Cirac: "¿Mi primer encuentro con Hawking? ¡Nos tropezamos y lo tiramos al suelo!"
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reflexiona sobre el enorme vacío que deja el británico

Cirac: "¿Mi primer encuentro con Hawking? ¡Nos tropezamos y lo tiramos al suelo!"

Juan Ignacio Cirac es uno de los pioneros mundiales en investigación en física cuántica. Fue además uno de los primeros científicos españoles en conocer personalmente a Hawking

Foto: Cirac: "¿Mi primer encuentro con Hawking? ¡Nos tropezamos y lo tiramos al suelo!"
Cirac: "¿Mi primer encuentro con Hawking? ¡Nos tropezamos y lo tiramos al suelo!"

"Déjeme adivinar, llama por lo de Hawking, ¿verdad?". La frase se oye entre risas al otro lado del teléfono y en un inglés con ritmo alemán. Es la sede del Instituto Max-Planck de Óptica Cuántica en Garching, Alemania, donde el físico español Juan Ignacio Cirac dirige la División Teórica. Cirac (Manresa, 1965) es uno de los pioneros mundiales en investigación en física cuántica y su nombre ha sonado ya varios años en todas las quinielas del Nobel de Física. Fue además uno de los primeros científicos españoles en conocer personalmente a Hawking, aunque el encuentro, digamos, no fue como esperaba.

"¡Nos tropezamos y lo tiramos al suelo!", recuerda entre risas en conversación con Teknautas 21 años después de ese episodio. Todo quedó en una anécdota, por aquel entonces la salud de Hawking no era tan delicada. "Volvimos a coincidir años después, pero comunicarse con él era ya muy complicado". Hoy, Cirac, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 2006, reflexiona sobre el enorme vacío que deja en la ciencia el genio británico, y tiene claro que ha conseguido algo que nadie había logrado hasta ahora. "No sé si es el científico del mundo que mejor ha popularizado la ciencia, pero desde luego es el único que ha conseguido hacernos dudar como sociedad sobre muchas de las cosas que nos habían contado".

Foto: Cómo hablar de Stephen Hawking en el bar: sus teorías, explicadas fácilmente

PREGUNTA. Hawking era una especie de estrella del rock de la ciencia. Nunca hemos visto en las últimas décadas un científico tan mediático. ¿Fama merecida o se han sobrevalorado sus logros?

RESPUESTA. La comunidad científica lo respeta mucho por los hallazgos que ha hecho. Él siempre ha dedicado parte de su vida a popularizar la ciencia, eso es muy complicado. Y lo logró, de ahí su fama. Es cierto que también ha hecho declaraciones controvertidas, sobre la religión o sobre su convicción de la necesidad de abandonar la Tierra para sobrevivir como especie. Luego estaba su lucha personal contra la enfermedad que padecía. Todo eso ha hecho que adquiriera una relevancia mediática inusual para un investigador.

¿Fama inmerecida? Es muy difícil comparar resultados científicos extraordinarios. Hawking obtuvo varios, igual que otros colegas. Pero decir cuál es mejor o peor es muy difícil. Lo que sí es cierto, y es algo en lo que creo que todos los científicos estamos de acuerdo, es que sus teorías han tenido una gran relevancia, se han adelantado a su tiempo y han abierto nuevas líneas de investigación. Por su carácter mediático ha tenido más repercusión, pero también ha sido reconocido con premios muy valiosos.

El directivo del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 2006, Ignacio Cirac. (EFE)
El directivo del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 2006, Ignacio Cirac. (EFE)

P. ¿Por qué ha sido tan relevante su contribución científica?

R. Investigó los agujeros negros, sabemos que existen en algún punto de la galaxia y son acumulaciones de estrellas que han terminado su vida. Todos pensábamos que eran eso, negros, que no emiten luz. Se tragan todo lo que entra, en particular la luz, y no puede salir nada de ellos. Eso fue hasta que llegó Hawking. Si uno se toma en serio la descripción física de estos objetos, tendrían que emitir luz. Fue lo que luego se llamó radiación de Hawking. Es decir, los agujeros negros realmente no son negros.

Esto ha tenido un impacto enorme en gravitación y en física cuántica. Cambió la percepción que teníamos de cómo eran los agujeros negros y nos dio una entrada para intentar explicar fenómenos hasta entonces incomprensibles. En la física hay dos grandes teorías, la de Einstein, la teoría de la relatividad, y la física cuántica. Parecían incompatibles y lo que hizo Hawking es reconciliarlas. Aunque no sepamos establecer una teoría que haga que las dos se cumplan, sí que podemos extraer conclusiones de ambas, como la de que los agujeros negros no son negros.

Él nunca afirmó categóricamente que Dios no existía. Más bien decía que el universo se podía explicar sin la presencia de Dios

P. Hawking avanzó también una teoría sobre la formación de galaxias que luego resultó ser cierta. Él no la pudo probar en su momento, pero años después se demostró que dio en el clavo. ¿Visionario además de científico?

R. Sí, esa fue muy importante. Fue conjuntamente con su colega ruso Viatcheslav Mukhanov. Ambos predijeron que las fluctuaciones cuánticas que hubo poco después del Big Bang son las que han dado lugar a las galaxias que vemos hoy en día. Las observaciones posteriores de las ondas gravitacionales, entre otras, han demostrado que estaban en lo cierto. Pero no son las únicas, algunas teorías son más técnicas, como la de la singularidad de los agujeros negros o la de la existencia de un universo sin fronteras.

P. Se adentró en un terreno polémico: mezclar ciencia y religión. Afirmaba que la idea de Dios no tenía sentido, algo que no fue bien recibido por parte de la comunidad científica.

R. Bueno, creo que él nunca afirmó categóricamente que Dios no existía. Más bien decía que el universo se podía explicar sin la presencia de Dios. Y sí, generó polémica porque es algo especulativo. Muchos científicos lo respetamos, pero otros piensan de manera distinta. Es algo opinable, no se puede demostrar de momento de forma matemática, por lo que no tiene que ser compartido por todo el mundo.

El científico británico Stephen Hawking, participa en una conferencia sobre los agujeros negros en el Museo de Ciencias de Bloomfield, en Jerusalén, 10 de diciembre de 2006. (EFE)
El científico británico Stephen Hawking, participa en una conferencia sobre los agujeros negros en el Museo de Ciencias de Bloomfield, en Jerusalén, 10 de diciembre de 2006. (EFE)

P. ¿Cuáles de sus teorías y contribuciones cree que permanecerán vigentes durante siglos?

R. Sin duda la teoría de la radiación de los agujeros negros. Es algo que todos los físicos esperamos algún día ver de una forma u otra y poder entender qué hay dentro de los agujeros negros, cómo se formaron y qué ocurrió con ellos durante el origen del universo. Si conseguimos entenderlo, será en gran parte gracias a Hawking, y eso permanecerá. Sus cálculos sobre la formación de galaxias probablemente también quedarán.

P. ¿Y qué parte de su trabajo deberíamos poner en cuarentena?

R. Probablemente las teorías que están relacionadas con las descripciones del universo sin fronteras, lo que él técnicamente llamó la integral de caminos. Es una teoría en mi opinión bastante elucubrativa y no está aceptada por la comunidad científica como verdad. Cuando uno intenta poner juntas la teoría de la relatividad y la física cuántica para explicar el universo, se encuentra que todo lo que se calcula vale infinito. Es una teoría que no vale para nada porque no puedes calcular nada.

Hawking tenía tal vez una visión sobre el futuro de la ciencia algo cerrada. Yo no creo que haya sola una posibilidad

Hay distintas formulaciones que intentan deshacerse de estos infinitos y que aparezca algo que sea más o menos calculable. Él tenía una de ellas, que establecía que el universo no tiene bordes ni en el espacio ni en el tiempo. Eso es como decir que el tiempo nunca empezó. Es una forma de deshacerse de algunos de los problemas matemáticos, pero no creo que sea la que actualmente tenga más aceptación.

P. De hecho, no sería la primera teoría de Hawking que ha sido desmontada.

R. Cierto, está lo de la famosa apuesta [risas]. Hace años, Hawking, el Nobel Kip Thorne y el físico John Preskill se enzarzaron en una apuesta pública en la que Thorne y Hawking afirmaban que un agujero negro se lo tragaba todo, incluso la información. El señor Preskill y muchos otros científicos afirmaban que, según la física cuántica, la información no se puede destruir, en algún momento tiene que salir.

Fue una apuesta muy conocida. En 2005, Hawking la dio por perdida. No es que se demostrase nada. Él mismo se dio cuenta de que las teorías en las que había basado su afirmación no eran correctas y había otras opciones que eran más válidas. Fue todo muy peculiar, quien ganaba la apuesta se llevaba una suscripción a la revista 'Playboy'.

Juan Ignacio Cirac. (EFE)
Juan Ignacio Cirac. (EFE)

P. Recientemente Hawking se metió en otro jardín, el de la inteligencia artificial, apoyando teorías más o menos apocalípticas junto con Elon Musk sobre el peligro que esta tecnología supone para la humanidad. ¿Se equivocó?

R. Son de nuevo temas opinables, él tenía un punto de vista, pero no era un especialista en inteligencia artificial, por lo que es una opinión un tanto sesgada. Probablemente la opinión de un líder en este campo sea mucho más acertada. Hawking tenía tal vez una visión sobre el futuro de la ciencia algo cerrada. Yo no creo que haya sola una posibilidad. Es como sus teorías del universo. No creo que haya solo una teoría que lo explique todo, como defendía. Él tenía sus ideas y las defendía a capa y espada. Muchas de ellas con razón, otras de forma más especulativa.

P. Usted conoció a Hawking en persona. ¿Cómo fue su primer encuentro con él?

R. Fue hace mucho tiempo ya, a finales de los noventa, en el 97 si no recuerdo mal, en una convención en Santa Bárbara, en California. Y la verdad es que fue algo accidentado. Recuerdo que yo iba con uno de mis colaboradores más estrechos, y coincidimos con Hawking tras bajar unas escaleras y... ¡nos tropezamos y lo tiramos al suelo! [risas]. Nada, fue solo el mal trago del momento, no pasó nada. Vinieron al instante sus ayudantes, lo incorporaron a la silla y él bromeó sobre el tema. Luego coincidí con él en años sucesivos dos o tres veces más.

Gente como él nos abre la mente y nos dice que tal vez debemos empezar a dudar de todo lo que hasta ahora dábamos como cierto

P. ¿Qué impresión se llevo de él como persona tras esos encuentros?

P. La verdad es que en las últimas ocasiones ya era muy difícil comunicarse con él. El 'software' que utilizaba para hablar solo emitía una o dos palabras por minuto, y era casi imposible mantener una conversación compleja. Lo que más recuerdo es su gran pasión por divulgar la ciencia. No estoy de acuerdo con algunas de sus aseveraciones, pero desde esos encuentros he sido siempre un admirador de su trabajo científico y su ánimo por difundir la ciencia.

P. El trabajo de Hawking ha tenido una gran influencia en el de muchos científicos posteriores. ¿En el suyo también?

R. En algún trabajo que he hecho en el pasado tuve que incorporar los conceptos de la radiación de Hawking, y por lo tanto tuve que entender su trabajo y seguir su estela. Con algunos de nuestros colaboradores, vimos hace tiempo que algunos de los fenómenos que ocurren dentro del universo, y en particular de los agujeros negros, se podían realizar con experimentos de física atómica, con átomos. Si los pones en cierta disposición, se comportan como un agujero negro y de ahí, de acuerdo con lo que decía Hawking, tenían que emitir radiación. Nosotros vimos que efectivamente era así y describimos esa radiación a nivel atómico.

Stephen Hawking. (Reuters)
Stephen Hawking. (Reuters)

P. ¿Qué hay de nuestro día a día, de la vida del resto de mortales? ¿En qué nos ha influido su legado, qué ha cambiado?

R. En cuanto a aplicaciones prácticas, ninguna. Toda la contribución del señor Hawking está relacionada con problemas fundamentales de la física. Todo lo que hemos hablado de los agujeros negros, la formación de las galaxias, de cómo empezó el universo... Lo que sí creo que ha impactado en la sociedad son algunas de sus afirmaciones, de sus libros, de sus ideas. Gente como él nos abre la mente y nos dice que tal vez debemos empezar a dudar de todo lo que hasta ahora dábamos como cierto.

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