DEPENDE DE dónde vivas Y LO DEJADO QUE SEAS

No quiero ver una escoba ni de lejos: así es mi vida con un robot aspirador y uno sin cables

¿Eres de los que les entra la fatiguita cuado toca barrer y quitar el polvo? Estas son las claves para que elijas el aspirador que mejor se adapte a ti y, sobre todo, a tu casa

Foto: Foto: Enrique Villarino.
Foto: Enrique Villarino.

Siempre que se me caen las migas al suelo tras sacudir el mantel o al partir el pan me viene a la cabeza el perro que me acompañó cuando era más mozo. Aquel pastor vasco fue mi primer robot aspirador. Bastante ingobernable y con bastante más pelo. Sin que nadie le dijese nada, se lanzaba hasta dar buena cuenta del último trozo. La comparativa no tomó cuerpo hasta que años después, de la mano de la firma estadounidense iRobot, la Roomba se hizo bastante popular, siendo algo así como un sueño a alcanzar por todos aquellos a los que solo la idea de tener que coger una escoba les da algo así como urticaria.

Lo cierto es que lo de barrer y quitar el polvo es, después de planchar, el deber doméstico que más se me atraganta. Siempre lo ha sido. Cuando compartía piso, siempre negociaba y presentaba enmiendas parciales al reparto semanal de tareas para librarme de eso. Había veces que lo conseguía y otras no. Mientras tanto, seguía con la idea de hacerme con una de esas máquinas autónomas, que por aquel entonces suponían un lujo digno de protagonizar un episodio de 'Mujeres ricas'.

Foto: E. Villarino.
Foto: E. Villarino.

Es cierto que el escenario a día de hoy ha cambiado mucho. Hay muchos más actores. Cualquiera se puede hacer con uno. Es cierto que la Roomba sigue siendo la referencia, hasta el punto de que se ha convertido en un sinónimo para referirse a estas máquinas, independientemente de la firma. Ocurre como con los pañuelos de papel o las cámaras de acción. Todos les llamamos 'Kleenex' o 'GoPro' aunque estemos ante una marca blanca o un ingenio chino. Pero en este tiempo, las aspiradoras también se han puesto las pilas y han soltado cables con modelos superpotentes que se consolidan como otra opción si quieres olvidarte del cepillo y el recogedor. He metido en casa una de las máquinas más conocidas de cada categoría para ver lo bueno, lo malo, lo feo y lo bonito de cada una para ayudar a decidirme por una.

Al ritmo de la Roomba

Por el lado de los robots aspiradores hemos contado con la Roomba 980, que actualmente es el buque insignia del catálogo de los estadounidenses. Eso se traduce en 949 euros de partida. Hay muchas otras opciones más asequibles tanto de esta casa como otras, pero eso lo veremos más adelante. Ha sido muy interesante la prueba porque me ha dado una fotografía bastante amplia de las posibilidades presentes y futuras de esta tecnología.

Foto: Enrique Villarino.
Foto: Enrique Villarino.

Este equipo está plagado de sensores y sistemas para poder 'navegar' por nuestra casa gracias a la solución de inteligencia artificial con que funciona. Así, tenemos una cámara colocada en la parte superior, sensores infrarrojos para detectar objetos así como otras piezas encargadas la presión para detectar.

Mi casa se extiende a lo largo de 55 metros cuadrados. La distribución, no me enredaré en demasiados vericuetos, es un tanto excéntrica. No me extrañaría que el arquitecto hubiese diseñado mi parte del edificio después de la típica comida con amigos en la que a uno se le va la mano con tres ginebrazos.

El suelo de la habitación es de parqué. Pero la madera ahí se acaba. El resto de la casa está cubierto por azulejos preciosos (ironía, Sheldon) que hacen que si uno se queda mirándolos fijamente se traslade a un apartamento vacacional en Benidorm. No llega a una decoración rococó, pero tengo varias alfombras, muebles y demás objetos que hacen de mi piso un circuito de alto riesgo.

Siempre pensé que mi casa era un laberinto para un robot aspirador, pero el aparato apenas se atascó

Esa era una de mis grandes preocupaciones. Ver cómo se desempeñaba, teniendo en cuenta que no tengo ninguna estancia amplia en la que dibujar largas líneas antes de girar. Pero nada de eso. En las primeras ocasiones, en que supervisé la tarea personalmente, me sorprendí. Se atascaba muy, muy esporádicamente. Tras varias veces programándolo para que limpiase cuando no estaba en casa, recibí algún aviso que otro a través de la 'app' de que se había quedado atascado en un par de puntos concretos, entre el mueble de la televisión y un saliente.

Foto: E. Villarino.
Foto: E. Villarino.

Otro que dio problemas era un bajo de un armario que tenía una mesilla cerca. Utlicé entonces unos pivotes (funcionan con pilas) que se incluyen con el robot que crean una frontera virtual que no cruzará la Roomba. Y el problema se acabó. Eso sí, si tuviese que sacarle un pero, es que su diseño circular hace difícil llegar a las esquinas.

El resultado de la limpieza lo comentaremos más adelante. Sobre la 'app' de Roomba, comentar que, entre sus múltiples funcionalidades, incluye avisos sobre el depósito, instrucciones para cambiar las piezas que desgasta, así como la posibilidad de activarla y programarla remotamente. Sobre la autonomía, decir que su batería ofrece hasta dos horas. Cuando se va a agotar, vuelve a su base automáticamente. Y se demora casi lo mismo en cargar. La cuestión es que el día que más ha tardado en limpiar mi casa han sido 39 minutos, así que no me he enfrentado a la tesitura de agotarla, 'energéticamente' hablando.

¡Adiós, cables!

Foto: E. Villarino.
Foto: E. Villarino.

El otro contendiente de la prueba ha sido un Dyson Cyclone V10. El precio varía dependiendo de los accesorios y la edición. Pero se pueden encontrar a partir de 500 euros. Se trata de un aspirador inalámbrico de aspecto un tanto futurista que a uno le hace sentirse como uno de los cazafantasmas cuando toca limpiar. Aunque el exterior de la cápsula central es de plástico, las piezas moradas, transparentes y los acabados en gris metalizado le confieren un aspecto único si no perdemos el foco de que estamos delante de un aspirador. Activarlo es cuestión de apretar el gatillo, y uno se siente como si estuviese disparando una de las armas de Rocket en 'Guardianes de la Galaxia'.

La principal ventaja es la de no tener cables. ¿Quién no se ha visto alguna vez estirando el brazo, tensando el cable, para llegar a ese último rincón solo por no volver hasta el enchufe y tener que colocarlo en otro? Pues eso. Pesa 2,5 kilos y se puede manejar con una mano. Incluye una base para colocarla en posición vertical de la que yo no he podido hacer uso y cargarla fácilmente (las historias de mi casero de que no haga agujeros en la pared). En su interior cuenta con 14 ciclones dispuestos de forma concéntrica junto al motor. El fin de este diseño es absorber mejor el polen y pequeñas partículas. La pieza frontal cuenta con un agujero que es donde se acopla.

Foto: E. Villarino.
Foto: E. Villarino.

Pues bien, la autonomía se extiende unos 50 minutos con perfil bajo. Si usas la potencia media (más que suficiente), te dará para 40 minutos. A toda máquina, un nivel de succión único, en 10 minutos se acabó la juerga. Es cierto que es difícil calcularlo con exactitud. Al final, muchas de las veces hace una pasada rápida, lo utilizas en un breve lapso de tiempo y al volver a ponerlo en su sitio no lo enchufas. Recargarlo al máximo lleva poco más de tres horas.

Hora de limpiar: lo bueno y lo malo

Tras varias semanas utilizando una y otra herramienta, recogemos aquí el desempeño de cada opción y lo mejor de cada una de ellas.

Robot aspirador:

- Suciedad típica: se maneja muy bien. Sin embargo, este modelo (el 980) tiene palas de goma y mayor capacidad de succión. Hay que tenerlo en cuenta si vas a adquirir otros productos de menor rango.

- Alfombras: aquí es donde más diferencias se notan. Pero el resultado es bueno. Eso sí, tendrá que hacer alguna pasada extra.

Foto: E. Villarino.
Foto: E. Villarino.

- Pelos de animal: cumple, pero no logra capturarlos siempre todos.

- Rincones: lo decíamos antes, su diseño hace que no llegue a algunos rincones.

Lo bueno y lo feo:

- Desempeño general bueno pero no infalible: recoge la mayor parte de la suciedad, pero hay ocasiones que hay que volverlo a pasar.

- No dejarás de limpiar, lo harás menos veces: en vez de aspirar 15 veces al mes, lo harás dos o tres manualmente. El robot aspirador hace un mantenimiento buenísimo y alarga los resultados de tus limpiezas en profundidad.

- Ocúpate solo del depósito: vuelve a la base solo y se carga sin que tengas que hacer nada. Solo tienes que vaciar la suciedad cuando el depósito está lleno.

- Programable: a través de la 'app' puedes programar rutinas y ver si se ha atascado, así como recibir otras alertas.

Foto: E. Villarino.
Foto: E. Villarino.

Aspirador inalámbrico:

- Suciedad típica: recoge a la perfección las migas, el polvo y cualquier tipo de residuo del día a día.

- Alfombras: se maneja bastante bien, aunque en las más gruesas exige una mayor potencia para poder absorberlo todo. Si es demasiado alta, quizá necesite ayuda para subir.

- Pelos de animal: lo maneja especialmente bien (sufre un poco más sobre azulejos y exige más potencia).

- Rincones: su diseño y los accesorios permiten llegar mejor a zonas recónditas. Además, sus cepillos cortos permiten usarlo también para limpiar el sofá y el coche.

Lo bonito y lo feo:

- Mayor potencia: es su gran punto fuerte. Varios niveles de aspiración.

- Manejabilidad: se puede manejar con una sola voz.

- Acorta trabajo, no lo reduce: si antes tenías que hacer tres pasadas, aquí con una bastará. Eso sí, habrá que pasarlo una o dos veces al día.

- Ruido, mucho ruido: no pretendas ver la tele o mantener una conversación mientras lo usas. Hace bastante más ruido que un aspirador normal o un robot aspirador.

- Autonomía: a máxima potencia, dura apenas 10 minutos. Además, te tienes que preocupar de enchufarlo para la próxima vez.

Muchas más opciones

Foto: E. Villarino.
Foto: E. Villarino.

Para esta prueba hemos dispuesto de los estiletes de ambas marcas para comprobar todas las posibilidades de ambas tecnologías. Pero sabemos que es una inversión importante y todos no están en condiciones de dejarse ese dinero. Pero en los últimos años han surgido opciones más asequibles que, aunque no lleguen tan lejos, son suficientes para adaptarse a nuestras necesidades y no hacernos un roto en el bolsillo. La propia iRobot ha lanzado un modelo económico recientemente, el 606, por 199 euros. Hay otras opciones, como el robot aspirador de Xiaomi o las máquinas españolas de Conga. Lo importante es que te fijes en que se adapte a la superficie sobre la que lo vayas a utilizar, si tiene cepillos o palas, autonomía, si es programable y se puede conectar a internet o el grosor. No vaya a ser que luego no entre debajo del mueble.

Han surgido en los últimos años modelos más básicos pero mucho más asequibles

En el caso de los aspiradores inalámbricos, hay más lío. Es cierto que desde hace tiempo se comercializan máquinas sin cables, pero, ojo, no confundirlas con las escobas eléctricas: te llevarás una decepción por muchos euros que te ahorres. Aquí lo importante es que te fijes en la potencia de succión, autonomía y accesorios.

Al final, todo depende de la casa que tengas y tus costumbres. Si buscas más autonomía, tienes una casa amplia y despreocuparte un poco de andar aspirando, el robot aspirador se ajustará más a tus necesidades. Si lo que quieres es mandar a paseo tu aspirador y eres fan de las limpiezas concienzudas, las máquinas sin cables quizá sean una muy buena opción.

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