BATACAZO DE ALTURA

GoPro se estrella: dejará de vender drones y se hunde en pérdidas millonarias

Karma será el primer y el último aparato de este tipo fabricado por la empresa, que no termina de superar el bache financiero. Ahora anuncia una nueva ola de despidos

Foto: Nick Woodman, fundador de GoPro.
Nick Woodman, fundador de GoPro.

GoPro se estrella. La compañía norteamericana, conocida por sus cámaras de acción, ha anunciado que se retira de la fabricación de drones, apenas dos años después de lanzarse a estas lides. Un informe financiero de la compañía reconoce que se trata de un mercado "extremadamente competitivo" donde conseguir beneficios es harto complicado por el buen hacer de firmas asiáticas como DJI.

El anuncio de que Karma sería el último de estos aparatos es una mácula más que indica el difícil estado de salud financiera por el que atraviesa el fabricante. Para muestra un botón. Hasta el tercer trimestre de 2017 sumaba 105 millones de dólares de pérdidas acumuladas.

Otra ronda de despidos

Para afrontar la situación, GoPro ha acometido un nuevo recorte de plantilla. Y ya van cuatro procesos de despidos 'masivos' desde que se iniciase 2016. La compañía, que a día de hoy cuenta con 1.254 personas en nómina en todo el mundo, ha asegurado en el documento presentado a los inversores que dejará la plantilla en menos de un millar de trabajadores.

Karma fue presentado en 2015. En aquel entonces sirvió al CEO de la compañía, Nick Woodman, para apaciguar los ánimos de los accionistas, que habían retirado la confianza que depositaron un año antes en la salida a bolsa de GoPro, que llegó a revalorizarse más de un 15% en sus tres primeros meses. Woodman no tuvo reparos en afirmar que este aparato y la Hero 5 —su anterior cámara de acción— "eran los mejores productos jamás creados por la empresa".

En los nueve primeros meses de 2017, GoPro acumulaba 155 millones de dólares en pérdidas

Sin embargo, poco después empezó la pesadilla: algunos usuarios reportaban que sus drones se paraban en mitad de vuelo y se estampaban contra el suelo. Aunque solo afectaba a unas pocas unidades, la dirección decidió cortar por lo sano: llamó a revisión todos los Karma y meses después los volvió a colocar en el mercado. Unas turbulencias de las que, visto lo visto, nunca se recuperó.

Ahora el propio Woodman reconoce que está buscando todo tipo de salidas a la situación de la empresa, incluida la venta. Una opción que confirma la situación límite que vive GoPro. Solo hace falta echar un vistazo a su cotización en los últimos años: de alcanzar los 87 dólares por acción en octubre de 2014 a derrumbarse a los cinco dólares actuales. A este paso, incluso las ya míticas cámaras GoPro corren peligro de desaparecer.

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