estará en dubái y tsk ha finalizado la segunda fase

TSK, la empresa asturiana detrás del próximo parque solar más grande del mundo

Es capaz de generar 260MW y alumbrar 50.000 hogares. La mayor planta de este estilo de Oriente Medio formará parte de una instalación que llegará a los 5.000MW

Foto: La planta recién instalada tiene la extensión equivalente a 700 campos de fútbol.
La planta recién instalada tiene la extensión equivalente a 700 campos de fútbol.

Dubái cuenta, desde hace unos días, con una gigantesca instalación en el desierto destinada a aprovechar la mayor materia prima de la zona: el sol. El parque solar Mohammed Bin Rashid Al Maktoum, recién inaugurado en el Emirato y que es el más grande de Oriente Medio, tiene sabor español. La empresa asturiana TSK se ha encargado de la instalación de los más de dos millones de paneles solares que generan 260MW que forman parte del parque, aún en construcción. Así ha logrado una empresa casi desconocida colarse en el mayor parque solar del mundo.

La planta Mohammed Bin Rashid Al Maktoum se está desarrollando en tres fases. La primera, de 13MW, la instaló Solar First y estuvo finalizada en octubre de 2013. TSK se ha encargado de la ampliación, que ha elevado la potencia hasta 260MW y ha sido un consorcio de Abu Dabi quien se ha hecho con la mayor parte del pastel. El tercer y último ensanche de la planta, de 800MW, la convertirá en una de las mayores del mundo cuando esté finalizada, en 2020. Los planes del gobierno local pasan por ampliar la instalación hasta que sea capaz de generar 5.000MW en 2030, momento en el que se convertirá en la mayor instalación solar de este tipo en el mundo.

TSK se hizo con el contrato, por valor de 315 millones de euros, después de un concurso en el que supo aprovecharse de las buenas referencias que había cosechado hasta la fecha. Constituida en 1986, no fue hasta veinte años más tarde, en 2006, cuando la compañía comenzó a trabajar en el ámbito solar fotovoltaico. "Habíamos trabajado en los últimos seis años con un grupo saudí, Acwa Power, en dos plantas termosolares en Marruecos y Sudáfrica", explica Joaquín García, CEO de la compañía. TSK se hizo con el contrato que ha llevado a cabo junto a Acwa y DEWA (Dubai Electricity and Water Authority), un consorcio local. El proyecto es de los llamados 'llave en mano', expresión que se utiliza cuando una compañía entrega al promotor la obra completamente finalizada y ya en funcionamiento.

TSK comenzó a trabajar en energía solar en 2006 en colaboración con Mitsubishi. Hoy tiene una importante presencia en Oriente Medio

La firma asturiana se ha encargado de la instalación de 2,3 millones de placas solares en un espacio de 440 hectáreas, el equivalente a unos 700 campos de fútbol, y que será capaz de evitar que se liberen 470.000 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera. Según las cifras proporcionadas por la compañía, la energía producida es capaz de abastecer a 50.000 hogares.

"El mayor reto al que nos enfrentamos fue el plazo de construcción, ya que tenía que estar listo en un año", recuerda García. El CEO de la firma asegura que trabajar en un país como Dubái tiene cierta complejidad aunque TSK ha sido capaz de acelerar el proceso y terminarlo antes de tiempo. "Ya está generando electricidad y hace una semana que se hizo el acto oficial a la que asistieron autoridades", señala García.

"Dimos el salto antes del 'boom' solar"

Que TSK haya conseguido contratos como el de Dubái se debe a la trayectoria de la firma dentro de este ámbito. Fue en 2006 cuando comenzaron con los primeros proyectos, hecho que a juicio de García les dio la posibilidad de adelantarse "uno o dos años" a la explosión que hubo con la energía solar gracias a "un acuerdo con Mitsubishi" por el que ambas compañías desarrollaron e implementaron este tipo de energía a lo largo y ancho del planeta.

Las cifras de negocio de la compañía hablan de crecimiento incluso en los peores años de la crisis. La facturación en 2011 fue de 348 millones de euros, cifra que se ha multiplicado en 2015 hasta llegar a los 740 millones. Si en 2011 eran 735 los empleados que trabajaban para TSK, cuatro años más tarde el número había aumentado hasta los 890.

Detalle de la planta que TSK acaba de inaugurar en Dubái.
Detalle de la planta que TSK acaba de inaugurar en Dubái.

Aunque una de las estadísticas más llamativas de los negocios que TSK lleva a cabo es el minúsculo peso que tiene el mercado español en sus operaciones. En la actualidad supone el 3%, "algo residual", cuando en 2011 ese número todavía suponía el 29% del volumen de negocio de la compañía. "No hay proyectos ni industriales ni renovables", lamenta García.

La oportunidad de negocio para TSK se encuentra fuera de nuestras fronteras. La firma tiene una importante presencia en Oriente Medio así como en Latinoamérica y prueba de ello son algunos de los proyectos ejecutados en los últimos años. En el ámbito de las renovables, TSK ha sido la responsable de instalar una planta termosolar en Kuwait de 50MW, otra en Jordania de 120MW, una tercera en Israel de 110MW o un parque eólico en Jordania también de 110 MW. La planta fotovoltaica instalada en Puerto Rico, en 2013, fue un reto especial para una compañía que tuvo que diseñar sistemas de predicción meterológica y elevar todos los componentes a una altura mínima de dos metros para evitar inundaciones y ser capaz de sobrevivir a las consecuencias derivadas de un huracán o una tormenta tropical.

Internacionalización en el momento oportuno

Aunque la compañía se constituyó en 1986, no fue hasta 2003 que decidió dar el salto a mercados extranjeros. ¿Los motivos? Era la época buena antes de la crisis y no lo hicimos por necesidad sino para intentar adelantarnos, crecer y ejecutar en otras partes del mundo los proyectos que sabíamos hacer", apunta García.

Ese movimiento ha permitido, en palabras del CEO, que la compañía haya podido asentarse y esquivar así los problemas generados por la crisis económica: "No depender de un solo mercado, como podría ser el español, resultó ser acertado". Para García, esta estrategia les ha permitido no correr la misma suerte que otras compañías que tuvieron que hacerlo "obligadas y con prisas", lo que acostumbra a no traer buenos resultados. En el caso de TSK, se ha traducido en un contrato de más de 300 millones y la independencia del mercado español.

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