un 'speed dating' con el teléfono de google

Tres cosas que te enamorarán del Pixel 3 XL y dos que te harán dudar del flechazo

El Pixel 3XL y su hermano pequeño suponen una evolución en aspectos como la cámara y la pantalla pero también hay ciertos aspectos mejorables como el 'notch' o el precio

Foto: El Pixel 3 XL. (M. Mcloughlin)
El Pixel 3 XL. (M. Mcloughlin)

Ha sido el secreto peor guardado de todos los tiempos. Al menos, en la historia de Google. Los mentideros especializados han sido un hervidero de 'tecnomarujos' y correividiles en las últimas semanas. Se han dedicado a desnudar todas y cada una de las novedades del Pixel 3 y el Pixel 3 XL, que han llegado al día de su presentación en cueros. Como la gran G le trajo al mundo. Sin nada que enseñar y dejar al público allí presente boquiabierto. Sin embargo, a pesar de que el efecto sorpresa ha sido una suerte de pólvora mojada, el erotismo de este terminal no se ha reducido ni un ápice. No te habrá dejado pasmado, pero es probable que muchos, incluso tú, lo estén mirando con deseo.

Tras el evento celebrado este martes en Londres, en Teknautas hemos tenido la oportunidad de meter mano a ambos terminales. Una especie de 'speed dating'. Si fuese un programa de 'First Dates', diría encantando al bueno de Carlos Sobera que quiero una segunda cita con el cacharro. No ha sido un flechazo. Pero hay tres cosas que me han enamorado. Pero no lancemos campanas al vuelo. Que también hay alguna que otra cosita que me siembra dudas sobre el futuro de nuestra relación. 'Alegre, pero no mucho', que dirían en el 'argot' del excéntrico programa de citas a ciegas. Aquí van mis primeras impresiones sobre el Pixel 3 y Pixel 3 XL para ir abriendo boca antes de la prueba en profundidad.

Cámaras: menudos ojitos me traes

La cámara del Pixel 3 y el Pixel 3 XL. (M. MC)
La cámara del Pixel 3 y el Pixel 3 XL. (M. MC)

A priori, tener una sola cámara en la parte trasera, con los tiempos que corren, puede parecer poco. Pero no en el caso de Google. Ya lo demostró el año pasado, con un sensor que muchos compararon (incluso yo) con el del iPhone Xs. Hay quien lo daba por ganador. Ahora lo ha actualizado y mejorado con lo que mejor sabe hacer. Con lo que no se ve. Con el software. La cámara del Pixel 3 y el Pixel 3 XL (no discrimina en función del tamaño del terminal) incluye varias novedades. Obviamente ha mejorado el 'modo retrato'.

En las pruebas que hemos realizado en el recinto (donde la iluminación no era la mejor) hemos observado avances en el color y la captación de detalles. Pero también en el procesamiento. Destacar, además de esto, tres aspectos clave. Primero, el 'motion focus'. Cuando seleccionas un punto para enfocar, da igual que muevas la cámara. Será capaz de mantener ese objeto como punto principal del encuadre.

El nuevo sensor ha sido acompañado por mejoras de 'software' que hacen olvidar las cámaras duales

Segundo, el 'super res zoom'. Se trata de una solución para paliar la ausencia de un segundo sensor en forma de telefoto. Este algoritmo es capaz de añadir la información que se pierde en la imagen al introducir aumentos de forma digital. Los resultados son bastante notables, aunque hay que compararlos más en profundidad. La lógica sería similar al de un algoritmo de reescalado en una tele 4K. No hay que olvidar que en ese caso, la 'smart TV', cuando quiere mejorar un vídeo en Ful HD se tiene que inventar 3 de cada 4 píxeles para adaptarlo al nuevo formato.

Vista del Pixel 3 XL. (M.Mcloughlin)
Vista del Pixel 3 XL. (M.Mcloughlin)

El tercero, y quizás el más importante, la doble cámara frontal. Han incorporado un gran angular. Esto permite fotos grupales de hasta 97 grados de amplitud. Te permite adaptarlo al encuadre sin sufrir ninguna distorsión típica del llamado 'ojo de pez'. Como anotación final, la función 'top shot'. Parecido al 'Live Photos' del iPhone, con la diferencia que te sugiere, gracias a la Inteligencia Artificial, la mejor toma.

Una pantalla como OLED manda

Hace un año se consumaba el naufragio. El Pixel 2 XL, que tanto prometía, tropezaba con un mal calibrado de pantalla. Cuando lo ponías al lado de otro terminal de gama alta, los fallos evidentes saltaban a la lista. Hasta el común de los mortales, ese que no exige demasiado a su móvil, se percataba de cómo faltaba chicha al brillo, pero especialmente al color, que es uno de los fuertes de este tipo de pantalla. Los ángulos de visión, algo destacable también de esta tecnología, dejaban que desear: en cuanto inclinabas el teléfono, el panel se teñía de azul de una manera inusitada. Algo que enturbió las valoraciones de uno de los mejores móviles Android del año.

No han tropezado dos veces en la misma piedra. Y menos mal. Ahora lucen una pantalla como OLED manda. Se ve brillante y colorida en las pruebas que hemos podido hacer, sin imágenes desgastadas ni problemas cuando cambias el punto de vista. En el caso del modelo de mayor tamaño tenemos resolución QHD+ en sus 6,3 pulgadas. En el Pixel 3, sus 5,5 pulgadas se tienen que conformar con resolución Full HD+. Sea como sea, esta vez parece que el debate no estará, ni mucho menos, en la pantalla.

Cargador y asistente a la vez

El Pixel 3 XL sobre la base inalámbrica de carga. (M. Mcloughlin)
El Pixel 3 XL sobre la base inalámbrica de carga. (M. Mcloughlin)

Podríamos hablar de la experiencia Google. De lo bien y fluido que se siente desde el primer momento Android en este terminal que, no olvidemos, está hecho a medida del sistema operativo. Pero no. El tercer gran argumento del Pixel 3 XL y el Pixel 3 es su acompañante. El Pixel Stand. Se trata de un cargador inalámbrico con alma de asistente. Además de ofrecer carga rápida sin ningún tipo de cable, te permite utilizar tu móvil como una versión 'desnatada' de Google Home.

Así de esta manera puedes controlar, gracias a Assistant, las luces conectadas de tu casa, programas alarmas o utilizar el teléfono como marco de fotos digitales mientras está en dicha peana. Por otra parte, se integra con el resto de aparatos de tu casa, especialmente con Nest, pudiendo utilizar el móvil como vídeoportero de tu timbre conectado.

Google no quería un simple cargador inalámbrico y por eso le ha dotado de funciones de control remoto

La guinda de este pastel es la siguiente: si eres de los que cargas el teléfono en la mesilla de noche, podrás programas gracias al Pixel Station para que unos minutos antes de sonar la alarma para despertarte el móvil se vaya iluminando poco a poco para que te saque del sueño profundo. Eso sí, esto suena muy bien pero hay que adquirirlo aparte. 69 euros.

La inclusión de carga inalámbrica ha obligado a eliminar el aluminio pulido de la parte trasera. Y lo cierto que es lo mejor que le podía pasar. Ha ganado enteros, elegancia y agarre sin perder el característico diseño que lleva dos generaciones puliendo y trabajando. Ahora es toda la espalda es de cristal, aunque la parte inferior, la que está en contacto con la mano tiene un acabado mate.

Vaya 'ceja' poblada

Pixel 3 XL y Pixel 3 (M. Mcloughlin)
Pixel 3 XL y Pixel 3 (M. Mcloughlin)

Se sabía que el Pixel 3 XL iba a tener 'notch'. Las filtraciones dejaban ver un mordisco demasiado exagerado a la pantalla en la parte superior, Tal era la sorpresa que incluso hubo quien se pensaba que era una jugarreta de Google. Pero no. Hay ceja. Es imposible no verla. Poblada. Muy poblada.

El problema es que cuesta encontrarle justificación. Además de las dos cámaras y el altavoz contiene poco más. Si a eso le sumamos que el marco inferior tampoco es que digamos muy fino pues le resta atractivo.

Pixel 3 de 5,5 pulgadas. (M. Mcloughlin)
Pixel 3 de 5,5 pulgadas. (M. Mcloughlin)

Esto hará que muchos se acaben fijando en el modelo de menor tamaño, que tampoco es una maravilla, ya que los bordes tampoco son los de una pantalla infinita. "El patito feo se ha convertido en el cisne", me comentaba una colega del gremio, en referencia a esto. Y es que hay que decir que el Pixel 3 XL ha estilizado su figura y ha mejorado su trasera, pero en la frontal podían haber estado más finos.

Una relación cara

La familia Pixel 3. (M. Mcloughlin)
La familia Pixel 3. (M. Mcloughlin)

Me acuerdo cuando los Nexus eran teléfonos con precios muy competitivos. Pero los tiempos cambiaron y Google enterró esa marca para sustituirla por la de los Pixel. En esta ocasión llegará a España tanto el modelo XL como el estándar. Solo en una versión, la de 64 GB. El Pixel 3 costará de partida 849 euros. El XL cien euros. 949. Casi nada. Una relación muy cara. No tanto como la del iPhone Xs, pero si es una pareja de baile de muchos quilates.

El problema es que la marca se está asociando únicamente con la alta gama. También es de justicia que los teléfonos asequibles con Android puro (o casi) lo tiene cubierto con Motorola, Xiaomi y OnePlus (a diferentes niveles). Lo cierto es que el encaje del Pixel, un Android sin aditivos de la más alta clase, se sostiene sobre . El problema es que la competición es simplemente brutal. Y todavía no han llegado otros como el Mate 20, el OP 6T, el iPhone Xr o el Mi Mix 3. La competencia es voraz.

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