el ayuntamiento proyecta 13 nuevos carriles bici

¿Usas servicios de bicis compartidas? En Barcelona ya no podrás ir por la acera

A partir de ahora los ciclistas sólo podrán circular por la calzada o el carril bici, salvo que la acera mida más de 5 metros de ancho y haya 3 metros de espacio libre

Foto: Dos turistas aparcan la bicicleta en la acera en Barcelona (EFE)
Dos turistas aparcan la bicicleta en la acera en Barcelona (EFE)

El Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado que las bicicletas no podrán circular por la acera a partir de 2019, dando por terminada la moratoria que permitía hacerlo en carriles de 4,75 metros de ancho. Lo hace una vez consolidada su apuesta por la red de carriles bici, según ha explicado el teniente alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz, en una rueda de prensa. La medida afecta a cualquier ciudadano subido a dos ruedas, pero supone también una traba más a los servicios de bicis compartidas, incluido el municipal Bicing.

A partir de ahora los ciclistas sólo podrán tomar la calzada o la vía reservada para bicicletas, salvo que la acera mida más de 5 metros de ancho y haya 3 metros de espacio libre. También se podrá circular por aceras superiores a 4,75 metros y 3 metros de espacio entre las 22:00 y las 7:00 horas o "cuando el carril bici esté situado en la acera, circulando a un máximo de 10 kilómetros por hora".

La representante del Consistorio justifica la decisión bajo el pretexto de que "Barcelona está al nivel de otras ciudades europeas en relación con la infraestructura ciclista" después de instalar 22 nuevos carriles bici en 2018, ampliando la red hasta alcanzar los 200 kilómetros. No en vano, prevén ejecutar 13 carriles más "para facilitar el uso de la bicicleta en la ciudad".

La otra cara de la moneda son los sistemas de bicicletas compartidas que pueden solictarse a través de aplicaciones móviles. Colau intentó frenar su llegada a la ciudad condal hasta la elaboración de una normativa que regulara la 'movilidad colaborativa', pero finalmente se rindió a la marca danesa Donkey Republic, que desde principios de año comparte cuota con el sistema público Bicing, aunque no sin trabas administrativas.

Bicis de Donkey Bikes pinchadas en Barcelona (Analía Plaza)
Bicis de Donkey Bikes pinchadas en Barcelona (Analía Plaza)

Su implantación no fue bien recibida por gran parte de las asociaciones vecinales, para las cuales el uso de parkings públicos como base se traduce en hacer negocio a costa de robar espacio. Y no tardaron en aparecer bicis naranjas con las ruedas pinchadas por toda la ciudad como parte de una acción reivindicada por la organización juvenil independentista Arran. "Son acciones intencionadas sólo para joder", lamentaba entonces Allard Kaverkamp, responsable de Donkey Bikes en Barcelona.

Lo cierto es que la regulación de la movilidad compartida sigue siendo una quimera, y mientras el Ayuntamiento se debate entre un sistema de licencias o una modificación de la ordenanza municipal, cada vez más empresas llegan a la capital: además de las dos de bicis, en la actualidad operan cinco de motos, seis de coches particulares... y no tardará en llegar el patinete electrico. Por el momento ha lanzado un órdago en forma de obstáculo físico.

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