entre el 26 de diciembre y el 4 de enero

Así es un Campus BQ: creatividad y experimentación para las mentes del mañana

Tecnología, actividades en grupo y mucha creatividad. Ocio y educación se dan la mano en estas jornadas de descanso escolar para que los más pequeños sigan aprendiendo

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Son muchas las iniciativas que se han puesto en marcha en los últimos años para que los niños aprovechen el tiempo durante las vacaciones de verano o Navidad. Más allá del concepto del ocio veraniego, tan popular décadas atrás, se ha implantado el modelo de los campus educativos en los que los más pequeños no solo disfrutan de unos días de ocio junto a otros compañeros, sino que lo hacen aprendiendo nuevas materias y en entornos diferentes a los de su día a día.

Robótica, impresión 3D, realidad virtual, programación o fotografía son algunos de las ‘asignaturas’ que se tocan en los campus que BQ organiza durante estos últimos días de 2018 y primeros de 2019. La tecnológica española no se especializa solo en la venta de telefonía móvil. Además de contar con otros gadgets en su catálogo, como pueden ser robots para niños o impresoras 3D, también tiene puesto un ojo en la educación gracias a una división encargada, entre otras cosas, de organizar este tipo de actividades para que niños y niñas aprovechen las vacaciones desarrollando conocimientos basados en las disciplinas STEAM —aquellas relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería, el arte y las matemáticas—.

Robótica, impresión 3D o realidad virtual son algunas de las tecnologías con las que aprenden los niños.
Robótica, impresión 3D o realidad virtual son algunas de las tecnologías con las que aprenden los niños.

Formar a niños que no solo sean consumidores de tecnología sino que tengan los conocimientos necesarios para convertirse en creadores es uno de los pilares sobre los que se asienta el proyecto de los campus de BQ. En estas actividades lo que se pretende es que la educación sea un proceso creativo en el que los niños aprendan mediante diferentes actividades que estimulan el trabajo en equipo y la búsqueda de soluciones alternativas, y no por pura memorización de conceptos.

Para lograrlo, los campus se basan en dos conceptos para fomentar una educación práctica, experimental, manipulativa y creativa. El primero es el llamado aprendizaje basado en proyectos: los alumnos se encargan de llevar a cabo una tarea, con la supervisión de los tutores, en los que deberán resolver problemas cuya resolución es abierta y se pueden enfocar desde múltiples variables. Este aprendizaje, además, se realiza de manera cooperativa ya que los niños se organizan en pequeños grupos para que sean capaces de lograr sus objetivos a la vez que alcanzan los de los demás, entendiendo la cooperación como un valor esencial.

Robots, realidad virtual e impresión 3D

Imprimir un adorno navideño en 3D, ser capaces de dar órdenes a un robot o crear paisajes con realidad virtual son algunas de las actividades que tendrán lugar durante las primeras jornadas, que se celebrarán entre el 26 y el 28 de diciembre en la sede que BQ tiene en la Calle Castillo de Turégano 3, en Madrid. El campus vuelve a ponerse en marcha después de fin de año. El 2 y el 4 de enero se tocarán otros temas relacionados con realidad virtual, fotografía y diseño e impresión de objetos en 3D.

El objetivo de ambos campus, cuyo coste va desde los 135 euros por tres jornadas hasta los 50 euros por un solo día, es que sean los niños los que se familiaricen con las tecnologías para sacar adelante sus propios proyectos. Así, serán ellos los que diseñen e impriman piezas 3D; los que monten un robot y lo programen para darle vida; los que creen paisajes o espacios cerrados en realidad virtual o los que conozcan todos los trucos de la fotografía para convertirse en futuras estrellas de Instagram.

En los campus de BQ se fomenta el trabajo en equipo.
En los campus de BQ se fomenta el trabajo en equipo.

Los campus de BQ se enmarcan dentro de la estrategia de la compañía por hacer de la educación tecnológica un pilar de su oferta. Con más de 1,5 millones de usuarios y cinco años de experiencia, la tecnológica pretende fomentar las habilidades técnicas no solo en niños, sino también en adultos, gracias a la formación de docentes.

En los últimos años BQ ha puesto en marcha herramientas que ya ha trasladado a los colegios españoles. En este sentido, Bitbloq está pensada para aprender programación y ya la han probado más de cien mil estudiantes. bMaker por su parte es un proyecto más ambicioso que aúna kits de robótica, una plataforma online y contenidos didácticos para impulsar los conocimientos en robótica, programación o impresión 3D. Tecnología, educación y diversión. Porque el aprendizaje no está reñido con pasárselo bien, incluso en plenas vacaciones.

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