Se llama 'Super glovo' y ya funciona en Madrid

Glovo abre supermercado 'online': así va a plantar cara a Amazon y El Corte Inglés

La 'startup' española quiere subirse al negocio de la compra 'online' para hacerle sombra a Amazon, El Corte Inglés, Mercadona y 'startups' como Ulabox. Así funciona 'Super Glovo'

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Giro de timón en Glovo. La 'startup' española, cofundada por el ingeniero aeronáutico de 25 años Oscar Pierre, quiere subirse al negocio de la compra 'online' para hacerle sombra a Amazon, El Corte Inglés, Mercadona y 'startups' como Ulabox. La compañía ha abierto en Madrid su primer súper físico, una tienda a la que denomina "dark store". Se trata en realidad de una especie de 'almacén fantasma' (era un antiguo taller de motos) que no está abierto al público y desde donde reparten productos para su nuevo servicio 'Super Glovo', un supermercado 'online' en el que de momento puedes hacer la compra más urgente. "Queremos abrir tres o cuatro en Madrid, dos o tres en Barcelona y también fuera de España", ha confirmado hoy Pierre en un encuentro con medios.

El servicio se encontraba hasta ahora en fase de pruebas. La 'startup' realizó su primer experimento en Barcelona a finales del año pasado asociándose con la cadena de supermercados Grupo Miquel, pero ahora ha optado por primera vez por abrir su propio centro de distribución. Tras recibir el pasado julio una nueva ronda de 115 millones de financiación, Pierre asegura que ha llegado el momento de diversificar y apostar de verdad por el negocio del supermercado online. "Hay una oportunidad enorme. En España la penetración de los súper online es de solo el 1%. En otros países como Reino Unido supera el 5%. Nuestra meta es comenzar a realizar pedidos cada vez más grandes, primero entregar compras semanales y luego hasta mensuales", explica Pierre.

¿Cómo funciona Super Glovo? Por ahora la opción de hacer la compra online es una subcategoría en la 'app' a través de la que se pueden pedir hasta 1.000 referencias. Son principalmente productos envasados pero también es posible hacerse con "frescos sencillos", como fruta. Nada de pescado, carne, verdura u otros productos que uno esperaría ver en la cesta de la compra. "Por ahora es más una compra de urgencia, algo que puedas necesitar para el mismo día por la noche, o para el día siguiente, pero queremos ir a más, con cámaras de frío y extendiendo a compras más grandes y complejas", explica el cofundador de la empresa.

Si el Tribunal Supremo nos obligara a contratar a los repartidores sería una muy buena faena

En el almacén, de 200 metros cuadrados y ubicado en el barrio de Tetuán, trabajan nueve empleados en plantilla. "No, estos no son autónomos", remarca Pierre. Son los que reciben los pedidos, los preparan y los entregan a los repartidores. La entrega la realizan de momento los 'riders' que trabajan para el servicio convencional de Glovo, pero la empresa está estudiando contratar un servicio de entrega específico como el que usan sus rivales. "Ahora los repartidores pueden entregar hasta dos o tres bolsas de productos. También pueden usar su coche, igual que hacen ahora. Pero el modelo requiere invertir en una flota de vehículos, estamos evaluando si pasamos a tener un servicio propio con furgonetas o pequeños camiones. Pero si podemos ofrecer la misma flexibilidad con el sistema actual de entregas, lo haremos", señala Pierre.

Oscar Pierre, cofundador de Glovo.
Oscar Pierre, cofundador de Glovo.

Igual que ocurre ahora, el cliente que haga la compra en Glovo pagará una comisión de entre dos y cuatro euros. Hay una comisión fija de 1,9 euros y se añade otra dependiendo de la distancia recorrida. La ventaja frente a sus rivales, según su fundador, es la rapidez de entrega, unos 20 o 30 minutos, y la disponibilidad, 24x7. Está por ver la estrategia de precios y saber si una compra en Glovo frente a Amazon Prime Now, Mercadona o El Corte Inglés, puede salir más económica. Lo que está claro es que de momento es mucho más limitada en productos.

La decisión de estrenar un súper online se enmarca en una urgencia de Glovo de diversificar más allá de las entregas tradicionales que realizaba hasta ahora. La necesidad es doble: por un lado crear nuevas vías de ingresos, por otro, hacer la compañía más atractiva para nuevas rondas de financiación o posibles adquisiciones, algo sobre lo que Pierre prefiere no pronunciarse directamente. "Creo que en cada país hay hueco para dos o tres compañías, nosotros queremos ser la primera".

¿Autónomos o no?

El gran punto por resolver del nuevo supermercado online de Glovo será precisamente el modelo de entrega y ver cómo puede afectar a las inspecciones de trabajo en curso para determinar si los repartidores de la 'startup' son en realidad falsos autónomos o no. Un juez de Madrid le dio recientemente la razón a Glovo, asegurando que sus 'riders' no son falsos autónomos, pero la empresa tiene pendiente un proceso judicial en Zaragoza por esta misma razón.

"Es verdad que hay cierta sensación de incertidumbre respecto a todo el debate laboral. Desde el primer día hemos invertido mucho en abogados para saber cómo lo tenemos que hacer, pero lo que sí creo es que el futuro del empleo será híbrido: mucha gente alternará un trabajo más estable con otros más temporales. Es por lo que apostamos. Hemos empezado a tener conversaciones en otros países sobre cómo instaurar este modelo, pero en España de momento no ha sido posible", explica Pierre, quien reconoce que la posibilidad de que el conflicto laboral escale hasta el Tribunal Supremo sería una fuerte amenaza. "Si esto llegase al Supremo y nos obligara a contratar a los repartidores, sería una muy buena faena. Nos adaptaríamos, cambiaríamos radicalmente el perfil del mensajero. Pero espero que esto nunca ocurra".

Una prueba de que el frente laboral es uno de los mayores dolores de cabeza para la 'startup' es que acaba de crear un Departamento de Políticas Públicas, al frente del que estará el cofundador Sacha Michaud. Es, en definitiva, una iniciativa de 'lobby' similar a la creada en su momento por Uber o Airbnb para intentar convencer a las instituciones públicas que el modelo de la empresa se ajusta a la legislación actual.

Dentro de este giro de estrategia, Glovo también estrenará su propio espacio de cocinas para que los restaurantes puedan desarrollar su negocio de entregas. Es exactamente la misma estrategia que está siguiendo Deliveroo con sus 'cocinas fantasma'. El objetivo para ambas es aumentar el negocio controlando mucho mejor todo el frente logístico: más actividad, menos coste, más margen.

Y eso es justo lo que necesita Glovo, cuyas expectativas de ingresos para 2018 están por debajo de lo anunciado meses atrás. La 'startup' cuenta con cerrar este año con 80 millones de facturación, por debajo de los 90-100 millones que había anunciado. La firma cerrará este ejercicio con 800 empleados en plantilla, 2,5 millones de usuarios únicos de su servicio, acuerdos con más de 10.000 establecimientos y una 'flota' de 21.000 repartidores autónomos. Hoy en día está presente en 75 ciudades de 20 países. Su plan para 2019 es ambicioso: quiere duplicar el número de establecimientos a 20.000, subir a 8,5 millones de usuarios, 70.000 repartidores y 1.200 empleados. El papel, de momento, lo aguanta todo pero los 12 próximos meses serán cruciales para convertir las expectativas en realidad.

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