JUANJO FEIJÓO Y JAVIER CORTÉS (INSTACART)

400 millones de golpe: los españoles clave en una de las mejores tecnológicas del mundo

La 'startup' americana Instacart ha conseguido 400 millones de financiación, y dos españoles jugaron un papel clave en la operación. Esta es la historia de Juanjo Feijóo y Javier Cortés.

Foto: Juanjo Feijóo y Javier Cortés trabajan como vicepresidente de operaciones y controller financiero de Instacart, respectivamente.
Juanjo Feijóo y Javier Cortés trabajan como vicepresidente de operaciones y controller financiero de Instacart, respectivamente.

La empresa americana Instacart acaba de reventar el mercado del 'delivery' (reparto a domicilio) en todo el mundo. Con su última ronda de financiación de 400 millones de dólares, la 'startup' que se encarga de hacer la compra por ti y llevártela a casa en menos de una hora ha alcanzado una valoración de cerca de 3.400 millones de dólares. Y hay dos españoles que han jugado un papel clave en esta operación.

Se trata del canario Juanjo Feijóo (31 años) y el valenciano Javier Cortés (36). Juanjo pasó siete años en Google entre Dublin y San Francisco. Fue en junio de 2015 cuando fichó por Instacart, donde ahora ejerce de vicepresidente de operaciones. No le anda a la zaga Javier: tras once años en PwC en Valencia, Londres y San Francisco, entró en Instacart un mes antes que Juanjo y ahora ocupa el puesto de 'controller' financiero.

Por sus cargos dentro de la compañía, ambos han sido protagonistas de una de las rondas de financiación tecnológicas más importantes de 2017. Esta es la historia de cómo se consiguen 400 millones de dólares sin sucumbir (que sepamos) a un ataque de histeria.

Así se levantan 400 millones: "Ha sido brutal"

A Javier le llegaron las primeras noticias en la segunda mitad de 2016: "Mi director financiero me dijo que hiciese un informe de cómo estábamos de dinero en efectivo, cuánto tendríamos en los próximos meses, cómo lo estábamos gastando, qué retorno obteníamos con cada gasto... En diciembre empezaron a ir a eventos en Silicon Valley y a hablar con inversores, de modo que montamos un equipo de cinco personas para la operación" nos cuenta.

En esa época, Javier y su equipo se enfrentaron a una actividad frenética: "Íbamos recibiendo una información que no te puedes ni imaginar. Cada semana hablábamos con inversores y les íbamos contando cosas: el dinero que teníamos, los empleados en los tres últimos años, las proyecciones a futuro, las deudas, etc. Durante meses todo el mundo en la empresa nos preguntaba por qué recopilábamos y preguntábamos tantos datos", recuerda ahora, "pero no podíamos contar nada a nadie".

Tras la ronda de 400 millones, Instacart se sitúa en una valoración de 3.400 millones de dólares

Pero llegó el momento: en marzo de este año, Instacart anunció la ronda de 400 millones, que sitúa a la compañía en una valoración cercana a los 3.400 millones de dólares y la coloca, definitivamente, en el horizonte de las 'startups' tecnológicas con mayor proyección de todo el mundo.

"Ha sido una experiencia muy bonita", nos reconoce, "levantar una ronda así es brutal. Creemos que podemos cambiar la forma en que la gente hace la compra online".

Las oficinas de Instacart en Silicon Valley.
Las oficinas de Instacart en Silicon Valley.

"Si te dan tanto dinero... es que algo haces bien"

"Ni te imaginas el detalle con el que los inversores han estado mirando nuestros números", nos cuenta Javier, "así que cuando ves que deciden darte 400 millones es una satisfacción tremenda, significa que estás haciendo bien las cosas".

La labor del equipo de Juanjo en la operación fue doble: "por un lado, tenía que analizar la relación que tenemos con los supermercados con los que trabajamos; por otro, contarles a los inversores la progresión en la rentabilidad de la compañía. Yo me encargué de evaluar las oportunidades de mejorar la rentabilidad y ejecutar los proyectos relacionados con esas oportunidades. Veníamos de varios años perdiendo dinero, como muchas 'startups', pero en octubre del año pasado ya éramos rentables, y eso era muy importante para los fondos que querían entrar".

"Instacart es rentable desde el año pasado, aquí nos rompemos la cabeza para pelear cada céntimo"

Y esa rentabilidad ha sido precisamente uno de los mejores ingredientes de la compañía: "Aquí nos hemos roto la cabeza pensando estrategias para sacarle 2 ó 3 céntimos a cada entrega, nos empeñamos en pelear cada céntimo. En una empresa grande nadie dedicaría tiempo a eso, pero las 'startups' funcionamos de manera muy distinta. Nosotros salimos a sacar el máximo dinero, esa es la mentalidad que hace que a una 'startup' le vayan bien las cosas", asegura.

Y es que, en apenas dos años, nuestros protagonistas han pasado de trabajar en compañías enormes a hacerlo en 'startups' tecnológicas, y ese cambio se nota: "Yo me fui de Google, que tenía unos 60.000-70.000 empleados, a Instacart, que tenía 200, y las dinámicas y los recursos económicos son muy distintos", asegura Juanjo. "Lo que en Google lleva seis meses, en Instacart tienes que tenerlo en dos semanas. Y si hay algo que no sabes, te tienes que buscar la vida, aprenderlo y hacerlo. Es un ritmo y una dinámica completamente distinta, pero eso también hace que seas más creativo y que sepas desenvolverte por ti solo. Es un trabajo más complicado y con más presión, pero también mucho más interesante".

¿Podrán triunfar los 'Instacart españoles'?

Desde hace algunos años, 'startups' españolas como Comprea, Deliberry, Lola Market o Delsuper luchan por emular a Instacart y conquistar el mercado de las entregas en una hora. Pero, ¿podrán triunfar, al igual que ha hecho la compañía americana?

Javier Cortés ve algunas dificultades: "El problema en España es que la cultura es muy distinta a la de Estados Unidos. El americano valora muchísimo su tiempo libre, con lo que está totalmente acostumbrado a pagar por servicios de entrega de productos, pero en España y en otros países de Europa no es igual. Yo soy de Valencia y allí hay un Mercadona en cada esquina, pero es que en casi todas las ciudades la gente se ha acostumbrado a pasar por el supermercado antes de ir a casa, son hábitos muy diferentes", asegura.

Por tanto, parece haber dudas más que razonables: "Va a costar que la gente se acostumbre a ese modelo y que crea que comprar 'online' es mejor que ir tú mismo a la tienda física. Además, la logística de este tipo de empresas es muy cara: o tienes mucho dinero detrás, o una masa de usuarios muy grande... o es muy difícil hacer rentable un modelo así".

Algunas 'startups' piensan que su trabajo es levantar rondas. Hay que tener un buen producto y hacerlo rentable

Por otro lado, el 'controller' financiero de Instacart observa un problema quizá demasiado frecuente en las compañías tecnológicas de todo el mundo y también en las españolas: "Algunas 'startups' piensan que su trabajo es levantar una ronda de financiación tras otra, que el éxito es eso. Tienen que centrarse en tener un producto que sacar al mercado, conseguir clientes y ser rentables. Si tienes un producto que realmente merece la pena, no tendrás que ir a por los inversores, serán ellos los que vengan a ti".

Y eso es precisamente lo que han conseguido nuestros dos protagonistas: formar parte del éxito de una las 'startups' tecnológicas más en auge del mundo, y todo ello desde una posición clave en la estructura de la compañía.

"En Silicon Valley hay dos hitos", nos recuerda Javier: "levantar una ronda y salir a Bolsa, y ya hemos conseguido una de ellas". El tiempo nos dirá si, con la trayectoria que ambos han acumulado, conseguirán pronto el segundo hito.

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