la historia de Vitalik Buterin

El genio ruso de 23 años que traicionó a Bitcoin y creó su propia criptomoneda

Un cabreo con un videojuego prendió la mecha. Fue blogger cobrando 'bitcoins', adora las camisetas de unicornios y quiere cambiar las finanzas globales(y más) con Ethereum.

Foto: Vitalik Buterin, durante un evento de Techcrunch (Techcrunch)
Vitalik Buterin, durante un evento de Techcrunch (Techcrunch)

El origen de Bitcoin tiene un aire a caballo entre el misticismo y la disrupción tecnológica. Satoshi Nakamoto. Ese es el pseudónimo bajo el que se esconde aquel que dio forma a esta divisa digital en 2008. Nadie sabe con certeza quién es. Tampoco se conoce si vive o no. No da señales desde entonces. Se ignora si es un sólo individuo, dos o un nutrido grupo de personas los que se esconden tras este nombre.

Hubo intentos de apropiarse el mérito y colgarse la medalla. Pero todos fueron en vano o simples cortinas de humo. Antes de 'desaparecer' de la faz de la Tierra dejó testamento: un documento -repartido entre los miembros de una lista de correo de criptografía- que sentaba las bases y el protocolo de la que es la 'criptomoneda' más extendida del mundo.

Aquellos postulados han quedado grabados en piedra. Leyes inmutables para los leales a Bitcoin, que tienen en ese texto una fe equiparable al de las grandes religiones en sus libros sagrados. No se admiten desvíos, hay que seguirlo al pie de la letra, tal y como dictó su creador antes de 'dejar' este mundo.

Satoshi Nakamoto y Vitalik Buterin tienen mucho en común. Ambos son profetas. Ambos son las mentes que han creado una divisa digital. Uno de Bitcoin y otro de Ethereum, la 'criptomoneda' de moda. No es una guerra civil. Pero se le parece. Una nació de la otra. La última en llegar podría, incluso, amenazar el futuro de la más popular de estas divisas.

La moneda que quiere super a Visa

En junio Bitcoin y esta moneda estuvieron muy cerca con 39,9% y 33,2% del mercado, respectivamente. Eso llamó la atención de millones de personas, a pesar de las enormes distancias en lo que a cotización se refiere. A día de hoy, Bitcoin roza los 4.000 dólares, Ethereum, los 300. Poco importa para su creador, que saca pecho y augura que superará “en número de operaciones" a Visa en dos años.

“El Bitcoin procesa menos de 3 operaciones por segundo, nosotros cinco”, dijo en una conferencia organizada esta semana por Techcrunch, donde aprovechó para dividir a la humanidad en dos grupos: “los que han oído hablar de Bitcoin y las personas corrientes que no lo han hecho”.

Vitalik Buterin, durante un evento de Techcrunch (Techcrunch)
Vitalik Buterin, durante un evento de Techcrunch (Techcrunch)

Buterin tiene 23 años. A diferencia de Nakamoto, se sabe todo sobre él. Quién es, de dónde viene, cómo es su cara... No se esconde. Su aspecto físico delata su juventud pero deja entrever otras cosas. No se trata de una persona corriente. Nació en Moscú, se mudó a los seis años a Toronto, donde sus padres fueron buscando oportunidades laborales y 'reside' en Suiza, donde se encuentra la fundación que empuja Ethereum. Las comillas son porque, como el mismo ha reconocido en varias ocasiones, se pasa gran parte del tiempo fuera de su casa, evangelizando sobre las virtudes de su criptomoneda, que lleva cuatro años en marcha y acumula un valor de miles de millones de euros.

Su mente brillante le valió un puesto en una clase de 'súperdotados': algo que marcó su carácter para siempre

Camisetas de unicornio y leyendas urbanas

¿Cómo se imaginarían ustedes al genio que se esconde detrás de una de las tendencias tecnológicas que pueden dar la vuelta al sistema financiero mundial? Probablemente, seamos sinceros, no como Vitalik Buterin. Una sonrisa furtiva difícil de avistar, escoltada por las muescas del acné que delatan una vez más lo prematuro de su éxito. Una figura enjuta de codos afilados que conjuga un buen número de gestos nerviosos cada vez que entra en un escenario y aguarda su momento para hablar.

Tras ese carácter esquivo se esconde en realidad una mente brillante, que en su etapa escolar fue apartado de sus compañeros de clase y enrolado en un programa educativo de alto rendimiento para jóvenes con un cociente intelectual fuera de lo normal. Vamos, para superdotados. Se empezó a interesar por la economía, matemáticas y por la programación. Algo que marcó su caracter para siempre porque, poco a poco, fue 'encerrándose' en sí mismo y en sus ansias de acumular conocimiento. Eso le desconectó de sus compañeros de clase. Pasó a ser un 'bicho raro'. Un inadaptado.

Vitalik Buterin, durante un evento de Techcrunch (Techcrunch)
Vitalik Buterin, durante un evento de Techcrunch (Techcrunch)
Toda su historia llega envuelta en un 'outfit' que no hace más que añadir atractivo y misterio a su persona. Camisetas y sudaderas plagadas de unicornios y chorros de arcoiris. Accesorios repletos de referencias gatunas y calcetines de series de anime y personajes como 'Hello Kitty'.

Su imagen es carne de cañón para las fabulaciones de los mentideros especializados, repletos de gente que se confiesa como seguidor suyo y de sus postulados. Uno se puede hartar de leer hilos plagados de debates sobre si padece algún grado de autismo. Otros textos recogen hechos sin confirmar como que aprendió mandarín en pocos meses. Y hay quien parece empeñado en dibujarlo como un profeta desapegado de todo lo material, afirmando que sus posesiones entran en una mochila.

¿Qué es exactamente Ethereum?

Quizás en este punto convenga aclarar qué es exactamente Ethereum. Está emparentada con Bitcoin pero ha querido ir más allá que puramente eludir los controles financieros tradicionales con una criptomoneda. Buterin ha creado una capa superior que convierte a Ethereum en algo más que una mera divisa digital.

“Una buena utilización de la tecnología blockchain sería para servicios que necesitan ser 'descentralizados'”. Y es que la estructura de Ethereum permite hacer transferencias de 'persona a persona' (Peer to peer), crear monederos virtuales e incluso firmar contratos de instantáneo cumplimiento, sin ninguna acción humana o la supervisión de un banco. “El blockchain ofrece un alto nivel de seguridad y escalabilidad. Se puede utilizar para muchísimas cosas”.

(Reuters)
(Reuters)

Aún así advierte del peligro en torno a estas divisas. “El mercado sigue siendo joven. La gente no sabe distinguir entre las que sobrevivirán a largo plazo y las que no lo harán”, sostiene en una entrevista con un diario israelí. “Está creciendo a un ritmo difícil de controlar. No me enrolo en la mayoría de criptomonedas porque creo que están sobrevaloradas”, concluye.

Un cabreo, la mecha que prendió todo

Pero..,¿cómo llega un joven como Vitalik a convertirse en una eminencia de estas características? Por un cabreo. Monumental. Era un jugador empedernido de 'World of Warcraft'. De esos que echan horas y horas exprimiendo hasta el último detalle de este videojuego. Sin embargo, un cambio de Blizzard en el software rompió el idilio. Tenía 17 años. Esto podía ser algo anecdótico pero prendió la mecha de algo mayor. El joven lo percibió como una decisión despótica, sin tener en cuenta a la comunidad.

No me enrolo en la mayoría de criptomonedas porque creo que están sobrevaloradas

Ese poso fue el caldo de cultivo perfecto para que se despertase su interés por Bitcoin. Como no tenía ni recursos para 'minarlo' ni para adquirirlo, decidió trabajar para ganárselo. Contactó con un bloguero que le acabó pagando cinco 'bitcoins' por cada post. Aquella precaria nómina fue su pista de despegue. Meses más tarde montaría Bitcoin Magazine, su propio medio, que le convertiría en una voz autorizada y le abriría muchas puertas del sector.

En 2013 pudo viajar a un cónclave sobre la criptomoneda en California. Lo que vió allí le empujó a abandonar su carrera en la Universidad de Waterloo (Ontario) y entregarse en cuerpo y alma. Lo pudo hacer gracias a una beca de la fundación de Peter Thiell, cofundador de Paypal, asesor de Trump y unas de las personas más polémicas de Silicon Valley.

Semanas más tarde empezó una ruta por medio mundo visitando diferentes empresas y expertos que trabajan en extensiones de Bitcoin gastando la fortuna que había amasado escribiendo.

Nada le convenció. Volvió a casa y empezó a programar. Dos semanas después tenía un primer boceto. Había cambiado el código y las propuestas de Nakamoto. No se había detenido en lo financiero, sino que se abría a más funcionalidades. Se había salido del redil. Había roto la ley no escrita de respetar el protócolo original. Había creado Ethereum. Y muchos le siguieron. Ahora queda por ver hasta dónde llegará-

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