LA NOSTALGIA no es suficiente, amigos

He vuelto al pasado usando una semana la última BlackBerry y esto es un horror

El teclado físico. Este es el rasgo diferencial de un terminal Android de 600 euros enfocado a un público profesional y con un diseño desfasado, pasado de grosor y de peso

Llevo unos días que me miran con cierta extrañeza -casi ternura, diría- cada vez que alguien se percata del móvil que saco del bolsillo.

- “¿Una BlackBerry?, me comentaba una amiga que se dió cuenta de la marca.

- “Sí...”, contesté.

- “¿Se te ha roto el teléfono?”

- “No. Es nueva. Llevo unos días proban...”, respondí.

- “¡Ah! ¿Qué siguen haciendo móviles?”

Durante una semana he vuelto a tener entre mis manos un dispositivo con teclado. Físico. De letras y números que se aprietan. He vuelto al pasado. Es como si hubiese viajado unos años atrás montado en una BlackBerry KEYone. Este dispositivo ha sido creado por la firma china TCL (bajo su tentáculo americano TCT), que adquirió en diciembre pasado las licencias para hacer dispositivos bajo este sello.

La BlackBerry KEYone no es el primer terminal con Android que nace bajo la marca. Una marca que sigue intentando luchar contra el ostracismo al que le ha relegado el mercado. Siete días después de vivir con este terminal, eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor queda totalmente en entredicho.

El teclado es la clave de todo

El diseño de la parte de atrás es de goma. (Carmen Castellón)
El diseño de la parte de atrás es de goma. (Carmen Castellón)

El diseño y el formato de la BlackBerry KEYone está condicionado, no podía ser de otra forma, por la presencia del teclado físico. Ocupa casi un tercio de la parte frontal. Esta es una de las razones por las que una pantalla de 4,5 pulgadas está encerrada en un cuerpo más largo, incluso, que el del S8, que ofrece 5,8 pulgadas. Hablamos Aquí hay marcos. Lo cierto es que la parte frontal se podía haber aprovechado un poco más para ofrecer un panel mayor.

La BlackBerry KEYone tiene complejo de nevera. Mejor mirarlo frente a frente. La parte frontal tiene atractivo y un carácter singular. El material de la parte trasera es… goma. Una elección que sorprende y mucho a día de hoy. Lo cierto es que le da un gran agarre y no sufre tanto con dedazos y huellas pero bonito, lo que se dice bonito, no es. Está presidido por el logo de 'BlackBerry' y el espacio reservado a la cámara -con un diseño cuestionable- y el flash.

El teclado le da personalidad. Sin embargo, el diseño es anticuado y sobrado de peso y grosos

El resto del armazón está construido en aluminio. Es un teléfono grueso para los cánones de belleza actuales en el mundial de constructores móviles. 9,4 milímetros. Y de peso también va sobrado. 180 gramos.

Controles: cuando más es menos

La Blackberry KeyONE es demasiado gruesa. (C. Castellón)
La Blackberry KeyONE es demasiado gruesa. (C. Castellón)

Si menos es más, ¿más es menos? Pues en el caso de los controles de esta BlackBerry KEYone es así. Cuesta acostumbrarse bastante a la distribución de los botones. Cuenta con una botonera entre la pantalla y el teclado. Ahí está el botón de inicio junto al resto que se ocupan de la navegación en Android. Posición extraña para un usuario cualquera. Todo el mundo está acostumbrado a tenerlo en la parte inferior.

Sin embargo, el lector de huellas (que funciona a las mil maravillas) está situado en la barra espaciadora, que también te sirve en determinados momentos para otras funciones. Por ejemplo, en Spotify, para parar la música. Eso, unido a que nadie tiene en la cabeza tener el botón de inicio más arriba, hace que se apriete en más de una ocasión esta tecla sin que nada suceda.

El lector de huellas en la tecla de espacio, botón de inicio encima del teclado, demasiados botones laterales.. más es menos en este caso

A este pequeño lío se suma el de las teclas laterales. A la derecha del teléfono los controles de volumen y un botón. ¿El de desbloqueo? No, ese está en la izquierda y bastante elevado. Se trata de una tecla en la que se puede asignar una función concreta. Una disposición un poco extraña que unida a la atípica posición del botón de inicio y el tema de la barra espaciadora hace

¿Y el uso del teclado? Mucho mejor de lo que esperaba. Lo cierto es que en un primer momento pensé, visto el tamaño de las teclas, que cada vez que pulsase una pulsaría tres al mismo tiempo. Pero no fue así. La precisión es bastante alta. Sin embargo, somos animales de costumbres. No me resulta cómodo. Cada vez que tenía que meter un símbolo, desplegaba el teclado virtual y terminaba ahí lo que estuviese haciendo.

Pantalla, rendimiento y autonomía

La pantalla es de 4,5 pulgadas. (C. Castellón)
La pantalla es de 4,5 pulgadas. (C. Castellón)

Apenas un 55% de la superficie frontal. Eso es lo que ocupa la pantalla de 4,5 pulgadas. Sin embargo, la calidad es muy buena. Su resolución es de 1080 por 1620 pixeles, lo que la densidad resultante es de 422. Tanto la imagen como el calibrado de color está a la altura de lo esperado.

La historia es el motor. Este terminal se mueve en la línea de los 600 euros. Podríamos esperar, por ese precio, un procesador más puntero que el Snapdragon 635. En la RAM, nada que objetar. 3 o 4 GB de RAM dependiendo si se opta por el modelo de 32 o 64 GB de memoria interna, respectivamente.

Autonomía y cámara. En estos aspectos, este terminal ofrece buenos resultados

No hay que olvidar que la BlackBerry fue eminentemente un equipo profesional, aunque por acuerdos con operadoras y otros factores llegase, en su momento, a ser un teléfono que alcanzase otro público. La batería está a la altura de alguien que pretende que su móvil sea una herramienta habitual de trabajo. 3.550 mAh y carga rápida 3.0. En ese aspecto solvencia total.

Cámara de fotos

La cámara tiene un desempeño a la altura de un terminal tope de gama. Los resultados, en líneas generales, son muy buenos. Cuenta con un sensor de 12 megapíxeles y apertura de f/2.0, con HDR y 'autofocus'. La única pega que se le podría poner es la gestión del color, donde peca algo de una representación muy neutra. En condiciones de baja luz sufre un poco. La aplicación es propia de BlackBerry. Su modo manual permite controlar ISO, enfoques (el modo macro ofrece un gran resultados), el balance de blancos así como la exposición. La presencia del teclado ha obligado a utilizar la tecla 'espacio' como disparador, porque si no apretar el botón virtual se hace un tanto incómodo.

Aquí tenéis una muestra del desempeño de la cámara principal:

La cámara graba vídeo en 4K a 30 fps por segundo y en 1080p hasta 60 fps . La delantera, por su parte, se queda con 8 megapíxeles.

Software: otro rasgo identificativo

Aquí, aparte del teclado, es donde se nota la esencia BlackBerry. Es un teléfono, digamos, laboral. Entonces gran parte de la capa de personalización va dirigida a la productiva. Para ello han creado un 'Hub'. Un menú lateral que se despliega y nos permite estar al tanto de mensajes, tareas y acceder rápidamente a contactos. El objetivo que en unos segundos puedas tomar el pulso a todo lo que tengas pendiente en tu jornada.

El espíritu BlackBerry se plasma también en el aspecto de seguridad. Viene con Android Nougat 7.1. Sin embargo, incluye DTEK, una 'app' que vigila el estado general del dispositivo y avisa si descuidas la protección del mismo. Además te permite un acceso rápido a los permisos de las apps. En este apartado queda destacar BlackBerry Messenger. Otrora insignia de la mensajería instantánea en móviles, ha quedado en mi caso como una reliquia donde no he contactado con ninguno de mis conocidos.

Vista del 'hub' de Blackberry KeyONE. (C. Castellón)
Vista del 'hub' de Blackberry KeyONE. (C. Castellón)

Ni mi teléfono ni el tuyo

Después de estos siete días tengo claro que la BlackBerry KEYone no es un terminal para la mayoría de usuarios. El precio de salida de 599 euros (lo puedes encontrar más barato en Amazon) me parece ligeramente elevado teniendo en cuenta que el teclado físico es su principal reclamo, con una pantalla y una cámara que está a la altura de lo esperado.

Otra cosa muy distinta es si concibes el móvil eminentemente como una herramienta de trabajo. Lo cierto es que opciones como el HUB están muy logradas y son muy cómodas. Es un terminal que apuesta todo a lo laboral. Y con un diseño industrial, que recuerda a esos móviles desarollados para entornos como las obras y construciones a prueba de todo. Otra historia es si este enfoque será suficiente como para salvar una marca mítica, de la que presumía hasta el presidente Obama. Habrá que ver si son capaces de reconducir su historia como lo han hecho Motorola o Nokia o acaban cayendo para siempre en el olvido.

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