será útil para el 90% de los usuarios

Batería eterna a precio imbatible: probamos el Xiaomi que ofrece más por menos

La apuesta de la marca china por la gama media es sólida, pero la cámara no es tan buena como la pintan y el sistema tiene algún que otro error

Cuesta seguir el ritmo de los lanzamientos de Xiaomi. Para cuando nos prestan un terminal de prueba, las filtraciones sobre cómo será su sucesor ya son habituales. Y el amplio catálogo de la marca, sobre todo en China, también confunde a los consumidores, que tienen dificultad para averiguar cuál es el teléfono que más les conviene entre varios con características similares.

No obstante, el Redmi Note 5 se perfila como el peso pesado de la marca pequinesa en la gama media. Sus antecesores han sido siempre grandes superventas, y no hay razón para que este se quede atrás. De hecho, teniendo en cuenta que se puede adquirir de forma oficial en España desde 199 euros, es uno de los mejores exponentes de por qué es innecesario gastarse mil euros en un móvil.

Eso sí, tampoco se pueden pedir virguerías por ese precio. El Redmi Note 5 es un aparato completo pero carente de grandes alardes. Comenzando por el diseño, es evidente que no aporta nada nuevo. Continúa con la línea sobria de la familia y ofrece unos acabados decentes en un cuerpo que ya hemos visto: trasera de metal -salvo por las bandas plásticas en los extremos superior e inferior- con lector de huellas dactilares, y un frontal limpio en el que se echan de menos los botones capacitivos que se podrían haber ubicado en el marco inferior. Porque, aunque se venda como un ‘todo pantalla’, dista bastante de serlo.

Xiaomi Redmi Note 5. (Zigor Aldama)
Xiaomi Redmi Note 5. (Zigor Aldama)

Entre los componentes y las ausencias que defraudan se incluye el MicroUSB -ya va siendo hora de equipar todos los aparatos con el USB-C-, y la falta de chip NFC. La batería de 4.000 mAh. es genial y dura dos días en manos de quien no sea adicto al móvil, pero la adopción del sistema de carga rápida QuickCharge 2 -ya existe el 4+- hace que sean necesarias más de dos horas para alcanzar el 100% de la capacidad.

Las novedades con respecto a su antecesor, no obstante, también saltan a la vista: la pantalla crece hasta las 5,99 pulgadas y adopta el formato 18:9, que va camino de convertirse en el estándar de este año; la cámara se duplica e incorpora un sensor de 12 megapíxeles ayudado por otro de 5, que entra en acción cuando se activa el modo retrato; la cámara de los selfis mejora gracias a la incorporación de un pequeño flash frontal que marca la diferencia; y el ‘cerebro’ estrena el chip Qualcomm Snapdragon 636, que trabaja con ocho núcleos a una frecuencia máxima de 1,8 Ghz. La memoria RAM se mantiene en 3 o 4 GB (existe una versión de 6 GB que no se comercializa en España) y el almacenamiento interno en 32 o 64 GB.

Xiaomi Redmi Note 5. (Zigor Aldama)
Xiaomi Redmi Note 5. (Zigor Aldama)

El funcionamiento es fluido, el lector de huellas dactilares es rápido y preciso, el sonido es aceptable -gracias, Xiaomi, por mantener el jack de auriculares-, y siempre se agradece el haz de infrarrojos para convertir el móvil en un mando a distancia. Después de usarlo un tiempo, no se echan de menos los mandos originales que vienen con la televisión y el reproductor de Blu-Ray.

En varias ocasiones durante la prueba de Teknautas la luminosidad de la pantalla cayó repentinamente al mínimo

Pero, quizá debido a un ‘bug’, en varias ocasiones durante la prueba de Teknautas la luminosidad de la pantalla ha caído repentinamente al mínimo a plena luz del día. Y para solucionarlo hemos tenido que encender y apagar el brillo automático. No es nada grave, pero sí un incordio cuando sucede tres veces en una hora. Afortunadamente, Xiaomi es una de las pocas compañías que envía actualizaciones semanales de su sistema operativo MIUI -basado en Android 8.1-, y estos detalles suelen encontrar rápida solución.

Salvo por esa pega, la pantalla tiene un comportamiento muy loable. Su resolución FHD+ es la idónea para ahorrar batería y disfrutar del contenido multimedia, sobre todo de vídeos y de juegos.

Xiaomi Redmi Note 5. (Zigor Aldama)
Xiaomi Redmi Note 5. (Zigor Aldama)


No es la bestia de las cámaras

En España, el Redmi Note 5 se vende como ‘la bestia de las cámaras’. Y no lo es. A pesar de que su sensor principal cuenta con píxeles de 1,4µm -un tamaño superior al habitual que, teóricamente, le permite captar más luz-, lo cierto es que las fotografías sufren mucho en cuanto escasea la luz. Es más, en el modo Retrato incluso advierte de que está demasiado oscuro para tomar la imagen cuando todavía brilla el sol al otro lado de la ventana. Y las imágenes se ven lastradas por un exceso de ruido.

No sucede lo mismo cuando la luz es buena. Las fotos son nítidas, los colores vivos, y el rango dinámico, muy adecuado. El ‘software’ también identifica correctamente las tomas en las que se debe aplicar el HDR -en modo Auto- para captar todos los detalles cuando hay un contraste muy acentuado.

Xiaomi Redmi Note 5. (Zigor Aldama)
Xiaomi Redmi Note 5. (Zigor Aldama)

Desafortunadamente, el modo Manual deja mucho que desear: solo permite seleccionar el balance de blancos -que modifica la temperatura de color y que se traduce en el tono de la imagen- y la sensibilidad. Pero en el Redmi Note 5 no hay ni rastro de la velocidad o la apertura, un mal que afecta también a otros Redmi. Por cierto, la similitud del diseño y de las interfaces con el Redmi 5 Plus es asombrosa.

Donde sí ha acertado Xiaomi ha sido en la cámara anterior. Además de que permite hacer selfis con el modo Retrato, que resaltan considerablemente al sujeto, los 13 megapíxeles recogen nítidamente nuestro ego. Salvo que se abuse de los filtros de belleza -canon asiático- para agrandar los ojos, dejar la piel tersa, y estilizar nuestro mentón. En ese caso, la fotografía pierde nitidez y parece una pintura en pastel. Afortunadamente, se puede graduar la intensidad del filtro para evitar que resulte excesivamente artificial, y con los niveles 1 y 2 se obtienen pequeñas mejoras que no afectan a la naturalidad.

En cuanto al vídeo -FHD-, nada reseñable. Los resultados son correctos y el estabilizador electrónico ayuda, pero a costa de reducir un poco la calidad.

Xiaomi Redmi Note 5. (Zigor Aldama)
Xiaomi Redmi Note 5. (Zigor Aldama)

MIUI, lo amas o lo odias

En lo que respecta al sistema operativo, de sobra conocido es que MIUI provoca tantas pasiones como odio. Los fanáticos del Android puro se llevarán las manos a la cabeza, porque se trata de una capa bastante pesada y con una personalidad muy marcada. Esos harán bien en optar por el MiA1 -o su próximo sucesor- que utiliza Android One. Sin embargo, quienes disfruten con una gran capacidad de personalización -como quien escribe estas líneas-, gozarán con todas las posibilidades que ofrece Xiaomi.

Xiaomi Redmi Note 5. (Zigor Aldama)
Xiaomi Redmi Note 5. (Zigor Aldama)

Desde la clonación de aplicaciones, hasta la tienda de temas para personalizar la apariencia de fondos y de iconos, pasando por la gran variedad de opciones en el resto de menús, MIUI destaca por lo completa que es.

Y también resulta intuitiva. Un ejemplo: en el OnePlus 6, que apenas modifica el sistema de Google, para cambiar de una red wifi a otra hay que desplegar el menú de notificaciones y apretar en ‘ajustes’, lo que permite acceder a la lista de redes, porque pinchando en el símbolo de Wifi solo se activa o se desactiva (lo mismo con el Bluetooth); en MIUI, sin embargo, basta con desplegar el menú y pinchar en la muesca junto al icono. En definitiva, agiliza la navegación en cuanto uno se acostumbra a usarlo.

Xiaomi Redmi Note 5. (Zigor Aldama)
Xiaomi Redmi Note 5. (Zigor Aldama)

Además, Xiaomi también se ha ido adaptando a las funciones de otras capas, como es la inclusión de una pantalla ‘cajón de sastre’ a la izquierda de la de inicio. Bien utilizada, facilita el acceso a contactos y tareas frecuentes sin la necesidad de ir a cada aplicación.

En resumen, el Redmi Note 5 es un teléfono móvil que vuelve a definir la gama media. No es un terminal asombroso ni puntero en ninguna tecnología, pero tampoco se espera que la gama Redmi lo sea. No obstante, se defiende bien en casi todas las situaciones y cubre las necesidades del 90% de los usuarios. Eso explica que vaya a ser un superventas, sobre todo en países como España, donde ya se le ha perdido el miedo a los teléfonos chinos y donde los usuarios cada vez están menos dispuestos a rascarse el bolsillo para adquirir un aparato que sustituirán en dos o tres años como mucho.

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