¿te animas a probarlo?

¿Qué demonios es Mastodon y por qué todo el mundo está hablando de ello?

Este nuevo servicio ha aparecido en los últimos meses como el gran rival de Twitter. Pero es mucho más que un simple competidor de la red del pajarito

Foto: Foto: mastodon.social.
Foto: mastodon.social.

Si te has conectado a internet en las últimas 24 horas, lo habrás visto: furor por Mastodon, una especie de nuevo Twitter al que, de repente, miles de usuarios españoles se han decidido apuntar. Pero ¿qué es en realidad Mastodon? ¿Y por qué se están dando de alta ahora miles de usuarios? ¿Merece la pena probarlo? Mastodon es el Twitter libre y descentralizado, donde nadie coge más datos tuyos que la dirección de correo y una contraseña. Hay que poner énfasis en el término 'descentralización', pues es la palabra clave de la nueva revolución que vive internet, capitaneada por el padre de la World Wide Web, Tim Berners-Lee. Y un montón de 'hackers', activistas, periodistas, artistas o anarquistas, hartos del control de las corporaciones, se han sumado a la lucha.

Que los usuarios recuperen el control de sus datos y de su experiencia de internet es hoy el objetivo de las mentes más preclaras de la red, y Mastodon es su joya de la corona. Un servicio nacido en 2016, con dos millones de personas registradas y un buen ambiente que ya quisiera para sí Twitter.

La clave es que no hay algoritmos que decidan qué debemos ver, ni publicidad, ni 'trolls', ni redes de bots, ni 'haters' ni una gran empresa controlándolo todo. Aparte de esto, que agradecen los tranquilos habitantes de Mastodon, se parece mucho a Twitter, tanto en funcionamiento como en su entorno gráfico, clavado a la aplicación TweetDeck. La gran diferencia: que a los tuits se les llama 'toots' y que el máximo de caracteres de un 'toot' son 500.

Esta red se estructura en servidores descentralizados, llamados 'instancias', ahora mismo unos 1.500 repartidos por todo el mundo. Los mantienen los propios usuarios, bien poniendo el dinero de su bolsillo, bien con donaciones de simpatizantes. Solo hay un servidor pagado por una empresa, la japonesa Pawoo.net, que aglutina una cuarta parte de todos los usuarios, ya que Mastodon tiene mucho éxito en Japón. El segundo servidor más poblado es mastodon.social, con 240.000 personas, propiedad del inventor de la red del elefante, Eugen Rochko.

Esta estructura de instancias hace de Mastodon un pequeño reino feudal, donde cada 'castillo' interactúa con los que quiere y tiene sus propias normas, incluida la posibilidad de expulsar a quien le parezca. Las instancias son temáticas: las hay pornográficas, dedicadas a la ciencia, al arte, al anarquismo, etc. En una docena se habla español y son las recomendadas para entrar por primera vez.

Cada usuario puede registrarse en la instancia que prefiera, aportando su dirección de correo y una contraseña. No se le pedirá ni se le cogerá ningún otro dato personal. Una vez dentro, la estructura federada permite que pueda hablar con los usuarios del resto de instancias, siempre que la suya está conectada con ellas, que es lo más usual.

Aquí puede verse la subida de 'toots' y de usuarios el 1 de octubre en mastodon.social.
Aquí puede verse la subida de 'toots' y de usuarios el 1 de octubre en mastodon.social.

La descentralización permite que se puedan atajar muy rápidamente tanto la censura como los ataques a la red. En el último, ayer 1 de octubre, diversos 'trolls' españoles organizados se registraron en masa en mastodon.social, intentando colapsar el servidor y mandando mensajes insultantes a su creador. No era porque, de repente, miles de usuarios decidieran dejar Twitter para pasarse a este servicio. En realidad, se trataba de un 'ataque troll'. Mastodon.social cerró rápidamente el registro de nuevas cuentas. El resto de instancias afectadas eliminó las cuentas 'troll'. Al no haber necesidad de que una autoridad central tomase las decisiones, se agilizó el proceso, ya de por sí dinámico, gracias a que cada propietario de cada instancia participaba en la defensa, quedando todo en una anécdota.

No está solo

Mastodon forma parte del llamado Fediverso, una miríada de servicios también libres, descentralizados y federados que vienen a sustituir a las viejas redes sociales censuradoras y devoradoras de nuestros datos: Peertube es el nuevo YouTube; PixelFed, el nuevo Instagram; Funkwhale, el nuevo Spotify, o Plume sustituye a servicios de blogs como Medium o Blogger.

Mapa con todos los servicios del Fediverso.
Mapa con todos los servicios del Fediverso.

Detrás de este tinglado cada vez más serio está Tim Berners-Lee, quien trabaja en una versión descentralizada de la web llamada Solid, pensada para "recuperar el poder de las fuerzas que se han beneficiado de la centralización de la web".

Tim Berners-Lee. (EFE)
Tim Berners-Lee. (EFE)

Berners-Lee se acaba de tomar unas vacaciones sabáticas de su trabajo en el Massachusetts Institute of Technology para dedicarse a este proyecto, que describe en su blog: "Es una plataforma que utiliza la web existente, da a cada usuario la posibilidad de decidir dónde serán guardados sus datos y qué personas o grupos podrán acceder a ellos y con qué aplicaciones".

La preocupación por un uso ético y respetuoso de los datos personales es el motor de esta nueva vuelta de tuerca de internet, que el Word Wide Web Consortium, cuyo fundador y director es Berners-Lee, lleva tiempo animando con la creación de los protocolos informáticos que han hecho posibles los diferentes servicios libres y descentralizados del Fediverso, de los cuales hoy empiezan e recogerse los frutos.

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