EXPERIMENTO DE LA COMPAÑÍA PURPLE

Limpiar cacas de perro o raspar chicles: qué aceptamos al conectarnos a un wifi público

Un proveedor de red británico ha decidido llevar a cabo un experimento, en el que más de 22.000 personas han decidido aceptar unas condiciones un tanto 'extrañas'

Foto: Qué es lo que aceptamos cuando nos conectamos a un WiFi público
Qué es lo que aceptamos cuando nos conectamos a un WiFi público

Vas caminando por la calle y el calor es cada vez más sofocante. Para combatir las altas temperaturas, decides que es el momento de entrar a un heladería en busca de algo que te refresque y, mientras llega tu pedido, encuentras un cartel que te alegra la espera: 'wifi gratis'. Sin dudarlo, sacas tu móvil, aceptas las condiciones de servicio y accedes a la red. Sí, efectivamente, acabas de conseguir conexión a la red, pero... ¿sabes qué es lo que has aceptado?

La gran mayoría de la gente acepta estas condiciones sin leerlas, lo que puede implicar un grave problema de seguridad. Para comprobar si esta situación era cierta, Purple, un proveedor de red británico, ha decidido hacer un experimento: incluir entre esas clásulas otras que, a modo de broma, comprometían a los usuarios que las aceptaran a realizar 1.000 horas de servicios a la comunidad que serían solicitadas por la propia compañía.

La prueba confirmó la realidad: que no nos leemos esas cláusulas. Y es que se antoja extraño que alguien que las leyera decidiera aceptar las obligaciones que se adquirían por el simple hecho de utilizar wifi de manera gratuita: recoger desechos de animales en los parques, dar abrazos a perros y gatos callejeros, limpiar las alcantarillas, raspar chicles en las aceras, limpiar los lavabos de los festivales o pintar conchas de caracol eran algunas de las condiciones aceptadas.

Pese a ello, más de 22.000 personas aceptaron las condiciones de servicio de Purple. O, lo que es lo mismo, de manera voluntaria, aceptaron regalar 1.000 horas de sus vidas para llevar a cabo toda esta serie de tareas por el simple hecho de haber conectado sus dispositivos a una red gratuita. Y lo mejor era que, en esas condiciones, quedaba muy claro que Purple podría requerir de manera discrecional a los usuarios para que realizaran las tareas que habían aceptado.

Con este experimento, la compañía británica ha querido demostrar que el ciudadano suele aceptar las condiciones de uso de las redes públicas sin prestar atención a lo que realmente firma, con el objetivo de concienciar a los usuarios sobre los peligros de no leer la letra pequeña en la red. Evidentemente, Purple ha asegurado que los usuarios no tendrán que realizar esos trabajos que firmaron, pero sí han conseguido demostrar los problemas que puede acarrear.

"Los usuarios que utilizan las redes wifi necesitan leer los términos cuando se registran para acceder a una de ellas. En qué están de acuerdo, cuántos datos están compartiendo y qué licencia están dando a los proveedores. Nuestro experimento demuestra que es demasiado fácil marcar una casilla y consentir en algo que, a todas luces, es injusto", confiesa Gavin Wheeldon, el CEO de Purple, sobre el experimento realizado en las últimas semanas.

De las 22.000 personas que cayeron en la 'trampa', muy pocas descubrieron lo que el texto les obligaba a cumplir al aceptar las condiciones de uso. De hecho, todos los usuarios tuvieron la oportunidad de cancelar la cláusula a cambio de un premio, pero sólo un individuo de todos los usuarios que usaron la red durante las dos semanas completas logró detectarlo. Es decir, sólo el 0,000045% leyó las cláusulas: un claro aviso de lo que firmamos sin leer.

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