Apple, Google, Facebook... todos contra Trump

Trump incendia Silicon Valley: su plan antiinmigración afecta al 20% de empleados

Las medidas contra la inmigración de Trump han causado la indignación de Silicon Valley. Las grandes firmas tecnológicas dependen del talento extranjero, y ahora lo tendrán más difícil para contratar

Foto: (Foto: Reuters)
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Vergonzosas, injustas, antiamericanas, equivocadas... Son las palabras que han utilizado algunos de los principales directivos de Silicon Valley, desde el consejero delegado de Netflix al de Google, pasando por decenas de fundadores de 'startups' como Slack, Lyft o Box, para referirse a las medidas antiinmigración tomadas por Donald Trump el pasado fin de semana. El sector tecnológico estadounidense lo considera un ataque directo no solo a sus valores, también a su negocio. Un dato deja claro lo que está en juego: el 20% de los empleados de las principales firmas de Silicon Valley en EEUU son inmigrantes. Y la gran mayoría de sus fundadores son también inmigrantes o descendientes de inmigrantes. Trump quiere desmantelar ahora ese modelo de un plumazo, y Silicon Valley se ha propuesto impedirlo.

Las grandes tecnológicas han apostado, y apuestan, por una política sencilla: fichar a los mejores. Esa política implica contratar sin tener en cuenta el país de origen de los candidatos y otros muchos factores culturales. Solo cuenta una cosa: tu valía profesional. Los informes anuales de Apple, Facebook o Google apuntan algunas cifras interesantes. Por ejemplo, Apple emplea a un 19% de personas de origen asiático o un 12% de procedencia latina entre todos los estadounidenses que contrata. La cifra de asiáticos en Facebook es mucho mayor: un 38% de los trabajadores nacidos al otro lado del charco forma parte de ese grupo.

Google contrató a casi 13.000 empleados extranjeros en los últimos cinco años, casi el 30% de su plantilla en EEUU

Pero los datos clave para entender el impacto de las medidas de Trump son los de los inmigrantes, los empleados extranjeros cualificados que se fueron a EEUU a buscar una vida mejor. Y estos son también concluyentes. Según el portal Myvisajobs, Google contrató a casi 13.000 empleados extranjeros en los últimos cinco años recurriendo a visados H-1B, el 28% de su plantilla en EEUU; Facebook, a más de 3.600 del total de 12.700 empleados allí, también el 28%; el 11% de la plantilla de Apple en EEUU está formada por extranjeros, y el 43% en Twitter (una de los porcentajes más elevados). En promedio, el 20% de los empleados en las ocho primeras tecnológicas asentadas en Silicon Valley son extranjeros. Para otras firmas como Microsoft, pese a estar muy lejos de San Francisco, la contratación de inmigrantes cualificados es igual de vital: el 31% de su plantilla en EEUU procede de otro país.

Debajo puedes ver un resumen de estas cifras en las principales firmas establecidas en Silicon Valley. Para calcularlas, hemos sumado los empleados extranjeros contratados mediante visados H-1B durante los cinco últimos años. A la lista se podrían añadir otras empresas como Microsoft, Amazon o IBM, ubicadas en otros estados y, por supuesto, miles de 'startups' que siguen la misma estrategia de contratación.

Inmigrantes que fundan gigantes

Más allá de las cifras de plantilla, no hay que olvidar otro aspecto fundamental: Apple, Google, Tesla, Amazon... muchos de estos gigantes nacieron gracias a inmigrantes. Un estudio de la National Foundation for American Policy destaca que el 50% de los unicornios del país (empresas valoradas en más de 1.000 millones de dólares) contaba con, al menos, un inmigrante entre sus fundadores.

Uber, SpaceX o Palantir Technologies (dedicada al desarrollo de 'software') son tres de las firmas mejor valoradas que cuentan con inmigrantes entre sus fundadores: Garret Camp (Canadá), Elon Musk (Sudáfrica) y Peter Thiel (Alemania), respectivamente. No acaban ahí los lazos de la inmigración con el principal polo de innovación tecnológica. El padre de Steve Jobs era un refugiado político sirio, mientras que los actuales CEO de Google (Sundar Pichai), Microsoft (Satya Nadella) o Alphabet (Sergey Brin) provienen de India y Rusia.

(Foto: Reuters)
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Otros nombres no tan conocidos entre el gran público incluyen a la CEO de Oracle, Safra Catz, de origen israelí, o a Shantanu Narayen, otro indio que ostenta el cargo de CEO de Adobe. La lista es interminable.

¿Qué ocurrirá con los visados H-1B?

En el centro de la polémica entre Silicon Valley y Trump se encuentra también un documento, la visa H-1B. Es la que abre las puertas del mercado de trabajo estadounidense a extranjeros cualificados, pero conseguirla no es nada fácil. Para que el Gobierno de EEUU otorgue una de estas visas, es necesario que el trabajador acredite estar más capacitado para desarrollar ese trabajo que un residente en el país. Solo el año pasado, las autoridades recibieron 236.000 solicitudes.

En las últimas horas, Bloomberg ha detallado los planes de la Administración Trump para endurecer las condiciones de acceso a esta visa. “La política de inmigración de nuestro país debería estar diseñada e implementada para servir, por encima de todo, a los intereses de Estados Unidos”, reza un borrador. La premisa pasa por potenciar la creación de puestos de trabajo en suelo estadounidense a costa de endurecer las condiciones para acceder a dichos permisos. Las compañías argumentan que la falta de talento en EEUU les obliga a buscar mano de obra extranjera que les permita seguir siendo competitivas.

Sundar Pichai, consejero delegado de Google.
Sundar Pichai, consejero delegado de Google.

Bernardo Hernández, exdirectivo de Google y Flickr (Yahoo) en San Francisco y ahora 'general partner' en la firma de inversión eVentures, señala que la contratación de extranjeros cualificados a través de las visas H-1B que Trump quiere ahora revisar ha sido una pieza clave durante las últimas décadas para convertir Silicon Valley en lo que es hoy en día: el mayor centro de innovación mundial en 'software' e internet.

"Cuando yo llegué a EEUU, en 1993, no había ninguna restricción. Ahora, el máximo de H-1B que se otorgan al año es de 65.000 y solo tienes tres meses al año para solicitarlas. Es una lotería. Las restricciones a estas visas han aumentado en los últimos años, primero con Bush y luego con Obama, pero ahora Trump quiere acelerar ese proceso. Y como es tan narcisista, ególatra y mal comunicador, no ha sabido explicar sus planes. El resultado es el caos y la confusión", explica a Teknautas.

"Cuando llegué a EEUU, en 1993, no había restricción. Ahora, el máximo de visas H-1B que se otorgan al año es de 65.000, es una lotería"

En la práctica, la suerte o desgracia de esa visa depende de la compañía que patrocine al empleado. Cuanto más importante sea, más fácil resulta para el solicitante conseguir un permiso que le permite, en una primera instancia, trabajar en el país hasta tres años que se pueden extender hasta los seis años. El número de permisos anuales está restringido a 85.000 al año, aunque esa cifra tiene trampa, ya que 20.000 de esas solicitudes están reservadas para extranjeros que tengan un máster o un título superior obtenido en una universidad estadounidense.

Hernández cree que las barreras al libre tráfico de talento solo van a conseguir una cosa: destruir valor. "Cuatro de cada cinco fundadores de 'startups' en EEUU son inmigrantes o hijos de inmigrantes. Estas nuevas medidas solo van a traer menos seguridad y libertad".

Repatriaciones exprés de empleados

“Es doloroso ver el coste personal que esta orden ejecutiva va a tener sobre nuestros empleados”, escribió Sundar Pichai, consejero delegado de Google, en un documento filtrado a los medios y en el que pide a los 100 empleados de la compañía que podrían estar afectados por la medida que regresen a Estados Unidos de inmediato. "Me consta que Google ha fletado varios aviones este fin de semana para llevar de vuelta a EEUU a trabajadores clave destinados temporalmente en otros lugares y que tenían la nacionalidad de alguno de los siete países afectados. Quieren evitar que se les impida la entrada más adelante", explica Hernández.

Pichai envió el mencionado mensaje de manera interna a sus empleados, pero otros directivos han sido claros y concretos a la hora de oponerse a la medida. Sergey Brin, uno de los fundadores de Google, se acercó al aeropuerto internacional de San Francisco para manifestarse por la medida.

Tim Cook expresó en un comunicado interno que Apple “no existiría sin inmigrantes” y que la compañía “no apoya esta medida”. El CEO de la compañía citó a Martin Luther King para expresar la postura de la firma: “Puede que vengamos de diferentes naves, pero ahora estamos todos en el mismo barco”. Jeff Bezos, fundador de Amazon, dijo algo muy parecido. Incluso Mark Zuckerberg, nacido en Estados Unidos, se unió a las muestras de rechazo ante la medida.

Más allá de las protestas personales, otras 'startups' han decidido tomar partido con medidas concretas. Lyft, un competidor de Uber, ha anunciado que donará un millón de dólares durante los próximos cuatro años a la American Civil Liberties Union (ACLU). Uber prometió compensar a aquellos conductores que se hubieran visto afectados por la medida y su CEO, Travis Kalanick, ha donado tres millones destinados a la defensa de los trabajadores que hayan sufrido problemas.

"Rechazo inmediato"

Iñaki Berenguer, emprendedor español afincado desde hace años en Nueva York, cree que la incertidumbre creada por las medidas antiinmigración de Trump puede ser devastadora. "He contratado a muchos empleados con visas H-1B. Mi cofundadora es de la India, llegó a EEUU a estudiar en el MIT y se quedó con ese visado. Ahora, muchas empresas que estaban pensando en contratar a extranjeros se lo van a pensar, van a esperar. Imagina que al final retrasan los periodos para obtener un visado a seis meses o un año. Yo no puedo esperar un año a contratar. Es un desastre. Es una situación muy grave: el 50% de las empresas de Silicon Valley se nutre de inmigrantes. Y lo mismo pasa con las universidades más punteras del país", explica a Teknautas.

Entre los inversores, también ha cundido la inquietud. "Este fin de semana he recibido decenas de 'emails' de inversores animando a firmar propuestas de movilización. La reacción y el rechazo del sector han sido inmediatos, y va en serio", señala Berenguer. Ya no se trata de dinero, contactos o influencia. Ahora Silicon Valley ha adoptado su estrategia más directa contra Trump: protestar y gritar más alto que nadie. El tiempo dirá si funciona.

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