LLEGA EN JUNIO, SE LE ESPERABA EN FEBRERO

Probamos el LG G7: un bólido que llega con un problema irremediable

Los surcoreanos siguen mejorando sus teléfonos. Una pantalla excepcional y una cámara remozada son sus mejores argumentos. ¿Su error? A estas alturas el 'pescado' está vendido

Era de los que acostumbraba a estar en primera línea de la parrilla de salida. No hay que olvidar que, entre los pesos pesados, LG ha levantado con su buque insignia la persiana del Mobile World Congress en las ediciones más recientes. Así fue con el G5 y el G6. Sin embargo, este año ha dejado a adelantarse a marcas como Samsung o Huawei, que han copado la atención durante el primer trimestre del curso. Entre pitos y flautas, el nuevo teléfono estrella de los surcoreanos llegará a España a las puertas del verano. El G7 ThinQ se presentó en mayo pero no aterrizará en nuestro país hasta mediados de junio. Una fecha un tanto atípica.

El G7 ThinQ es un teléfono que trata de heredar lo bueno de sus predecesores y enmendar sus carencias. Una pantalla con un brillo espectacular, una cámara mejorada y actualizada así como el sonido son las grandes de un terminal al que, simple y llanamente, no le hubiese venido mal aparecer unos meses antes en escena.

Pantalla (muy) brillante

Foto: C. Castellón.
Foto: C. Castellón.

Empecemos por lo realmente novedoso de este LG G7 ThinQ: la pantalla. Es una seria candidata a ser la mejor del mercado. Y no por ser el enésimo panel que incorpora el 'notch', que puso de moda el iPhone X con el fin de ganar más espacio. Lo que lo hace único es su brillo, también único. El pico máximo que puede alcanzar son... ¡1.000 nits!

Un modo ampliado que se activa presionando un botón en la barra con la que se regula la luminosidad. Es un guarismo no visto antes que hace que tanto en exteriores y en situaciones complicadas luzca excepcionalmente. Pero atento al tiempo que la usas, que esta función es una auténtica devoradora de batería.

El G7 cuenta con una pantalla que alcanza... ¡los 1.000 nits de brillo!

Por lo demás, cabe destacar que LG ha preferido aparcar el OLED. Se trata de un LCD de 6,1 pulgadas de tamaño, que ocupa el 82,6% de la parte frontal. No hay noticias destacables tanto en la reproducción de colores como en los ángulos de visión. Esa es la mejor de las noticias porque significa que cumple perfectamente ambos apartados. La resolución es de 1440 por 3.120 píxeles. Echando cuentas queda en una magnífica media de 564 píxeles por pulgada. Una densidad altísima, que se nota y mucho en la experiencia de visionado.

La otra nota singular es la forma de la que hacen uso de las 'orejas' que deja el 'notch' a los lados. Estos espacios se pueden utilizar como una continuación de la pantalla, darle un aspecto de pantalla secundaria, cambiando el diseño; u ocultarla. Básicamente, tienes la posibilidad de acabar diferentes acabados para crear un espacio visualmente independiente.

Foto: C. Castellón.
Foto: C. Castellón.

Una cara familiar

Se ve a simple vista. El LG G7 Think es (exceptuando la pantalla con 'notch') un híbrido entre el G6 y el V30. Está hecho de cristal templado y, al menos en el color que nosotros hemos tenido para la prueba, las huellas se quedan atrapadas rápidamente en esta superficie. Pero este, como ya sabemos, es un pecado generalizado de los móviles que toman este material para su piel. Sobre sus medidas y su peso, es un terminal resistente al agua (IP68) muy sencillo de manejar a una solo mano. La espalda, presidida por la cámara, también es lugar para el sensor de huellas. No hay que olvidar que este fabricante fue el primero en desterrar este elemento a este lugar.

Los laterales cuentan con los tradicionales botones (el de bloqueo y las teclas de volumen) así como uno nuevo, situado en la parte izquierda, destinado a crear un acceso físico a Assistant, el asistente de voz de Google. Una decisión que ya tomó Samsung con Bixby en el Note 8. Por último, hay que decir que la parte inferior está destinada a uno de los altavoces, el conector para auriculares y el puerto USB Tipo C.

Foto: C. Castellón.
Foto: C. Castellón.

Una cámara (todavía) mejor

Cuenta con cámara dual. Con la fórmula con la que LG trató de diferenciarse desde el principio. Un sensor tradicional y otro equipado con una lente gran angular. Probablemente sea, junto a Huawei y su sensor monocromo, una de las apuestas más singulares del mercado. Ya vimos sus capacidades para capturar grandes escenas pero aquí os dejamos dos ejemplos.

Disparo normal
Disparo normal
Disparo con gran angular
Disparo con gran angular

La disposición de la cámara pasa de horizontal a vertical. Ambos sensores tienen 16 megapíxeles de resolución, pero el principal cuenta con estabilizador óptico de imagen así como una apertura de f/1.6, mientras que el gran angular se queda en f/1.9.

Captura con el G7.
Captura con el G7.

Salda una deuda pendiente frente al G6: el modo retrato. Sorprendía no verlo en anteriores modelos. Consigue unos resultados bastante vistosos. Permite ajustar el grado de desenfoque en vivo, antes del disparo.

De la misma manera que vimos en el P20, aquí hay una buena ración de inteligencia artificial. Personalmente me ha sorprendido el reconocimiento de las escenas y los diferentes elementos en tiempo real y la gran variedad de conceptos que maneja. Una vez reconoce lo que está enfocando opta por un modo u otro. Ocurre lo mismo que a otros fabricantes.

Mientras que en entornos urbanos, comida o primeros planos, estas 'sugerencias' de IA funcionan muy bien, en el caso de escenas presididas por un cielo despejado o grandes áreas de vegetación es posible que juegue demasiado con algunos colores como azul o el verde y dé un resultado poco natural. Eso hará que más de uno opte por desactivar esta opción en ciertas ocasiones.

En general, el desempeño es bastante bueno. Se echa en falta, en ciertas escenas nocturnas, algo más de definición y una mejor gestión de los contrastes entre zonas muy iluminadas y las que no, para evitar que partes de la foto puedan quedar sobreexpuestas. Aún así se nota la mejora en la apertura de las lentes y el material de las mismas, que cambian el plástico por el cristal permitiendo la entrada de más luz.

Sobre el vídeo, comentar que la cámara del G7 es capaz de grabar a una calidad máxima de 2160p a 30 frames por segundo y 1080p hasta 60 frames por segundo. La cámara delantera, que graba a 1080p, cuenta con un sensor de ocho megapíxeles y también con modo retrato.

Foto: C. Castellón.
Foto: C. Castellón.

Bien de potencia

LG sigue con su particular matrimonio con Qualcomm. El LG G7 trae el Snapdragon 845, un octa-core de demostrada fiabilidad. Llega jalonado con 4GB de RAM, una cifra más que suficiente para ofrecer una gran experiencia. Aunque siendo sinceros, hay que decir en estos casos importa más la sensación tras un año y pico de uso que en un primer momento, cuando todo va como la seda. La memoria interna es de 64GB, con posibilidad de ampliarla por microSD. Habrá un modelo superior con 6GB de RAM y el doble de almacenamiento interno.

El Snapdragon 845 de Qualcomm es el motor de este LG G7 ThinQ

La batería es de 3.000 mAh. Cuenta con carga rápida, un indispensable a estas alturas de la película. Esta cifra puede resultar algo corta pero lo cierto es que si vigilas el brillo de la pantalla y no eres uno de esos usuarios que no suelta el móvil ni para ir al baño, puedes pasar la jornada lejos del enchufe sin ningún problema.

Ese punto extra

El sonido. Ese es el 'punto' extra que le pone LG a este G7. 'Soundbox'. Así se llama la tecnología que utiliza el interior del terminal como una caja de resonancia. Si lo que quieres son números, debes sabes que le han dado un 'chute' extra de 6 db más al sonido base, lo que les coloca en un plano muy por encima del resto de fabricantes. Y esa calidad se nota. Especialmente en los graves. La reproducción de sonido con los altavoces sorprende tratándose de un 'smartphone'.

El software que mueve el G7 es Android Oreo. Eso sí, no nos tendría que sorprender una actualización 'temprana' a Android P, cuando el nuevo sistema de Google deje el estado de beta y pase a ser una versión estable con su correspondiente nombre de dulce. Todo ello con la peculiar capa de personalización de LG, que aporta un toque diferente sin resultar ni pesada ni demasiado intrusiva.

Foto: C. Castellón.
Foto: C. Castellón.

El problema de llegar tarde

El G7 llega a mediados de junio. Y lo hace a 849 euros. Eso por el modelo de 4GB de RAM, que es el que hemos dispuesto para esta prueba, sin que quede claro si llegará la versión de 6GB a España.

El problema de LG es que la atención a estas alturas del año está en otro punto. Si los primeros meses del curso están reservados a los buques insignia de los fabricantes que utilizan Android, en este segundo trimeste el foco está puesto sobre la relación calidad precio. Y en ese terreno nadie se mueve como los chinos. No hay que olvidar el Xiaomi Mi Mix 2S o el OnePlus 6 que han aparecido recientemente en escena con un precio muy agresivo, capaz de eclipsar a cualquier rival con un solo argumento: el precio. Esa razón, la del dinero, es muy poderosa para muchos usuarios.

Foto: C. Castellón.
Foto: C. Castellón.

El G7 es un bólido de carreras, sí. Pero ha llegado tarde. Es el mismo error que cometieron con el V30. Llegó también con excesivo retraso a la línea de salida. Aora, eso ha vuelto a dar ventaja a rivales como Samsung y Huawei, con tiempo de sobra para sacar músculo y lucirse antes de la temporada estival.

A los surcoreanos les toca ir ahora en medio del pelotón, donde cuesta destacar mucho más. Cualquiera que elija el LG G7 ThinkQ puede estar seguro que no se va a equivocar. De la misma manera que si escogen otro gama alta de este año. Otra cosa es que consiga llamar la atención a estas alturas y diferenciarse entre tanta oferta.

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