fallecido a los 65 años de edad

Paul Allen, el genio que revolucionó tu ordenador a la sombra de Bill Gates

Paul Allen vivió a la sombra de Bill Gates, pero su imperio económico, deportivo, empresarial y filantrópico tuvo luz propia. Esta es la historia de una de las personas clave de la historia informática

Foto: Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Vivir a la sombra de los grandes genios nunca ha sido fácil, pero algunos lo llevaron bien e incluso llegaron a asumir un protagonismo propio. Es el caso de Paul Allen, el cofundador de Microsoft, fallecido hoy a los 65 años víctima de un cáncer.

Lo cierto es que la amistad entre Allen y Bill Gates no fue precisamente tardía. Se conocieron en plena adolescencia: Allen tenía 14 años y Gates 12, y ambos estudiaban en Lakeside School, una escuela privada ubicada en Seattle. Su contacto llegó porque a los dos les entusiasmaban los ordenadores, que en aquellos años no gozaban, ni en sueños, de la popularidad que tienen a día de hoy.

Así se gestó el éxito de Microsoft

Sus trayectorias se separaron durante un cortísimo tiempo. Paul Allen se fue a estudiar a la Universidad Estatal de Washington, pero a los dos años la dejó para unirse de nuevo a Bill Gates. En este caso, para diseñar y desarrollar software para ordenadores. Ambos fundaron Microsoft en 1973 y ganaron cierta fama desarrollando sistemas operativos. Entre sus clientes, un tal Steve Jobs, que les pidió una versión del sistema Basic para el nuevo Macintosh. Sin saberlo, se estaba fraguando una de las mayores enemistades de la historia de la industria tecnológica.

El boom de Microsoft llegó con un contrato millonario: el que les pagó IBM por el sistema operativo a medida que hicieron para sus ordenadores personales. En apenas unos años, los jóvenes que se habían conocido como dos adolescentes interesados en los ordenadores habían creado el germen de una empresa multimillonaria.

La carrera de Allen se truncó repentinamente en 1983, cuando le diagnosticaron la enfermedad de Hodgkin y tuvo que abandonar la compañía. Precisamente se fue en un momento clave: dos años más tarde, en 1985, Microsoft creó el sistema operativo Windows, en cuyo desarrollo ya había trabajado previamente Allen, y que a la postre se convertiría en el más usado de todo el mundo.

Paul Allen fue clave en el éxito de Microsoft y en sus eternas batallas contra Apple

A su vuelta, en 1990, Allen se encontró con varios bombazos: en primer lugar, Bill Gates ya se había convertido en la persona más rica de todo el universo; en segundo, su cofundador y Steve Jobs ya se habían enzarzado en una discusión eterna, ya que Apple acusaba a Microsoft de haber plagiado su sistema operativo en el desarrollo de Windows y los PC que vendía la compañía. Allen jugó un papel fundamental en todas aquellas peleas, que se hicieron claramente públicas, pero de todos modos el destino ya estaba escrito: Microsoft ya se había convertido en la empresa más importante de la historia de la informática, sobre todo a nivel doméstico, llevando los ordenadores personales de uso sencillo a casi todas las casas del mundo.

A partir de entonces, Paul Allen ocupó una posición estratégica dentro de Microsoft, sobre todo intentando que la compañía, asediada posteriormente por la innovación y popularidad de Apple, no perdiese demasiada comba en el mercado. Lo cierto es que los sistemas operativos desarrollados por la compañía de Steve Jobs han crecido exponencialmente en popularidad, pero Microsoft ha conseguido mantener el tipo.

En septiembre de 2000, Allen abandonó (casi) definitivamente Microsoft, ya que posteriormente actuaría como consejero externo y estratégico. Hasta su muerte, este martes, el cofundador de Microsoft mantuvo un perfil público bajo debido, sobre todo, a su enfermedad.

Foto: Reuters/Anthony P. Bolante.
Foto: Reuters/Anthony P. Bolante.

Una fortuna de 21.700 millones de dólares

Paul Allen siempre se mantuvo a la sombra de Bill Gates, también en el aspecto económico, pero ha muerto como el millonario que ha sido desde hace varios años. Según la revista Forbes, su fortuna estaría estimada en cerca de 21.700 millones de dólares, lo que lo situó como la cuadragésima persona más rica del mundo.

La fortuna de Allen se debe principalmente a dos factores. En primer lugar, las participaciones de Microsoft, ya que en 2000 vendió 68 millones de acciones, y a día de hoy aún mantenía otros 138 millones. En segundo lugar, a la creación de Vulcan Ventures, el fondo de capital riesgo con el que entró en el accionariado de otras 140 empresas, tales como Dreamworks o Metricom, que le devolvieron cuantiosos beneficios.

Allen festejando la Super Bowl que sus Seattle Seahawks ganaron a los Denver Broncos. Foto: Robert Deutsch.
Allen festejando la Super Bowl que sus Seattle Seahawks ganaron a los Denver Broncos. Foto: Robert Deutsch.

Con su dinero, Allen se dedicó básicamente a tres cosas: invertir en otras empresas, apoyar causas filantrópicas y su actividad favorita: invertir en deportes. El cofundador de Microsoft era dueño de un equipo de fútbol americano profesional, los Seahawks de Seattle; de uno de baloncesto, los Trail Blazers de Portland; y propietario parcial de uno de fútbol, los Sounders de Seattle.

Su labor filantrópica incluye la creación de organizaciones dedicadas a la investigación como el Instituto Allen por la Ciencia del Cerebro, el Instituto para la Inteligencia Artificial y el Instituto de Ciencia Celular

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