños de tu círculo se aficionen a la ciencia y la tecnología, ayúdales a escribir la carta a los Reyes Magos. Y sugiéreles que añadan alguno de los juguetes de los que te vamos a hablar hoy.

Los hay para todos los gustos y edades, y para despertar todo tipo de vocaciones. Los párvulos pueden disfrutar con un ratón colorido que se mueve según el dictado de nuestras órdenes. Los más grandes (e incluso los adultos nostálgicos), con las piezas de LEGO, que se han modernizado. Y los fans de los experimentos pueden montar un laboratorio portátil.

Robots y máquinas en miniatura

Los mecanos son un clásico de las Navidades. Y aunque hoy se puedan llevar más otros regalos como tabletas, ‘smartphones’ y patinetes eléctricos, estos juguetes analógicos se han modernizado para que los niños aprendan nociones de física o informática.

Es el caso del Fischertechnik Pneumatic Power (43,99 euros en Amazon), una caja con 200 piezas de construcción con las que diseñar hasta cinco juguetes distintos. En concreto, es ideal para aprender conceptos de neumática, pues permite construir una grúa elevadora o una excavadora cuya pala se mueve. Este kit es apropiado para niños a partir de 8 años con la ayuda de un adulto.

Por su parte, la factoría LEGO nos ofrece la posibilidad de construir un robot, controlable desde una aplicación. Es el kit LEGO Mindstorms - EV3 (362,60 euros), que cuenta con un ladrillo muy especial: el EV3, que tiene su propio procesador, 4 puertos de motor o conexión a internet. Con él se pueden construir varios robots, como un androide que ‘toca’ la batería u otro con forma de escorpión. Desde una ‘app’ disponible para iOS y Android, los manejamos a nuestro gusto. También, con un mando a distancia que incluye la caja o con un ‘software’ descargable para PC y Mac. En total, se pueden construir hasta 17 robots diferentes, y todas sus piezas, como motores o sensores, están dentro del kit. De esta forma, que los pequeños se aficionen a la electrónica es más fácil que nunca.

Un robot construido con piezas de Lego. En el centro, el ‘ladrillo’ EV3. (Imagen: Amazon)
Un robot construido con piezas de Lego. En el centro, el ‘ladrillo’ EV3. (Imagen: Amazon)

También pueden aprender a programar videojuegos. Para ello, hay que pedir a la tríada real el juego Bloxels (20,98 euros con una oferta de Amazon). Te permite diseñar tu propio plataformas con bloques que se disponen sobre un tablero: verde para la tierra, azul para el agua… También, con esas mismas piezas, diseñas los personajes. Su ‘app’ lo traslada a un dispositivo móvil fotografiando cada tablero.

Para quienes pasen de la programación y prefieran la electrónica, existe una opción muy atractiva, recomendada a partir de los 8 años. Se llama Buki (29,90 euros) y es una mesa en la que se pueden montar hasta 50 circuitos electŕonicos, con elementos como alarmas o pantallas digitales. El kit trae diodos, resistencias o altavoces, entre otros elementos. De aquí a estudiar un ciclo formativo o una ingeniería del ramo solo hay un paso.

Si queremos que los reyes nos traigan producto de empresas nacionales, podemos mirar el catálogo de la marca BQ. En él encontramos el simpático robot azul Zowi (70,47 euros ahora mismo en Amazon y 99,90 euros en su web oficial). El robot ya está programado para hacer algunas cosas (bailar, reaccionar a sonidos cercanos…), pero le podemos enseñar muchas más: tiene una placa reprogramable que se puede alterar con la herramienta de programación de BQ. Su versatilidad es tal que le podemos cambiar las carcasas por otras que le hagamos con nuestra impresora 3D. También, lo podemos abrir para cacharrear con sus sensores. En su web está disponible la ‘app’ oficial y tutoriales para padres y profesores.

Informática para los más pequeños

Estas construcciones son para niños algo más creciditos. Sin embargo, los reyes magos también atienden las peticiones de los preescolares, que pueden aficionarse al STEM antes de la Primaria o en los primeros cursos de esta, con juguetes llenos de colores y formas divertidas.

La compañía Learning Resources tiene una línea muy completa de STEM. Destaca la variedad y vivos colores de sus propuestas. Entre ellas, el Robot Code & Go (49,55 euros), recomendable para pequeños a partir de 5 años. Con Colby, un simpático ratón azul que funciona a pilas, nuestros pequeños aprenden a programar. El roedor viene acompañado de piezas para formar un laberinto, que deberá ser capaz de recorrer para obtener un queso. Para ello, hay que elegir una de las tarjetas de actividad y diseñar el laberinto tal y como nos pide. Luego, registramos la ruta pulsando los botones que el ratón tiene en su cuerpo. A continuación, se coloca en el punto de inicio y a comprobar cómo hace el recorrido.

Para despertar la vocación de futuros ingenieros, Melchor, Gaspar y Baltasar han pensado en un juego en el que las ruedas dentadas tienen mucha importancia. Y además, para disfrutar a partir de los 3 años. La propuesta de BabyGreen (13,19 euros) cuenta con 81 piezas de colores y un motor para construir un parque de atracciones o una especie de tanque. Entre las destrezas que se desarrollan, está la lógica o el reconocimiento de formas.

Para montar estructuras más complejas, las 165 piezas del Quercetti 6137 (22,17 euros) son ideales. Con sus engranajes se pueden construir estructuras de varios niveles que enseñarán a los niños cómo funcionan las máquinas. Aquí tienes un ejemplo de cómo se ve montada una de las propuestas del fabricante.

Para compartir… y experimentar

Si fuiste un niño de los 90 quizá recuerdes los anuncios navideños de la marca Mediterráneo, esos que terminaban diciendo “juguetes para compartir”. Mediterráneo nos enseñaba a hacer manualidades o alfarería en casa, pero también física y química con sus Fisinova y Cheminova. Incluso, el funcionamiento de un volcán con Volcanova o el Cristalnova para saber más sobre los minerales. También en aquellos años triunfaba el Quimicefa, que contenía muchos productos químicos.

El espíritu de estos juguetes educativos sigue presente, aunque ahora no veamos tantos anuncios. En primer lugar, los cajas Mediterráneo siguen existiendo, con un diseño renovado. El Fisicanova (46,09 euros) o el Turbonova (25,95 euros) nos llevan a los mundos de los circuitos. Pero además, los reyes saben cómo hacer para que experimentemos con probetas y productos químicos. Si quieres despertar vocaciones de bata, probeta o microscopio, ve encargando a los reyes magos alguna de las cajas que proponemos.

Por ejemplo, las de la empresa Science4you, una compañía de juguetes educativos con varios premios en su trayectoria. El perfil de sus cajas es pedagógico, pero no con aburridas lecciones, sino con juegos y toques de magia. Cada ejemplar suele tener en su interior 100 euros para entradas a museos de ciencia.

Es el caso de su caja ‘La ciencia del agua’ (9,47 euros la versión en español y 14,99 euros la versión en catalán ahora mismo en Amazon). Cuenta con un libro educativo y la posibilidad de hacer experimentos que parecen obra de un prestidigitador, como un tornado dentro del agua o un globo que crea pompas de jabón. En total, 34 experimentos para disfrutar a partir de los 6 años.

También está la opción de hacernos botánicos y cuidar de nuestras propias plantas: ‘Fábrica de flores’ (8 euros con una promoción, pero normalmente 19,99 euros en Amazon) ayuda a mayores de 6 años a montar su propio invernadero y explica cómo mantener sanas las plantas. En su interior hay semillas de girasol, pensamiento, lavanda y camomila, además de turba o tiras de papel para medir el pH. Por otra parte, ‘Mi primer kit de ciencia’ (19,99 euros) enseña a mayores de 3 años a manejarse entre pipetas cuentagotas y tubos de ensayo mientras hacen observación de insectos o elaboran su propia tinta.

Y para los nostálgicos, el Quimicefa sigue presente, en una versión actualizada para mayores de 8 años (38,72 euros). La caja propone 150 experimentos con compuestos tan de laboratorio como el carbonato cálcico, colorantes o gelatina. Y para que los niños se interesen por la geología y creen sus propios cristales y arrecifes de coral está Cristalnova (31,88 euros).

En definitiva, parece que Melchor, Gaspar y Baltasar saben dónde buscar para despertar vocaciones científicas estas Navidades. Ahora solo falta que sugiramos a los niños cuál es la mejor opción para pedir. Si ellos están de acuerdo, con estos juguetes estaremos formando a los innovadores del futuro.

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