"Cargando...": Cómo la tecnología te manipula para que no te frustres con las esperas
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"Cargando...": Cómo la tecnología te manipula para que no te frustres con las esperas

Es normal que las esperas de los Mac y Windows te desquicien: no dicen nada sobre el tiempo que tendrás que esperar ni lo qué está haciendo el sistema operativo

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La visibilidad del estado del sistema es uno de los principios fundamentales de la usabilidad —un neologismo que denota facilidad de uso— descritos por Jakob Nielsen, pionero en el diseño de las interfaces de usuario. Esta regla dicta que, para tener contenta a la persona frente a una pantalla, hay que informarle en todo momento de lo que está haciendo el programa, aplicación o página web que tiene abierto.

Tan sabia estrategia evita las tensiones y posibles enfados provocados por la sensación de desconocimiento y la incertidumbre. El mejor ejemplo es, sin duda, el de los indicadores de progreso o de carga, responsables de comunicarnos que el ‘software’ está trabajando para responder a nuestra petición y cómo avanza en su tarea.

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Ver uno de estos iconos o animaciones influye enormemente en la actitud del usuario ante la espera que se le viene encima. “Hay muchos elementos en la vida que moldean nuestra experiencia del tiempo, pero ninguno es tan poderoso como las tecnologías que utilizamos”, explica a Teknautas Jason Farman, autor de ‘Teoría de la interfaz móvil: espacio corpóreo y medios locativos’ y director del Laboratorio de Culturas del Diseño y Creatividad de la Universidad de Maryland.

La mera presencia de estas figuras hace que nos tomemos mejor la demora. El desarrollador estadounidense Nich Babich aconseja en una sencilla guía para diseñadores de interfaces de usuario añadir un icono de progreso “para cualquier acción que lleve más de un segundo”. Pero, a partir de ahí, entran en juego su diseño y la información que nos aporta. Según Barbich, el ‘feedback’ tiene que indicar, en líneas generales, qué ha pasado, qué está pasando y qué ocurrirá en el futuro.

¿Cuánto va a durar esto exactamente?

placeholder El diseño de los gráficos que indican la evolución de una descarga puede hacerte eterna la espera (Travis Isaacs I Flickr)
El diseño de los gráficos que indican la evolución de una descarga puede hacerte eterna la espera (Travis Isaacs I Flickr)

Una de las claves para apelar a nuestra paciencia es el dinamismo: “No uses indicadores de progreso estáticos”, avisa el desarrollador refiriéndose a las imágenes sin ningún tipo de animación o a los textos del tipo “cargando…” Aunque cualquier notificación es mejor que ninguna, estos recursos no dicen gran cosa sobre lo que está haciendo el programa o sistema operativo mientras nos mantiene en vilo.

El secreto está en dejar claro que la espera no será eterna, sino que tiene un final y está próximo. “Si sabemos que solo llevará un periodo de tiempo concreto, estamos dispuestos a esperar mucho más que ante una interfaz que no nos proporciona ninguna información sobre ello”, asegura Farman.

Sin embargo, no todos los indicadores dinámicos señalan la meta. Algunos, como la desesperante rueda multicolor de Apple o el mítico reloj de arena de Windows, pertenecen a la categoría de indeterminados, es decir, aquellos que no muestran cuánto tardará el sistema o programa en acabar su tarea. También se incluyen en esta tipología los dichosos círculos que giran y giran sin que sepamos si piensan detenerse en algún momento. En opinión de Barbich, las animaciones circulares solo deberían utilizarse en el caso de acciones rápidas que no lleven más de 10 segundos.

Depende el tipo de indicador que se utilice, los usuarios echan la culpa a la herramienta o al teléfono

“Puede ser de gran ayuda mostrar claridad al usuario incluyendo algún texto que explique por qué está esperando”, advierte el desarrollador. Señalar si se están cargando comentarios o actualizando noticias. Los iconos estándares, como los de los sistemas operativos antes citados, pueden causarnos una impresión negativa al utilizarse para cualquier tipo de proceso, ya sea una conexión lenta a la red o la carga de datos. “A la gente no le gusta ver solo una ruleta giratoria sin ningún tipo de indicación de progresión o tiempo”, dice Barbich.

El efecto que la forma y el movimiento de las animaciones tiene en las personas es sorprendente. El diseñador del MIT y exempleado de Flipboard Raphael Schaad explicaba que, según pudo concluir después de hablar con un colega de Facebook, “cuando una aplicación está cargando y utilizas un indicador de carga personalizado, los usuarios piensan que la herramienta es lenta, pero si muestras una rueda giratoria estándar, culpan al teléfono”.

Distraer al usuario es otra estrategia útil para hacer la espera más llevadera y desviar su atención. Una alternativa utilizada en algunas webs consiste en mostrar lo que se conoce como pantallas de carga en esqueleto, esto es, pantallas en blanco donde aparece el contenido gradualmente. “Dan la sensación de que las cosas están pasando inmediatamente porque la cantidad de información mostrada aumenta de forma paulatina”, apunta Barbich.

Hay luz al final del túnel

Cuando sí nos dan alguna pista sobre cuánto falta para el final, según el investigador de la Universidad de Maryland, esperamos con gusto tres veces más. Es el requisito que define otra categoría: la de los indicadores determinados. Uno de sus representantes más simples es una barra de progreso que se colorea de izquierda a derecha. Eso sí: no puede detener su avance en ningún momento para que el usuario no piense que el programa se ha quedado colgado.

Pero nuestra tolerancia a la espera se dispara de verdad con las barras donde vemos tanto los datos que se han transferido como los que están en camino, habituales para indicar el curso de las descargas. También toleramos bastante bien los gráficos que reflejan el porcentaje restante para acabar el proceso o incluso el tiempo aproximado que falta, como ocurre en el caso de las actualizaciones del sistema en iOS.

placeholder Cuando esperamos para comprar un billete de avión, el tiempo vuela (EC)
Cuando esperamos para comprar un billete de avión, el tiempo vuela (EC)

Y más allá de las cifras, el objetivo de la espera, es decir, lo que conseguiremos tras ese tiempo muerto, también nos influye profundamente. Cuando nos vemos obligados a aguardar para conseguir una búsqueda más completa, “percibimos ese periodo como beneficioso”, indica Farman. No nos importa esperar si obtendremos a cambio las mejores ofertas en billetes de avión o unos resultados más exactos si buscamos una página o a una persona en Facebook.

La cosa cambia cuando lo que se está cargando es contenido concreto, como una serie o una película de Netflix. Las imágenes serán las mismas tarden más o menos en cargarse, así que la demora no tiene justificación, por mucho que Netflix ponga de su parte indicándonos el porcentaje de carga. “El producto final es idéntico, por lo que vemos los tiempos de carga largos como una pérdida de tiempo y no estamos dispuestos a aguantar mucho”, advierte el investigador. El 20 % de los usuarios suele abandonar después de cinco segundos de espera; a los veinte segundos, ya ha desistido la mitad.

placeholder Las imágenes o mensajes estáticos hacen las esperas más largas (Batintherain I Flickr)
Las imágenes o mensajes estáticos hacen las esperas más largas (Batintherain I Flickr)

Según Farman, la ansiedad que nos producen las esperas ante una pantalla está relacionada con dos cuestiones. Por un lado, “nos enfrentamos con sistemas muy complicados y opacos que la mayoría de usuarios no son capaces de comprender”. Si bien las barras e iconos de progreso nos informan, también “enfatizan nuestra incapacidad para colarnos entre bastidores en estos sistemas complejos y saber qué está ocurriendo”.

Las esperas en la cultura instantánea

Por otro lado, si la demora se alarga mucho, comenzamos a pensar que perdemos el tiempo, en una época, la actual, marcada por las prisas. “Tenemos ciertas expectativas sobre lo rápido que las cosas deberían pasar en la era digital y los iconos de carga nos obligan a esperar” —dice el investigador—; pausas que van en contra de la vida entendida como una carrera de fondo.

No obstante, tampoco queremos borrar las esperas de plumazo. Una prueba de ello es el uso que hacemos de Whatsapp: en lugar de llamar por teléfono e interrumpir lo que estemos haciendo, preferimos, muchas veces, enviar mensajes o contestar cuando tenemos un hueco. “El mito de esa cultura instantánea nos hace creer que necesitamos eliminar la espera de nuestra vida, pero esto es un error del sistema que nos aleja de la intimidad y nos impide vivir al máximo”, zanja Farman. Recuérdalo la próxima vez que maldigas frente al ordenador mientras Windows instala actualizaciones.

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