las claves del balón 'indestructible'

Hemos preguntado a Mikasa por qué son tan duros sus balones: y ya sabemos su secreto

Durante años el Mikasa FT-5 conquistó todos los campos de fútbol de tierra y nadie se atrevía a despejar uno de esos balones. Pero ¿qué tenían para ser tan sumamente duros?

Foto: Balón Mikasa FT-5 en un campo de tierra. (Foto: Mikasa)
Balón Mikasa FT-5 en un campo de tierra. (Foto: Mikasa)

Si has jugado al fútbol desde los años 70-80 en adelante, seguro que tienes algún recuerdo del Mikasa FT-5. Todos hemos probado, y sufrido, ese balón rodeado de triángulos negros que aguantaba mejor que ninguno en los campos de tierra, que daba hasta miedo cabecearlo o controlarlo por la dureza con que le caracterizaba y que acabó por volverse una especie de leyenda sobrepasando a generación tras generación.

Tan famoso ha sido durante décadas este modelo que se ha convertido en un símbolo del fútbol 'amateur', duro, rocoso y de pocos recursos. Con los años incluso se quedó la idea de los Mikasa como vara de medir la durabilidad de un balón. Seguro que has escuchado comentarios como "esto con un balón Mikasa no lo hacías" o "esto es peor que un balonazo de un Mikasa". Pero, ¿cuánto de verdad hay en esto? ¿Por qué era tan duro?

Por desgracia, no existe ningún 'ranking' para conocer los balones más duros y resistentes de la historia, ni una serie de parámetros que nos puedan ayudar a saber si efectivamente este esférico es el más duro de todos los que se han fabricado o si era más una leyenda popular. Pero lo que sí hemos podido conocer con más certeza es qué le hacía (y le hace) ser tan duro y aguantar en terrenos desfavorables en los que el resto de pelotas no aguantaban ni cinco partidos.

Jugadores con un Mikasa FT-5. (Foto: @IAmTheGafe)
Jugadores con un Mikasa FT-5. (Foto: @IAmTheGafe)

Para conocerlo de primera mano, desde Teknautas hemos preguntado a los propios fabricantes de estos balones: Mikasa Corporation. Esta compañía japonesa afincada en Hiroshima (y acusada de maltratar a sus trabajadores en las fábricas que tiene en Tailandia en 2006), es muy conocida en nuestro país por este FT-5, pero lleva desde 1917 fabricando todo tipo de productos plásticos y en los 60 se especializó en pelotas para todo tipo de deportes. Desde fútbol a waterpolo, pasando por baloncesto, balonmano o voleibol. Del último de ellos es incluso proveedor oficial de la mayoría de competiciones a nivel mundial.

El secreto, el devanado de nailon

Desde Mikasa aseguran que no pueden desvelar muchos de los detalles del FT-5, pues su fabricación, sobre todo su resistente parte exterior, se crea bajo la patente de la marca 'MikasaHyde', un cuero especial creado por la empresa que usan en casi todos sus balones y cuya composición es confidencial. Sin embargo, sí explican que el secreto de su interior (y por tanto de su dureza) está en el devanado de nailon.

Un material que, como se ve en el video que dejamos a continuación, la compañía usa en la mayoría de sus productos. "El balón tiene en su interior varias capas de devanado de nailon enrolladas en diferentes direcciones, de esa manera se consigue una superficie externa de gran dureza", explican desde Mikasa.

Es decir, bajo su ya de por sí dura superficie, este balón nacido en los años 70 cuenta con una maraña de fibras de nailon entrecruzadas que protegen la cámara, dan al balón ese toque tan duro que le caracteriza y evita cualquier tipo de deformación o pinchazo que, por otro lado, podría ayudar al futbolista. Esta técnica, que se utiliza hasta para crear rodilleras o tobilleras, también da una pista que nos lleva a pensar en un parecido más que razonable.

Mientras en el fútbol es complicado ver esta composición, otras marcas como Spalding utilizan el devanado para sus balones de baloncesto. Unas pelotas, las de 'basket', que por su naturaleza y las características de ese deporte suelen ser mucho más duras y mantienen la forma original en todo momento, justo como el FT-5.

Técnica utilizada por Spalding. La parte [3] es el devanado de nailon. (Foto: Spalding)
Técnica utilizada por Spalding. La parte [3] es el devanado de nailon. (Foto: Spalding)

Producido, como confiesan, para terrenos difíciles, su exterior de cuero, sin almohadillas ni tela, y su cierre con técnicas de termosellado terminan por completar su especial diseño. Que costaba controlar y golpear el balón, lo tenían claro desde el principio, pero sus prioridades eran otras. Y aún, aseguran, les sigue funcionando esta formula casi 50 años después. "Producimos alrededor de 300.000 balones FT-5 al año y se siguen vendiendo bien en todo el mundo, aunque funcionan mejor en países que tienen condiciones de terreno más duras como los países de América del Sur, Medio Oriente, África y Asia principalmente". En España se sigue vendiendo y puedes conseguirlo por unos 30 euros.

El "balón irrompible" (como algunos lo denominan) ha encontrado su mayor problema en los mercados más avanzados, como el europeo. Y no es otro que la mejora de los campos con el césped artificial. "En los últimos años, debido a que el campo de fútbol se está convirtiendo cada vez más en un terreno más suave, como el de césped, los balones se fabrican con una superficie más suave", explican desde la marca mientras defienden el modelo. "Sin embargo, el FT-5 sigue la tradición del balón de larga duración, independientemente de las condiciones del terreno".

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