Mamá, quiero ser e-estonio

Los españoles que se hicieron e-estonios: "Pienso montar allí mi próxima empresa"

Ya son 326 los ciudadanos españoles que, desde enero de 2015, han solicitado a Estonia su residencia digital. Montar una empresa allí, sin moverse de España, lleva solo unas horas

Foto: El emprendedor Fernando Cabello se plantea abrir su próxima 'startup' en Estonia
El emprendedor Fernando Cabello se plantea abrir su próxima 'startup' en Estonia

“La jurisdicción digital me produce absoluta fascinación. Un día descubrí que podías sacarte la residencia digital estona. Lo miré y en media hora había pagado 100 euros y hecho la solicitud”.

Fernando Cabello es español, empresario de internet y, si todo va según lo previsto, en dos semanas será también ciudadano digital estonio. Irá a la embajada de Estonia en Madrid, recogerá su DNI estonio para firmar documentos online, se lo enseñará con orgullo a sus colegas cuando queden para tomar una cerveza y se planteará crear su siguiente empresa allí. “Esto te habilita a montar una compañía en Estonia”, explica. “A mí me han seducido. No lo he hecho todavía, pero si me va bien con Aplázame (su actual 'startup') podría montar la próxima allí”.

Como Fernando, ya son 326 los ciudadanos españoles que, desde enero de 2015, han solicitado al Gobierno de Estonia su propia residencia digital. No somos el país que más la pide (estamos en el puesto 19, muy por detrás de los 3.250 finlandeses o más de 1.000 ingleses que, tras el Brexit, se hicieron e-estonios), ni el que más empresas monta allí (de momento 50, lejos de las 270 creadas por ucranianos). Casi tres años después del nacimiento del programa, sólo los usuarios más espabilados (los llamados 'early adopters') se han enterado de que existe y se han dejado cautivar por el país.

Estonia recubre con un gran halo de marketing su avanzada digitalización - tiene uno de los gobiernos electrónicos más destacados del mundo - y lo acogedor que es para quienes no quieran burocracia e interactuar con la Administración sólo por internet. Con la presidencia de la Unión Europea, que ostenta este semestre, aprovecha para darle otro empujón a su e-Residencia, promocionándola en viajes de prensa y en cumbres con los líderes europeos (como la del pasado 29 de septiembre, para hablar sobre la agenda digital y a la que Rajoy no acudió).

Fernando Cabello, en su oficina en España.
Fernando Cabello, en su oficina en España.

¿Su objetivo? Atraer nuevas empresas, a las que ofrece una fiscalidad atractiva – 0% de impuesto de sociedades si reinviertes todos tus beneficios - y talento. Estonia tiene poco más de un millón de habitantes y pretende llegar a los 10 millones en 2025. Digitales, eso sí: la e-Residencia permite acceder a sus servicios online, firmar certificados, montar compañías y pagar impuestos, pero no vivir en el país. Solicitarla cuesta media hora (rellenar un formulario y una “carta de motivación”) y 100 euros (no reembolsables si te la deniegan, algo que sólo le ha pasado al 1% de los solicitantes).

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Evolución en el número de e-residentes en Estonia
Evolución en el número de e-residentes en Estonia

“Estonia me cambió la vida”

Luis Fernando Romero es español y e-estonio. Saluda a través de Skype (otra creación estonia, germen de todas las tecnológicas allí nacidas) desde Tallin, donde ha ido a pasar varios meses antes de volver a Sevilla, de donde es. Tras cinco años viviendo en Alemania, los últimos dos como freelance, empezó a leer sobre nomadismo digital y llegó a información sobre la e-Residencia.

“Empecé a investigar. Tardé un tiempo en decidir si quería hacerlo y, cuando lo hice, contacté con la gente adecuada para ir a verlo”. En febrero de este año viajó allí, conoció a algunos responsables del programa (Adam Rang y Kaspar Korjus) y escribió un texto sobre cómo Estonia había cambiado su vida. El Gobierno lo compartió e incluyó entre sus 'casos de éxito'.

“Ahora mismo soy una especie de embajador no oficial de todo esto”, ríe. “No es algo que yo esperara, pero ese artículo lo ha leído media Estonia”.

En poco más de dos horas, tengas constituida tu sociedad. A la hora de pagar impuestos, “habría que ver qué haces en cada país”

El modelo de sociedad que plantean me gusta”, continúa. “Fue complicado explicar a la gente que hay un motivo romántico, que al ser un país tan avanzado ésta es mi manera de contribuir y ver cómo son las cosas aquí”.

“Ahora, por ejemplo, con los problemas que ha habido en Cataluña: Estonia lleva votando online 15 años. Tiene mucho mérito que después de la Unión Soviética se pusieran las pilas para modernizarse sabiendo que el mundo sería digital en algún momento. Son muy pioneros. Con tu DNI puedes hacer muchas cosas si eres ciudadano estonio: denuncias, recetas... es una interacción directa con el Gobierno, que me gusta y que creo que muchos países deberían seguir”.

Luis Fernando Romero, el 'embajador' no oficial de e-Estonia.
Luis Fernando Romero, el 'embajador' no oficial de e-Estonia.

Luis Fernando trabaja como desarrollador 'freelance', en remoto para varios clientes, y creó su empresa en Estonia. Es administrador único y se paga un sueldo como empleado en España, donde está su residencia fiscal. “Hay algo de miedo, porque la fiscalidad es liosa y hay a quien le echa para atrás. He tenido que explicar a mucha gente que esto no es Panamá”, explica. “La idea detrás del programa es que yo emplee a estonios y traiga riqueza”.

Hasta hace pocos meses había que ir físicamente a Estonia para abrir una cuenta bancaria y empezar a operar, pero el país ha llegado recientemente a acuerdos con varias 'fintechs' (empresas tecnológicas bancarias) europeas para que ya no haga falta y, en poco más de dos horas, tengas constituida tu sociedad. A la hora de pagar impuestos, “habría que ver qué haces en cada país”, apunta Rafael García del Poyo, abogado socio de Osborne Clarke especializado en el sector digital. “Si es una empresa online pero físicamente estás sentado en España, ¿crees que España te va a decir que no pagues impuestos aquí?”.

Entre países europeos existen tratados de doble imposición (para no pagar impuestos dos veces y evitar la evasión fiscal) como el que se aplicaría si un español crea su empresa allí. Por eso, “para quien resulta atractivo es para empresarios de internet en mercados emergentes que no tienen estos accesos (formación de la empresa, servicios bancarios...). Su interés es que las empresas se establezcan allí. Se muestran como un país muy amistoso con este tipo de inversión”.

También para empresas extranjeras que quieren tener sede en Europa, como las británicas, que corrieron a darse de alta tras el Brexit.

Efecto Brexit: más de 500 solicitudes en una semana

“No te quiero contar lo que ocurrió después del Brexit. La actividad se multiplicó por 10”, continúa el abogado. “Son sobre todo empresas online que buscan opciones para seguir operando en euros”.

El 28 de marzo el Reino Unido activó el Artículo 50 para iniciar su salida de la Unión y las solicitudes de británicos para ser residentes digitales estonios se dispararon. “Antes del Referendum habíamos recibido 434 aplicaciones de Reino Unido. Esa semana pasamos las 1.000 y ya llevamos más de 1.400”, apunta vía email la directora de comunicación del programa, Katre Kasmel. “Estos e-Residentes ya han establecido 96 nuevas empresas sin tener que recolocarlas desde Reino Unido”.

“Los beneficios de la e-residencia son mayores que el Brexit”, continúa. “Una compañía europea establecida así es independiente de su localización y puede gestionarse con mínima burocracia y costes. El Reino Unido habrá elegido irse, pero sus emprendedores pueden elegir permanecer en Europa. Es un orgullo ayudarles con esta solución”.

Si Cataluña se independizara, ésta sería una alternativa para que sus empresas digitales mantuvieran el vínculo y operaran en euros

Dado que son casi tan buenos digitalizando administraciones como vendiéndoselas al mundo, el equipo de la e-Residency creó la web http://www.howtostayin.eu/ para explicar a los británicos cómo mantener su empresa en la Unión sin moverse de sus islas: montándola en Estonia. Si Cataluña se independizara y saliera de la Unión, ésta sería una alternativa para que sus empresas digitales mantuvieran el vínculo y operaran en euros.

¿Qué puede aprender España de todo esto?

España podría dejarse de tonterías y ver lo que hacen los estonios, que nos pueden parecer pequeños e irrelevantes pero son verdaderamente pioneros”, incide Fernando Cabello. “Su estrategia para conseguir talento digital es espectacular. El gobierno tiene un comité de expertos que son auténticas figuras del emprendimiento. Aquí hay un riesgo de descapitalización del talento. Hace falta una generación distinta de políticos que entienda estos desafíos y sepa aprovechar la tecnología”.

Pero replicar la administración digital estonia – que ya va por la idea de crear su propia criptomoneda – y unificar todos nuestros datos (Hacienda, DNI, Sanidad, etc.) no es sencillo, claro.

El negocio del Brexit: página web de Estonia para explicar cómo operar una empresa allí desde Reino Unido.
El negocio del Brexit: página web de Estonia para explicar cómo operar una empresa allí desde Reino Unido.

“Los trámites en España son bastante engorrosos”, reconoce Ignacio Mugía, un ingeniero español residente en Holanda que lleva dos años como estonio digital y conoce de cerca el país. “Allí la administración digital es única y está todo conectado, así que es fácil dar servicios digitales. Imagínate el caos de sistemas informáticos que tiene la Administración Española: para replicarlo con esa eficiencia, habría que poner una bomba y empezar de cero”.

Por eso las propuestas de nuestros consultados siguen otras líneas: comunicar mejor nuestras bondades - desde Invest in Spain, la oficina para atracción de empresas internacionales, nos recuerdan el visado para emprendedores extranjeros - y cautivar, como hace Estonia, a quienes ya están aquí pero se lían con los trámites.

En España se habla mucho de emprender, pero no te libras de la burocracia

“El programa es muy bonito y novedoso, pero nosotros también tenemos un sistema de DNI electrónico que nos identifica online”, recuerda García del Poyo. “Cuando en Estonia lo venden al resto del mundo los británicos y norteamericanos, que no tienen, se sienten muy atraídos. Lo llaman e-Residencia y no es muy diferente a un DNI digital. Aunque hay mecanismos similares en el resto del mundo, está muy bien para atraer capital, abrir tus fronteras y decir que eres un país muy amistoso y estás en la cresta de la ola. Yo esto siempre lo aplaudiré”.

“A través de mi artículo sobre cómo Estonia cambió mi vida recibo entre 15 y 20 emails semanales pidiendo información”, reconoce Luis Fernando. “Me contactan españoles, pero sobre todo holandeses, americanos y británicos que están en España, en Valencia, haciendo vida de nómada digital. Y me dicen: ¿si me hago e-estonio tengo que pagar la cuota de autónomos en España? Pues no lo sé. Yo he montado una empresa en Estonia que me paga un sueldo, pero podría ser una empresa en cualquier lado. En España se habla mucho de emprender, pero no te libras de la burocracia”, concluye. “Y podría ser un país súper atractivo para holandeses o británicos que lo único que quieren es estar con el portátil al sol”.

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