robonity ha sido alabada por la otan

Esta 'startup' de Almería ha creado una de las mejores tecnologías militares del mundo

Ramón González, antes investigador en el MIT, ha presentado a la Alianza del Norte su algoritmo para guiar a los convoyes militares por zonas de conflicto minimizando los riesgos

Foto: Robonity ha sido elegida por la OTAN como una de las empresas con un proyecto más innovador (Ramón González)
Robonity ha sido elegida por la OTAN como una de las empresas con un proyecto más innovador (Ramón González)

No siempre el camino más rápido para llegar de un punto a otro es una simple línea recta. Si en lugar de tratarse en un espacio apacible y conocido, el desplazamiento se produce en un territorio en plena guerra, la máxima se diluye como un azucarillo. Y es ahí donde entra en juego la idea de Robonity, una ‘startup’ almeriense reconocida por la OTAN como uno de los diez proyectos militares más innovadores y prometedores del momento.

"Por un lado, hemos utilizado técnicas de inteligencia artificial", explica el fundador y CEO de Robonity, Ramón González, a Teknautas. "Imaginemos que tenemos una secuencia de imágenes captada por una serie de cámaras de una ciudad. Automáticamente, procesamos esas imágenes y detectamos el nivel de peligro que hay en las calles en las que están instaladas esas cámaras, utilizando estos algoritmos", detalla este ingeniero especializado en robótica y visión artificial.

Con esta propuesta, Robonity acudió al NATO Innovation Challengue de 2018, en el que la Alianza del Atlántico planteaba como problema el despliegue de un convoy militar en una ciudad en conflicto. Y el proyecto parece haber convencido: la idea de González ha sido destacada en la final celebrada en París como una de las diez más innovadoras del más de medio centenar que fueron presentadas a comienzos de año.

Si la OTAN valoraba cuestiones como la utilidad, el grado de innovación o la viabilidad de los proyectos, en Robonity fueron un paso más allá y llegaron a implementar su idea, desarrollaron el ‘software’ que podría guiar a los convoyes militares de la OTAN por zonas en conflicto a golpe de algoritmo.

"Lo que hacemos con nuestro algoritmo de planificación de rutas es considerar varias restricciones, varios índices para generar cuál es el camino más fiable", detalla González. Así, el primero de esos índices no sería otro que la seguridad, analizada a partir de esas imágenes captadas en los posibles trayectos y en las que el ‘deep learning’ tendrá que detectar los posibles riesgos.

Además, factores como la distancia (inclinándose siempre por la más corta) o el confort del trayecto también son tenidos en cuenta por la inteligencia artificial de padre español. “Cuando nosotros desplegamos un convoy de ayuda humanitaria, por ejemplo, se involucra a grandes camiones y lo ideal es que la ruta sea lo más plana posible, puesto que si tiene muchos baches o incluye terrenos accidentados, entorpece mucho el movimiento de esos vehículos”, aclara el responsable del proyecto.

A partir de la información analizada por la inteligencia artificial, el ‘software’ desarrollado por Robonity crea un mapa de la zona en el que no solo se indica cuál es el nivel de peligro en cada una de las áreas, sino que además genera directamente la ruta óptima para que el convoy vaya de un punto a otro.

Hasta ahora, la toma de decisiones en lo relativo a la ruta que debe seguir un convoy militar se basa en la información que manejan los servicios de inteligencia de cada ejército en base al análisis de imágenes satélite. “El problema es que se usan datos muy heterogéneos: el oficial al mando utiliza datos de satélite numéricos, información de su servicio de inteligencia que es alfanumérica, etc”, desgrana González. “Nosotros combinamos todas esas fuentes de información, sumamos el riesgo detectado por el algoritmo y lo unificamos todo: damos mayor rigurosidad a la toma de decisiones, más velocidad y mayor confianza”, sentencia.

Robótica ‘made in MIT’

Todo eso lo han conseguido en un tiempo récord. No en vano, Robonity nació en octubre del pasado año y fue en marzo cuando la OTAN convocó su nueva edición del Innovation Challenge. “Ahí estuvimos trabajando para presentar inicialmente un documento muy pequeñito con una idea de esa metodología con la que solucionar el problema. Eso nos llevó aproximadamente un mes”, rememora González. Una vez seleccionados, Robonity pasó a la acción desarrollando, en un plazo de dos meses, su sistema de ‘deep learning’. “Somos muy jóvenes, nuestro presupuesto es prácticamente cero y hemos estado compitiendo con empresas de millones de euros y de muchos trabajadores”, narra su fundador.

No obstante, este no es el primer proyecto de peso al que se ha enfrentado González, y ni siquiera se trata de la primera ocasión en la que trabajaba con la OTAN en mente. De hecho, durante los tres años previos a la fundación de Robonity, el ingeniero trabajó como investigador en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en el campo de la robótica donde, entre otras cosas, desarrolló proyectos para la NASA o la propia Alianza del Atlántico Norte.

Ramón González, durante la presentación de su proyecto ante el jurado de la OTAN (Cedida)
Ramón González, durante la presentación de su proyecto ante el jurado de la OTAN (Cedida)

En concreto, el padre de Robonity trabajó para la OTAN a través del Ejército estadounidense en un proyecto de dos años de duración y relacionado también con el transporte militar. “Hay un ‘software’ en el mundo OTAN que se usa para simular el comportamiento que tendría un vehículo militar en un tipo de terreno determinado”, explica González. No obstante, tal y como cuenta el CEO de Robonity, los modelos matemáticos a los que recurre ese ‘software’ son de los años 70 y han quedado obsoletos, por lo que su papel desde el MIT fue darle un lavado de cara “incluyendo nuevos modelos matemáticos”.

Ahora, y tras ser seleccionado como uno de los 10 proyectos más innovadores por la propia alianza, Robonity espera a que la OTAN o el ejército de algún país apuesten por su sistema para guiar a sus convoyes militares y humanitarios. Todo, con una filosofía clara: que la inteligencia artificial sirva para ayudar, a pesar de las voces más pesimistas que advierten de sus riesgos. “Hay gente que la utilizará para hacer el mal, pero en un altísimo porcentaje, en el 99 % de los casos diría yo, se va a utilizar para hacer el bien”, sentencia.

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