30.000 muertes al año por contaminación de coches

Por qué España debe prohibir los coches diésel y gasolina (como Francia y UK)

Francia y Reino Unido prohibirán la venta de coches diésel y gasolina en un par de décadas. España aún no ha anunciado planes al respecto y, según muchos especialistas, llegamos tarde

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En toda la Unión Europea, más de medio millón de personas encuentran cada año una muerte prematura por culpa de la contaminación. Así lo desvela el informe anual sobre polución de la Agencia Europea del Medio Ambiente, en el que se detalla que 30.000 de esos precoces fallecimientos tienen lugar en España (por comparar, el año pasado murieron en España 1.160 personas en accidentes de tráfico). Y otro dato: el 94% de la población en nuestro país, según Ecologistas en Acción, está expuesta a niveles de contaminación superiores a los recomendados por la OMS. ¿El principal causante? Va sobre ruedas y su hábitat se encuentra en el asfalto.

ECEC

Hace tan solo unas semanas, los gobiernos de Francia y Reino Unido anunciaron sus respectivos planes para prohibir la venta de coches diésel y de gasolina en el año 2040. Aunque las intenciones son buenas, "es demasiado tarde", asegura Mark Nieuwenhuijsen, director de la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud del Instituto de Salud Global (ISGlobal). "Hay que eliminar los coches diésel en cinco o 10 años, no en 20", sentencia.

El anuncio de la prohibición, que en Alemania estaría planteada de cara al año 2030, llega precisamente cuando las ventas de los coches diésel en el Viejo Continente están de capa caída. Según datos de la consultora Jato Dynamics, tanto en toda Europa como en España, los nuevos vehículos diésel ya suponen menos del 50%. De hecho, en nuestro país, la venta de coches diésel ha bajado prácticamente un 20% en solo cinco años.

Necesitamos medidas antes, particularmente en Barcelona y Madrid, donde ya tenemos niveles de contaminación demasiado altos

"Más allá de que la prohibición sea efectiva en 2040, es un mensaje político claro que tiene otros efectos además de la prohibición en sí misma: se ayuda a dirigir la producción y el cambio de vehículos en otra dirección, sin duda", explica desde Greenpeace Raquel Montón. De hecho, algunas marcas ya han dado un paso al frente y, por ejemplo, Volvo ha anunciado que dejará de fabricar coches de combustión en el no tan lejano 2019.

España hace oídos sordos

Sin embargo, el mensaje no parece haber cruzado aún los Pirineos. La prohibición de la venta de coches a combustión es una medida que ni ha llegado a nuestro país ni se la espera. No obstante, algunos Ayuntamientos sí han comenzado a mover ficha: mientras Madrid se convirtió en la primera ciudad española en restringir el tráfico por contaminación a finales del pasado año, Barcelona ya ha anunciado que los coches con más de 20 años no podrán circular por el área metropolitana a partir de 2019.

Esa norma no será efectiva en la capital de España hasta el año 2025, y a partir de entonces prohibirá la circulación por la ciudad a los coches de gasolina y diésel matriculados antes de 2000 y de 2006, respectivamente (con más de 25 y 20 años de antigüedad, según el tipo de motor).

Pero no parece ser suficiente. "Necesitamos medidas antes, particularmente en Barcelona y Madrid, donde ya tenemos niveles [de contaminación] demasiado altos para la salud", se lamenta el responsable de ISGlobal. No obstante, el movimiento europeo que se ha iniciado en Francia y Reino Unido puede representar, aunque sea a medio plazo, una esperanza. "Esto va a llegar a España y es evidente", asegura la portavoz de Greenpeace.

Las emisiones de los vehículos con combustible diésel también están detrás de un buen número de riesgos para la salud

A día de hoy, la gasolina que utilizan la amplia mayoría de los coches que circulan por nuestras ciudades ya es algo menos perjudicial que la que se usaba hasta hace no tantos años. Fue en agosto de 2001, con la entrada en vigor de la directiva europea que prohibía el uso de plomo en el combustible, cuando la presencia de este metal pesado en el suelo y en el aire comenzó a disminuir.

(Foto: Urduñako Udala)
(Foto: Urduñako Udala)

"Eliminada una de los principales fuentes de efectos negativos, la combustión de gasolina y diésel aún tiene diversos efectos adversos que hoy por hoy representan un gran problema", explica a Teknautas Andrés Rodríguez, doctor por la Universidad de Vigo y experto en contaminación. "Especialmente por culpa de los dióxidos de nitrógeno (NOx) en los vehículos diésel, pero también por hidrocarburos u otros metales añadidos a los combustibles sustituyendo la acción que tenía el plomo".

Es por eso que el diésel cuente cada vez con menos amigos entre los Gobiernos europeos. Más allá de los altos niveles de dióxidos de nitrógeno que genera, este combustible también emite sulfuros de azufre y partículas de bajo tamaño, "que pueden ser inhaladas y que generan un problema de salud pública y problemas medioambientales como el famoso esmog y las boinas de contaminación", agrega el doctor.

Si la prohibición debería llegar más pronto que tarde a España es porque las emisiones de los tubos de escape de los vehículos con combustible diésel también están detrás de un buen número de riesgos para la salud. "Afecta especialmente al sistema pulmonar, causando multitud de enfermedades; más en niños que en adultos y más en ancianos que en ancianas", señala Montón. Nieuwenhuijsen agrega que la contaminación de los coches puede provocar enfermedades cardiovasculares e incluso malformaciones congénitas. "Estamos hablando de un problema de salud pública de primer orden", sentencia la portavoz de Greenpeace.

No se acaba con el problema

Sin embargo, ese anuncio de la futura prohibición de la compraventa de coches de gasolina y diésel que aún no ha tenido lugar en España resulta insuficiente a ojos de los expertos. Más allá de que aún falten dos décadas para que llegue a ser efectiva (y teniendo en cuenta que, tal y como recuerda Montón, "no tomar siquiera medidas sería mucho más perjudicial"), lo cierto es que la desaparición de estos vehículos no será suficiente para acabar con la contaminación.

"Hay contaminación por bario, cobre o zinc que van a estar ahí sean los coches de gasolina, eléctricos o de agua, por culpa de la corrosión de las piezas, la fricción de los frenos, etc.", aclara Rodríguez. Por su parte, Nieuwenhuijsen apunta que los coches eléctricos y los híbridos (estos últimos también serán prohibidos en Reino Unido) solo eliminan la contaminación que proviene del tubo de escape, pero las derivadas del ruido o de la presencia de piezas como los frenos seguirán ahí.

"En general, necesitamos reducir el número de coches, porque la contaminación del aire no es el único problema", reflexiona el responsable de ISGlobal. "Aumentan las temperaturas y reducen nuestras actividades físicas, por ejemplo”, añade.

Así, mientras se expande por toda la Unión Europea el mensaje que traen consigo las prohibiciones francesa y británica, ya hay quienes esperan otras soluciones alternativas y más completas para hacer frente de una forma más contundente a todos los tipos de contaminación derivados del transporte motorizado. "Hay que buscar otra manera de movilidad, en especial en las grandes ciudades", comenta la portavoz de Greenpeace. "Por muchos motivos: la salud pública en primer lugar, pero también por el cambio climático, que es el tema más grave que afronta la humanidad", explica.

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