No eres original: miles de fotos de internet demuestran que todos vestimos igual
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No eres original: miles de fotos de internet demuestran que todos vestimos igual

Un equipo de investigadores de la Universidad Cornell ha usado un programa y millones de fotos para estudiar los cambios en la moda.

Foto: Las fotos de las redes sociales ayudarán a los antropólogos a estudiar a la sociedad. (Benjamin Linh VU | Flickr)
Las fotos de las redes sociales ayudarán a los antropólogos a estudiar a la sociedad. (Benjamin Linh VU | Flickr)

FOTO PRINCIPAL: Las fotos de las redes sociales ayudarán a los antropólogos a estudiar a la sociedad. (Fuente: Benjamin Linh VU | Flickr)

El rojo ya no es tan popular, las camisetas negras son un recurso tremendamente utilizado y una camisa azul parece ser una apuesta segura cuando toca ir de celebración. Aunque nos creamos tremendamente originales a la hora de vestir, un equipo de investigadores de la Universidad Cornell, en Estados Unidos, ha demostrado que casi todos seguimos las mismas modas.

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Gracias al ‘software’ que han desarrollado, y que ha analizado 100 millones de fotos de Instagram, han sido capaces de descubrir cómo se va transformando la vestimenta de la gente con el paso del tiempo. Y los mismos estilos, colores y prendas se repiten una y otra vez, especialmente dentro de cada país.

Kevin Matzen, Kavita Bala, y Noah Snavely son los investigadores detrás de este programa informático que pretende revolucionar el estudio antropológico de la sociedad recurriendo a toda esa información que proporcionan las redes sociales. En su opinión, las millones de fotos que se suben diariamente a estas plataformas ofrecen una ventana fascinante a los factores culturales, económicos y sociales que moldean el mundo. Y con un poco de ‘machine learning’ y una buena colección de fotos, es posible hacer minería de datos para descubrir nueva información sobre nuestra ropa y nuestras costumbres.

“Cuando empezamos el proyecto, los datos de Instagram estaban disponibles, por eso elegimos esta red social”, explica a Teknautas Kavita Bala, investigadora de la Universidad Cornell especializada en ciencias informáticas y ‘deep learning’. Dentro de la gran marisma de datos de la plataforma, los investigadores se centraron en 44 ciudades metropolitanas que contaban con una muestra nutrida de datos y seleccionaron distintas ventanas de cinco días entre junio de 2013 y junio de 2016.

El blanco y el negro son, para la mayoría, las apuestas más seguras a la hora de vestir

Austin, Chicago Nueva York o Seattle, en Estados Unidos; Delhi, Mumbai y Manila en la India; Cantón y Beijing en China; Lagos, en Nigeria; Johannesburgo, en Sudáfrica, y ciudades europeas como Madrid, Milán, Roma, París, Sofía o Londres son solo algunas de las urbes de la lista, que incluye localizaciones en todos los continentes.

“Usamos distintos algoritmos”, relata la investigadora. “En primer lugar, empleamos uno de detección facial para comprobar que en las fotografías había realmente caras”. Este proceso les permitió reducir su primera base de datos de 100 millones de imágenes a un total de 15 millones fechadas y localizadas. “Después, detectamos la ropa empleando ‘machine learning’ para reconocer los distintos tipos de prendas. Y una vez hecho este reconocimiento aún necesitábamos encontrar un estructura, analizar en profundidad estos datos, para lo que empleamos ‘deep learning’ y redes neuronales para reconocer patrones y clasificarlos”, apunta.

El algoritmo revela cómo avanzan las modas y los colores en la ropa. (Universidad  Cornell)
El algoritmo revela cómo avanzan las modas y los colores en la ropa. (Universidad Cornell)


De esta forma, el programa les mostró que en Navidad sigue proliferando el color rojo, y que la gente también lo usa de forma masiva durante Acción de Gracias en Estados Unidos. Lo mismo sucede con el Año Nuevo Chino: durante la celebración, las prendas rojas inundan las fotografías. Sin embargo, fuera de estas fechas, ese color está perdiendo popularidad y, según el análisis, parece que somos bastante simples en general y que el blanco y el negro son, para la mayoría, las apuestas más seguras a la hora de vestir.

De hecho, algunos estilismos concretos como las camisetas negras, las camisas azules y las faldas con cuadros se repiten una y otra vez a lo largo y ancho del globo. Y, en ciertas ocasiones, determinados colores se popularizan en un país concreto llenándose de más rosa o más amarillo.

Además, hay determinados eventos puntuales que disparan una moda: en el Mundial de Brasil, tanto el país anfitrión como Colombia se llenaron del mismo color ya que las dos selecciones nacionales portaban camisetas con una tonalidad muy similar. Y algunos países también repiten determinados patrones porque emplean algún tipo de ropa o de complemento tradicional: el paño africano o guelé es muy habitual en Nigeria y en Omán los hombres llevan de forma masiva el sombrero típico de la zona.

Un instrumento de estudio social

El equipo no quiere detenerse únicamente en el estudio superficial de la evolución de la vestimenta durante los años analizados, sino que quiere ir más allá. “Lo que esperamos hacer es entender cómo cambian las modas y de qué manera se expanden: si una moda surge en una parte del mundo y de ahí progresa al resto, ¿cómo salta de país a país?”, dice la investigadora.

Además, más allá de la moda, el grupo también quiere profundizar en los comportamientos sociales de distintos países y grupos sociales. “Hay mucha información que subimos a nuestra redes sociales de manera diaria que puede ser empleada para darnos una idea más profunda de cómo vive la gente alrededor del mundo. Y, si monitorizamos esos datos durante años, nos permitirá ver la evolución de las tendencias a largo plazo”, añade.

Los más mayores son los grandes ausentes de las fotografías en redes. (Steve Walker Photography)
Los más mayores son los grandes ausentes de las fotografías en redes. (Steve Walker Photography)


FOTO 2: Los más mayores son los grandes ausentes de las fotografías en redes. (Fuente: Steve Walker Photography)

Por supuesto, y a pesar de todas sus ventajas, las redes sociales también traen consigo algunos peros. Según la investigadora, los datos están sesgados y las generaciones mayores no están bien representadas. “Ves personas mayores de forma indirecta en las fotos que se suben de reuniones familiares por los más jóvenes, pero rara vez suben sus propias fotografías, sus propios selfis. Eso es lo más complicado”, destaca.

Dificultades aparte, Bala explica que en este momento están ampliando el equipo, reclutando a nuevos profesores y estudiantes para continuar y agrandar el proyecto. Así, expertos en ‘machine learning’ y antropólogos bucearán en las redes sociales y se servirán de algoritmos y de redes neuronales para comprender un poco más los comportamientos humanos gracias a todo lo que nuestras fotos revelan de nosotros mismos.

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