En un Cabify por las calles de Madrid: "¿Me tocará a mí?"
  1. Tecnología

En un Cabify por las calles de Madrid: "¿Me tocará a mí?"

En el segundo día de la huelga de taxistas, la estación de Atocha amanece tranquila. La siempre abarrotada parada de estos vehículos hoy está totalmente vacía,

En el segundo día de la huelga de taxistas, la estación de Atocha amanece tranquila. La siempre abarrotada parada de estos vehículos hoy está totalmente vacía, ni siquiera se divisan piquetes, ya que el colectivo ha centrado toda su fuerza en paralizar la Castellana, a la altura del Ministerio de Fomento.

Fuera de la estación, decidimos dirigirnos al punto más colapsado y lo hacemos en un coche de Cabify, una de las plataformas contra las que lucha el propio taxi. A pesar de estar en periodo de ‘alta demanda’ (nos cobran un extra de 1,65 euros por el trayecto, cuyo precio total llega a los 10), el coche, conducido por Alfonso, un hombre canoso y educado, no tarda en llegar.

Desde el primer momento, nos avisa de que nos será imposible llegar al ministerio a bordo de su coche, pero nos acercará lo máximo posible. El viaje, de unos 10 minutos por la Castellana en un día de verano normal, se convierte en un circuito lleno de vericuetos para evitar el colapso y a los huelguistas.

Alfonso lleva poco trabajando para la compañía y su tranquilidad al hablar contrasta con la tensión que muestran sus ojos. Es educado y evita criticar tanto a los taxistas como a las VTC, pero cada vez que nos cruzamos con alguno de los primeros (no todos están parados en la Castellana), deja de hablar y lo sigue con la mirada.

Después de unos 15 minutos, llegamos al puente que cruza la zona de Nuevos Ministerios, cerrada por cientos de taxis. Es nuestro destino. Alfonso para el coche y justo le pasan dos taxis dándole las luces. Aunque, como confiesa, hoy el día está mucho más tranquilo, el choque no cesa y él no es muy optimista al respecto. “Creo que el Gobierno lo tiene casi imposible para encontrar una solución a esto”, concluye.