victoria para la economía colaborativa

"¿Blablacar no cierra? ¡Es un notición! Me ahorro 1.000 euros al año con ellos"

La justicia absuelve a la plataforma y podrá seguir operando en España: no es un servicio de transporte, ni hace competencia desleal a los autobuses

Foto: Eliel y sus compañeros de Blablacar en una fotografía que compartieron por redes sociales
Eliel y sus compañeros de Blablacar en una fotografía que compartieron por redes sociales

Esto va un madrileño, una granadina y un malagueño y… Lo que puede sonar al mítico chiste, no es más que el planteamiento de una mañana cualquiera de alguien que utiliza Blablacar como transporte diario, compartiendo vehículo y gastos con gente que no conoce pero con la que tiene un destino común. Esta forma de viajar continuará sin ninguna traba legal tras la sentencia que conocimos ayer. El Juzgado de lo Mercantil número 2 de Madrid cerró el episodio más reciente que tenía a la economía colaborativa como protagonista y dio luz verde a Blablacar para seguir operando en España tal y como lo hacía hasta ahora. Para los más de tres millones de usuarios de la plataforma en España, es una de las mejores noticias del año.

Paco vive en Toledo y enciende el motor de su Toyota Verso todos los días a las 6.40 de la mañana. Le acompañan otros trabajadores de la zona o turistas que suelen rondar entre los 20 y los 30 años. Legañas aparte, no se conocen, pero Paco asegura que sus viajes son mejores desde que los comparte con alguien gracias a la plataforma Blablacar: “Mi principal motivación para viajar de este modo es no aburrirme, así voy hablando, conozco gente y el trayecto se me hace más ameno”.

Paco renueva su anuncio todas las semanas
Paco renueva su anuncio todas las semanas

Toledo, Segovia o Guadalajara son ciudades en las que amanecen trabajadores y estudiantes que pasarán su jornada laboral y estudiantil en Madrid, por eso es frecuente que algunos de ellos opten por este método de desplazamiento, huyendo de los horarios limitados y las horas de espera de los trenes y autobuses. "Utilizar el coche para ir a Madrid me sale más o menos como el AVE o el autobús, pero me permite dedicar a mis hijos el tiempo que necesitan", afirma Paco.

Precisamente, fue la patronal de autobuses, Confebus, quien demandó a la plataforma acusándola de operar de manera ilegal y estar prestando un servicio de transporte sin tener las autorizaciones necesarias, incumpliendo varios artículos de la ley de ordenación de los transportes terrestres (LOTT) a la que sí están sujetas las empresas de autobuses. Tras la sentencia, esta acusación de competencia desleal ha quedado totalmente desestimada.

En muchos de los enclaves que se conectan todos los días por motivos laborales se celebra esta decisión. Ana Ibáñez viajaba cada mañana como pasajera de Málaga a Marbella. “El trayecto en Blablacar me salía por cuatro euros, en cambio si iba en transporte público pagaba el doble, ahora ya vivo en Marbella”, confiesa. Además, recalca que no hay nada igual que esta forma de viajar por “su flexibilidad y comodidad”.

Si la sentencia hubiese cerrado Blablacar, utilizaríamos Whatsapp para coordinarnos

Ibáñez no solo utilizaba la plataforma para ir al trabajo, sino también para desplazarse a Cádiz a ver a su familia, donde se deja en torno a 12 euros por trayecto, cuando en transporte público le costaría 23 y ciñéndose a los cuatro horarios que existen, mientras que en los coches compartidos encuentra “prácticamente a cada hora del día”. Si la sentencia hubiese condenado a la plataforma y forzado su cierre, no hubiese dejado de compartir vehículo: “Tengo los números de la gente con la que me suelo ir y utilizaríamos WhatsApp para coordinarnos, creo que eso haría la mayoría de la gente”.

Una encuesta realizada por la propia compañía arroja datos sobre por qué los ciudadanos eligen compartir coche para viajar. El ahorro económico es el principal motivo para el 85% de los usuarios, frente al cuidado del medioambiente, el consumo compartido y viajar en buena compañía. La economía colaborativa no es solo una realidad, es una tendencia. España es líder europeo, el 6% de la población ofrece productos y servicios bajo este modelo, superando en un punto a la media continental, según se expuso en el Foro Europeo de Economía Colaborativa que se celebró en Bruselas el pasado septiembre.

Madrid, el epicentro de esta tendencia

Las rutas más frecuentes en Blablacar desde que llegó a España, en el año 2010, tienen como lugar de origen y destino más repetido la capital de España. Madrid-Valencia es el trayecto más realizado por los ‘blablacarianos’, seguido de Barcelona-Madrid, Madrid-Murcia y Madrid-Sevilla. Andalucía, Madrid, Comunidad Valenciana y Castilla y León son las comunidades autónomas que más representación de usuarios tienen, siendo el número de andaluces más del doble que el de madrileños, 1.105.055 de usuarios frente a 412.109.

El trayecto Bilbao-Madrid es el único en el 'ranking' que incluye una ciudad del norte de España.

Dora es de un pueblo de Granada, trabaja en Madrid y es nivel ‘experto’ en Blablacar: “Siempre lleno el coche porque tengo muy buenas puntuaciones y recomendaciones”. Asegura que si la compañía hubiera llegado a cerrar, seguiría utilizando su vehículo para desplazarse, pero iría a su tierra “con menos frecuencia”, ya que el precio del trayecto lo tendría que asumir ella sola y eso supone mucha diferencia con respecto a lo que está acostumbrada a pagar en el medio año que lleva como conductora (antes utilizaba la plataforma como viajera).

Afirma, mientras hace unos cálculos que hasta ahora no se había planteado, que suele viajar (Madrid-Granada) de media 12 veces al año y que gracias a los ‘llenazos’ ahorra en torno a 1.000 euros. "¿No cierra? ¡Es un notición!", exclama cuando se le pregunta si conoce la resolución de la sentencia. A pesar de esta ganancia, reconoce que lo primordial para ella es el tiempo que ahorra con el coche, ya que si optase por otro medio de transporte no llegaría a su pueblo directa, sino que tendría que empalmar con otro medio de transporte o hacer que alguien se desplazase a por ella: “En autobús o en tren tardaría seis horas, mientras que en coche hago el trayecto en cuatro, me compensa”.

Desde la compañía aseguran que es habitual encontrar viajes con orígenes y destinos distintos a las capitales de provincia, porque muchos de los trayectos realizados unen puntos de la península que solo pueden realizarse de forma directa en coche. De hecho, dos terceras partes de los viajes publicados en Blablacar, según la compañía, no tienen equivalente directo en medios de transporte como el autobús o el tren.

Dos terceras partes de los viajes publicados en Blablacar no tienen equivalente directo en otros medios de transporte

Este es el caso de Eliel, residente en Vigo pero con la mayoría de su familia viviendo en Salamanca. El precio del trayecto en Blablacar y en autobús son parecidos, sin embargo en transporte público tiene que salir a las seis de la tarde de Galicia y llegar sobre la 1 de la madrugada a su destino. “Si comparto coche tardo cuatro horas, tengo más horarios disponibles y conozco gente nueva”, manifiesta. "Me parece genial que no lo cierren, ¿qué te voy a decir yo si soy un usuario habitual?".

Aunque el futuro de la economía colaborativa está aún en el aire, de lo que no cabe duda es que los hábitos de viajar han cambiado, se seguirán transformando y los ciudadanos exigirán e investigarán formas de llegar a sus destinos de la manera más cómoda y económica posible. La justicia, de momento, está de su lado.

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