ES EL AEROPUERTO DE PARO BUTÁN

Así se aterriza en el lugar más peligroso del mundo... y solo 17 pueden hacerlo

Posiblemente uno de los lugares más bellos del mundo también tiene uno de los aeropuertos más peligrosos que existan, especialmente por las dificultades geográficas que le rodean

Foto: Las espectaculares vistas del aeropuerto de Paro Bután. (CC / Douglas J. McLaughlin)
Las espectaculares vistas del aeropuerto de Paro Bután. (CC / Douglas J. McLaughlin)

¿Se imaginan encontrarse en el interior de un avión y que, en el momento de iniciar la maniobra de aterrizaje, cualquier persona a bordo fuera incapaz de ver la pista en la que se va a posar el aparato? Pues eso es lo que ocurre en el aeropuerto de Paro (Bután), considerado como el más peligroso del mundo debido a la espectacular ubicación en la que se encuentra y que hace que solo 17 pilotos en todo el mundo tengan permiso para comandar un avión hasta allí.

Se trata del único aeropuerto internacional de Bután, situado en realidad a 6 kilómetros de la ciudad de Paro, y se encuentra a 2.237 metros de altitud, en uno de los amplios valles que se encuentran junto al río Paru Chhu. Cuenta con una pista relativamente pequeña, de poco más de 1.200 metros de longitud, pero no es el principal escollo con el que se encuentran los pilotos: las montañas que la rodean la hacen realmente inaccesible para el común de los mortales.

El aeropuerto de Paro Bután cuenta con montañas cercanas a los 5.500 metros de altura, lo que dificulta el acceso hasta la pista. De hecho, los pilotos son conscientes de que deben de seguir una ruta muy marcada, en la que el aeroplano pasa realmente cerca de la ladera de algunos montes y de los tejados de algunas casas. De hecho, hay determinados edificios, marcados en rojo, que los pilotos utilizan para poder ubicarse para realizar ciertas maniobras.

Y, por si fuera poco, solo se puede volar bajo una serie de circunstancias muy determinadas: solo se puede hacer durante el día y con perfectas condiciones de visibilidad. Aún cumpliéndose ambos preceptos, es posible que el aterrizaje sea realmente complicado, pues los fuertes vientos de la zona complican una maniobra que, ya de por sí, es difícil por lo milimétrico de la misma. Una turbulencia a destiempo puede ser catastrófica para el piloto.

Según afirma 'Gizmodo', Boeing ha confirmado que solo hay 17 pilotos en el mundo con autorización para poder aterrizar en Paro Bután. Técnicamente, la gran dificultad radica en el último giro antes de enfocar la pista. Tras un paso estrecho entre montañas, el piloto debe de tomar un giro de 45 grados, momento en el que debe de empezar a hacer descender el aparato... y en el que por fin ve la pista, que hasta el momento se encontraba oculta a su vista.

La dificultad de la maniobra de aterrizaje provoca que las autoridades no permitan que los instrumentos de navegación sean los únicos elementos de juicio para el piloto, pasando a tener mucho peso la vista del piloto. La cercanía de las casas provoca que el ojo humano tenga un peso fundamental en el aeropuerto más peligroso del mundo. Y, a su vez, uno de los más bellos: sus edificios en forma de templo y sus espectaculares vistan no defraudan lo más mínimo.

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